Juan Lauro Aguirre Villafaña
En el artículo anterior concluí lo siguiente:
Todas las transformaciones sociales, aun las que son provocadas desde el exterior, comienzan y terminan en el constructo de la cultura local.
Además: que el constructo de la Cultura Regiomontana proviene de las aportaciones de cualquier persona de la Sociedad Regiomontana sobre cuestiones de interés común que al ser compartidas con y valoradas por otras personas de la misma sociedad, van siendo estructuradas, institucionalizadas y difundidas con el objetivo de aumentar el grado de identidad de los Regiomontanos.
Y que: hasta hace pocos años el perfil cultural regiomontano – la descripción del constructo anterior- era muy compacta: somos gente honesta, trabajadora y perseverante (terca), abiertos, platicadores y francos, preocupados por la convivencia, el bienestar y la educación de (los niños y jóvenes, pero no los padres de) la familia, con fe católica practicante (pero con escasos conocimientos religiosos), nos gusta comer carne asada y beber cerveza y nos gusta gastar lo que ganamos con el sudor de nuestra frente en la forma que mejor nos parezca, que generalmente es para obtener una gratificación de corto plazo.
Con base en las primeras palabras del anterior perfil: -somos gente honesta- propuse una intervención social, que llamé un anticorruptado, que en primer lugar sería un ejemplo de un mercado de transacciones éticas, o sea un eticado y en segundo lugar, dichas transacciones serían demandadas por la sociedad y ofrecidas, que en este caso significa planeadas y realizadas, por la misma sociedad, y tendrían como único fin, acabar con nuestra corrupción, o sea un anticorruptado.
A partir de este punto será la propia Sociedad Regiomontana, naturalmente a partir de un par de personas, representantes sociales, o un par de conjuntos u organizaciones de dichos representantes, lo cual iniciaría el proceso de propagación de las transacciones éticas contra la corrupción local personal y social, lo cual, a su vez, no solamente fortalecerían la demanda sino que generaría la oferta de estrategias, medios, mecanismos y liderazgos para lograr ese objetivo social que seguramente fortalecería la identidad de los Regiomontanos y sería un gran ejemplo para el resto de los Mexicanos.
De tener éxito esta intervención social, al grado de hacer emerger un nuevo constructo que llamaría honestidad social, el nuevo perfil cultural del regiomontano sería: somos gente HONESTA, trabajadora y perseverante (terca), abiertos, platicadores y francos, preocupados por la convivencia, el bienestar y la educación de (los niños y jóvenes, pero no de los padres de) la familia, con fe católica practicante (pero con escasos conocimientos religiosos), nos gusta comer carne asada y beber cerveza y nos gusta gastar lo que ganamos HONESTAMENTE en la forma que mejor nos parezca, SIEMPRE Y CUANDO SEA UNA FORMA HONESTA.
Parecería un cambio pequeño pero en realidad no lo es, en el fondo, y tal vez en la superficie, los Regiomontanos y en general los Mexicanos, pasamos, desde hace muchos años, al grado de verlo como algo común, por una situación de pérdida de autoestima y coherencia, que nos ha conducido tanto a una pérdida de identidad social como también a la alienación social, porque, por un lado no quisiéramos ser de este montón, pero por el otro lado lo estamos transmitiendo actitudinal y educativamente a nuestros hijos.
Lo anterior ocurre no solamente por la propia conciencia autocrítica sino también por la crítica que viene desde el extranjero que nos señala como una Sociedad Corrupta; cosa que verdaderamente a mí y estoy seguro a muchos otros Regiomontanos nos duele en el alma.
Por otra parte cabe preguntarnos:
¿Cuál podría ser otra intervención social, que de ser apoyada por el actual perfil cultural de la Sociedad Regiomontana, haría emerger el nuevo constructo social, que modificaría a tal grado nuestra dinámica social que nos llevaría al mejor constructo de cultura social deseable y a la vez posible? Y que, por supuesto, englobaría el constructo de la honestidad social.
A mí solamente se me ocurre proponer ir tras el nuevo constructo del Amor Social.
Hace casi cincuenta años, cuando el Candidato Presidencial estaba en campaña, el eminente Astrónomo Mexicano Guillermo Haro Barraza, colaboró con él tan activamente que inmediatamente después de ser declarado ganador, lo mandó llamar y le preguntó qué puesto deseaba ocupar dentro de su Administración, él le contestó que quería ser Director del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica –INAOE-, acto seguido le dijo a su Secretaria, hable por favor con el actual Director de ese Instituto y comuníquele de mi parte que debe renunciar, el Dr. Haro lo interrumpió diciéndole: perdone usted, primero tendrá que ordenar la construcción, el equipamiento y la contratación del personal del INAOE.
Creo que primero tendremos que ponernos de acuerdo –los que constituimos la Sociedad Regiomontana- lo que significa el Amor Social.
El problema NO es la falta de información, ni de conocimiento, que sobre éste tema podríamos encontrar: escribiendo en google -amor social definición- me dice que existen 736,000 páginas, si escribo –amor social- obtengo 65,000,000 de páginas y si solo escribo –amor- obtengo 917,000,000, por otra parte, si escribo –social love definition- me dice que existen 143,000,000 páginas, si escribo -social love- obtengo 705,000,000 y si solo escribo –love- obtengo 7,140,000,000, entonces el problema fundamental es la SíNTESIS creativa.
No cabe duda que este proyecto va a requerir un esfuerzo considerable para su planeación social inicial, lo que los expertos llamarían la planeación del primer prototipo para la prueba del concepto, sin contar con el esfuerzo complementario para construir socialmente dicho prototipo y verificar el grado de transformación real que genera en el constructo cultural. Como muchas cosas importantes en la vida, empezando por toda la ciencia, el proyecto se realizaría por aproximaciones sucesivas y seguramente requerirá la participación de varias generaciones de Regiomontanos.
Aun así cabe hacer, aquí y ahora, un esfuerzo para redactar la primera versión preliminar, de lo que los expertos en Prospectiva llamarían el Constructo Cultural Futurible de la Sociedad Regiomontana, o sea el mejor constructo cultural que los Regiomontanos somos capaces de concebir y a la vez creemos, con argumentos sólidos, que somos capaces de realizar.
Mi propuesta de dicho constructo cultural, a manera de primera aportación personal para inspirar y detonar el proyecto para construir la primera aportación social de lo que sería la primera versión operativa del nuevo constructo cultural Amor Social sobre la cual buscaríamos planear y realizar, como nuevos proyectos, las intervenciones sociales necesarias para hacerlo realidad, es la siguiente:
SOMOS GENTE AMOROSA, HONESTA, TRABAJADORA, PERSEVERANTE, PLATICADORA Y ALEGRE. SOMOS ACTORES DE LA SOLIDARIDAD SOCIAL PARA EL BIENESTAR Y LA EDUCACIÓN PERMANENTE DE TODOS LOS MIEMBROS DE TODAS LAS FAMILIAS. PRACTICAMOS NUESTRA FE CATÓLICA APOYADOS EN UNA COMUNIDAD DE APRENDIZAJE DEL AMOR SOCIAL. GASTAMOS NUESTRO DINERO PARA DISFRUTAR DEL PRESENTE, Y PARA ASEGURAR NUESTRO FUTURO, HONRADAMENTE Y SIN EXCESOS, AYUDANDO A OTROS A HACER LO MISMO. ESTAMOS CONVENCIDOS DE QUE ABSOLUTAMENTE TODAS LAS INSTITUCIONES, EMPEZANDO POR LAS RELACIONADAS CON LA GOBERNANZA, FUERON CREADAS, SON MANTENIDAS Y PUEDEN SER TRANSFORMADAS A TRAVÉS DE DEMANDAS Y OFERTAS SOCIALES QUE INVOLUCRAN LA PRACTICA DEL AMOR SOCIAL.
La correspondiente paleta futurible de valores de los Regiomontanos, en forma compacta sería:
AMOR SOCIAL, LABOROSIDAD, COMUNICACIÓN, EDUCACIÓN PERMANENTE, GOBERNANZA.
Para mí fue una gran sorpresa, concluir que el Amor Social, englobaría muchos valores sociales.
Las fuentes primarias que yo recomendaría estudiar para extraer la inspiración creativa necesaria, mismas que enseguida reseñaré muy brevemente son: en primer lugar y por supuesto La Biblia, en segundo lugar la Bula de Convocación del Jubileo Extraordinario de la Misericordia firmada por el Papa Francisco, en tercer lugar el libro titulado El Arte de Amar, escrito por el sociólogo, psicólogo, filósofo y humanista judío alemán Erich Fromm, publicado originalmente en 1956, en cuarto lugar el libro titulado Amándonos (loving each other) publicado originalmente en 1984 por Felice Leonardo (Leo) Buscaglia, nacido en Los Angeles dentro de una familia de inmigrantes italianos, primer maestro universitario de una Cátedra sobre el Amor, y en quinto lugar el libro titulado La Civilización del Amor publicado en 2006 por Agustín Basave Fernández del Valle, filósofo, escritor, catedrático y jurisconsulto mexicano, nacido en Guadalajara pero radicado en Monterrey desde muy pequeño, notable por su pensamiento político de tendencia católica y conservadora.
Todos los Regiomontanos hemos oído la Carta de San Pablo a los Corintios “Si no tengo Amor no soy nada,” muchos la oyeron en la celebración de su matrimonio religioso, la interiorizaron y la han practicado posteriormente.
«Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe. Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.
El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece,
no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido,
no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá.»
Nadie puede negar que este discurso trasciende, aunque incluye al amor conyugal, porque se refiere al amor social, al amor que debería existir entre todas las personas.
Hoy 2 de octubre de 2016, el Evangelio de la misa a la que asistí hace unas horas, se refiere, como muchísimos otros pasajes de la Biblia, al amor social; en palabras entendibles a un contexto social de hace 2000 años, pero también a nuestro contexto actual, si abrimos nuestra mente y nuestro corazón, dice: ¿Quién de ustedes, si tiene un siervo que labra la tierra o pastorea los rebaños, le dice cuando éste regresa del campo: “Entra enseguida y ponte a comer”? ¿No le dirá más bien: “Prepárame de comer y disponte a servirme, para que yo coma y beba; después comerás y beberás tú”? ¿Tendrá acaso que mostrarse agradecido con el siervo, porque éste cumplió con su obligación? Por supuesto que sí, no solo por cuestión de justicia, sino por amor social.
No es casualidad que el Papa Francisco nos haya convocado a celebrar el Año Santo de la Misericordia del 8 de Diciembre de 2015 al 20 de Noviembre de 2016, practicándola e interiorizándola. Después de la breve reseña que presentaré de este documento, espero convencernos que a través de practicar el Amor Social, la Sociedad Regiomontana incorporaríamos la Misericordia en nuestra vida cotidiana permanentemente. Pondré así “itálicas” los párrafos extraídos de la Bula Papal.
La primera frase: “Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra.”
“Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida.”
“El perdón de las ofensas deviene la expresión más evidente del amor misericordioso y para nosotros cristianos es un imperativo del que no podemos prescindir. ¡Cómo es difícil muchas veces perdonar! Y, sin embargo, el perdón es el instrumento puesto en nuestras frágiles manos para alcanzar la serenidad del corazón. Dejar caer el rencor, la rabia, la violencia y la venganza son condiciones necesarias para vivir felices.”
“El amor, después de todo, nunca podrá ser una palabra abstracta. Por su misma naturaleza es vida concreta: intenciones, actitudes, comportamientos que se verifican en el vivir cotidiano.”
“Hablar mal del propio hermano en su ausencia equivale a exponerlo al descrédito, a comprometer su reputación y a dejarlo a merced del chisme. No juzgar y no condenar significa, en positivo, saber percibir lo que de bueno hay en cada persona y no permitir que deba sufrir por nuestro juicio parcial y por nuestra presunción de saberlo todo.”
“Redescubramos las obras de misericordia corporales : dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos. Y no olvidemos las obras de misericordia espirituales : dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia las personas molestas, rogar a Dios por los vivos y por los difuntos.”
“La misma llamada llegue también a todas las personas promotoras o cómplices de corrupción. Esta llaga putrefacta de la sociedad es un grave pecado que grita hacia el cielo pues mina desde sus fundamentos la vida personal y social. La corrupción impide mirar el futuro con esperanza porque con su prepotencia y avidez destruye los proyectos de los débiles y oprime a los más pobres. Es un mal que se anida en gestos cotidianos para expandirse luego en escándalos públicos. La corrupción es una obstinación en el pecado, que pretende sustituir a Dios con la ilusión del dinero como forma de poder. Es una obra de las tinieblas, sostenida por la sospecha y la intriga. Corruptio optimi pessima , decía con razón san Gregorio Magno, para indicar que ninguno puede sentirse inmune de esta tentación. Para erradicarla de la vida personal y social son necesarias prudencia, vigilancia, lealtad, transparencia, unidas al coraje de la denuncia. Si no se la combate abiertamente, tarde o temprano busca cómplices y destruye la existencia.”
Del libro de Erich Fromm solamente reseñaré el Prefacio y algunos párrafos pequeños, poniendo en itálicas algunas palabras:
“La lectura de este libro defraudará a quien espere fáciles enseñanzas en el arte de amar. Por el contrario, la finalidad del libro es demostrar que el amor no es un sentimiento fácil para nadie, sea cual fuere el grado de madurez alcanzado. Su finalidad es convencer al lector de que todos sus intentos de amar están condenados al fracaso, a menos que procure, del modo más activo, desarrollar su personalidad total, en forma de alcanzar una orientación productiva; y de que la satisfacción en el amor individual no puede lograrse sin la capacidad de amar al prójimo, sin humildad, coraje, fe y disciplina. En una cultura en la cual esas cualidades son raras, también ha de ser rara la capacidad de amar. Quien no lo crea, que se pregunte a sí mismo a cuántas personas verdaderamente capaces de amar ha conocido. Pero la dificultad de la empresa no debe inducir a que se abstenga uno de tratar de conocer las dificultades y las condiciones de su consecución”
El amor es una actividad, no un afecto pasivo; es un <<estar continuado>>, no un <<súbito arranque>>. En el sentido más general, puede describirse el carácter activo del amor afirmando que amar es fundamentalmente dar, no recibir.
El capitalismo moderno necesita hombres que cooperen mansamente y en gran número; que quieran consumir cada vez más; y cuyos gustos estén estandarizados y puedan modificarse y anticiparse fácilmente. Necesita hombres que se sientan libres e independientes, no sometidos a ninguna autoridad, principio o conciencia moral – dispuestos, empero, a que los manejen, a hacer lo que se espera de ellos, a encajar sin dificultades en la maquinaria social – ; a los que se pueda guiar sin recurrir a la fuerza, conducir, sin líderes, impulsar sin finalidad alguna – excepto la de cumplir, apresurarse, funcionar, seguir adelante – …. los autómatas no pueden amar.
Del libro de Leo Buscaglia también reseñaré solamente el Prefacio y algunos pequeños párrafos, agregando itálicas:
“¿Por qué tenemos tanto miedo para comprometernos a amarnos los unos a los otros?
Este libro es sobre amor, ternura, compasión, cuidado mutuo, compartir, relacionarse –los más vitales de los comportamientos humanos. Sin estas cualidades la vida está vacía aunque tengamos la mejor salud, la más confortable de las casas, la cuenta bancaria más impresionante. Aun conociendo esto, le dedicamos tan poco tiempo a desarrollar estos comportamientos. De hecho, vivimos en una sociedad en la cual palabras tales como amor y compromiso se han relegado a ser cosas anticuadas y sin sentido.
Si amas, eres considerado ingenuo. Si eres feliz, eres considerado frívolo y simple. Si eres generoso y altruista, eres considerado sospechoso. Si perdonas, eres considerado débil. Si confías, eres considerado tonto. Al individualismo, a la independencia y a la libertad personal, se les asigna más valor que al amor, al compromiso y a la cooperación.”
Según las respuestas a una encuesta sobre el crecimiento continuo del amor, las cualidades más conducentes son:
Comunicación, afecto, compasión/perdón, honestidad, aceptación, confiabilidad, sentido del humor, romance (incluyendo sexo), paciencia y libertad.
Mientras que las cualidades más destructivas son:
Falta de comunicación, egoísmo/incapacidad de perdonar, deshonestidad, celos, falta de confianza, perfeccionismo, falta de flexibilidad/incapacidad de cambiar, falta de entendimiento, falta de respeto y apatía.
Algunas personas se indignan cuando se les sugiere que podrían estar afectando a sus semejantes con sus acciones, sin embargo, inocentemente, lo hacen todos los días. Ignoran las leyes en contra de la contaminación, no aceptan su responsabilidad por la mala educación, por el hambre en el mundo, por la soledad de sus vecinos, por el mal trato de los niños y de los ancianos. Están prontos a condenar a los políticos, a los activistas, a los comunistas, en lugar de aceptar su propia irreflexión. Están demasiado atrapados en su ego para evaluar sus actitudes negativas, hirientes y prejuiciosas.
Finalmente, en este primer round de inspiración sobre el amor social, reseñaré, y pondré itálicas, en algunos párrafos del libro de Agustín Basave Fernández del Valle, a quien conocí hace más de 20 años y con quien mantengo una relación personal por normar mis acciones actuales, a pesar de haber muerto hace algunos años.
Las palabras preliminares de su libro son:
“En horas de soledad y de meditación, emprendí una tarea que me pareció y me sigue pareciendo inaplazable: descubrir las bases para la edificación de la civilización del amor. Estoy convencido que los hitos de la historia los construyen y los legan los grandes enamorados. De los mediocres no queda rastro alguno en la historia.
Hago votos porque una legión de enamorados logre construir, sobre los escombros que han dejado las guerras, el terrorismo, la injusticia del neoliberalismo y la inconsistencia de la civilización de la nueva era –New Age- una civilización digna, fraterna, promocional, que llamemos la civilización del amor.”
Cuando la comunicación es interpersonal se forja una sociedad auténticamente humana, siempre que el yo rudimentario –que todo lo calibra por el interés- sea sobrepasado. Entonces, y solo entonces, la ley de la recta razón y de la auténtica libertad normarán la convivencia humana. Amando, haremos lo que queramos. Amando y comunicándonos, sentiremos la responsabilidad comunitaria.
Sobran eruditos y faltan sabios. Hay poca gente feliz. Siento una compasión infinita por ese pequeño, admirable ser que vive y muere entre asfalto y humo, siempre atenazado por el reloj, molesto por enfermedades que produce la civilización, saturado de problemas, siempre a la búsqueda, pero generalmente frustrado antes de haber encontrado el amor. Si entendemos bien lo que significa una educación para el amor, nuestras escuelas y nuestras universidades se convertirán en fuentes de luz y de ciencia, de calor y de consuelo para el hombre y para la sociedad.
Usando las mismas palabras que le oí decir al Maestro varias veces; como vemos este último párrafo <<no tiene desperdicio>>. Como en verdad tampoco lo tiene todo su libro.
Pasemos ahora a otras aproximaciones para promover que la Sociedad Regiomontana se apropie del proyecto de proponer, planear y generar un constructo de Amor Social el cual, según nuestra definición habitual, deberá provenir de las aportaciones en la forma de transacciones éticas que las personas se ofrecen una a otras y que en la medida en la que son compartidas con y valoradas por más personas se van estructurando, institucionalizando y difundiendo hasta generar un mercado de transacciones éticas, un eticado, o específicamente un amorado, cuyo beneficio esperado sería un incremento en otros constructos del capital social, tales como la honestidad social, la educación, la economía, la gobernanza … y particularmente el Capital de Identidad.
Ahora vemos claramente la diferencia entre:
El Amor al Prójimo como a uno mismo; es un precepto ético-religioso cuyo objetivo es el crecimiento espiritual y la vida perdurable de cada persona, o sea que aporta al constructo personal, y:
El Amor Social; es un constructo social que emerge de una dinámica social centrada en un mercado de transacciones éticas cuyo objetivo es el incremento de su Capital Social, o sea del Valor Total de esa Sociedad.
Naturalmente que el Amor Social presupone la práctica del Amor al Prójimo, pero se requiere estructurar, operar y hacer emerger, con él como motor en todos los espacios sociales y con la participación de todas las personas, un nuevo constructo social.
Tratando de contestar la pregunta en el título de este artículo; podría ser posible detonar este proyecto mediante un evento social; un Congreso del Amor Social Regiomontano, cuyo único objetivo sería recibir propuestas concretas, por escrito y con suficiente explicación, sobre la mejor manera de entender, practicar y difundir entre los Regiomontanos los siguientes conceptos:
Amor en la familia o en la casa. Amor en el barrio, en el vecindario o en la colonia. Amor en la escuela; preprimaria, primaria, secundaria, preparatoria, profesional y de posgrado. Amor en el trabajo; en empresas familiares y privadas, y en cualquier empleo en el gobierno. Amor al volante. Amor en la calle. Amor en el estadio, en los parques públicos, en los restaurantes y bares y en los antros. Amor en el mercado y en el supermercado. Amor en la iglesia. Amor en el deporte. Amor en las redes sociales. Amor en la comunicación cotidiana. Etc.
Habiendo generado con anticipación un fondo de donativos provenientes de los propios ciudadanos y de las empresas e instituciones simpatizantes, y un jurado calificador generado con propuestas de los mismos donantes, se repartiría dicho fondo, dentro del Congreso, entre las propuestas mejor calificadas.
Igualmente podría haber concursos de las propuestas recibidas de:
Cartelones, Posters, Videos y Animaciones. Ensayos sobre diversas teorías y/o prácticas de las transformaciones sociales. Historias, cuentos y reportajes, referidos al contexto local, al contexto nacional o extranjero, o a un contexto imaginario. Análisis de libros ya existentes. Análisis de artículos de la investigación ya existente. Diseño y análisis de nuevas encuestas. Diseño de nuevos libros. Diseño de nuevos proyectos de investigación. Etc.
Todas ellas relativas al Amor Social; las mejores propuestas de cada categoría recibirían un premio prestablecido.
Finalmente podría haber concursos de las propuestas sobre las siguientes instituciones para fortalecer el Amor Social dentro de los Regiomontanos:
Diseño de una base de datos y de conocimientos. Diseño de una base de tecnologías facilitantes. Diseño de un nuevo museo metropolitano. Diseño de un nuevo programa de radio. Diseño de un nuevo programa de televisión. Diseño de páginas de Internet. Diseño de Apps. Diseño de un portal interactivo en Internet. Diseño y operación de una comunidad de aprendizaje. Diseño y operación de un parque con eventos culturales con venta de libros y de otra mercancía. Diseño de un nuevo congreso social más incluyente. Etc.
Igualmente relativas al Amor Social, premiando a las mejores propuestas de cada categoría.
Además de la recopilación de todos los materiales anteriores, mismos que serían estructurados y difundidos en la forma de libros, conferencias públicas, reportes periodísticos, entrevistas de prensa, radio y televisión, etc., otro objetivo central sería la de descubrir la primera generación de líderes del Amor Social Regiomontano, mismos que deberán encabezar el proceso de apropiación y participación social tendiente a la emergencia del constructo del Amor Social dentro de la Sociedad Regiomontana con el concomitante efecto esperado en el constructo de la Cultura Regiomontana, dicho de otra manera todos los Regiomontanos llegaríamos a tener una relación personal con dichos líderes sociales éticos, lo cual facilitaría la preparación óptima de las futuras generaciones de líderes que transformen el proyecto en el estilo de vida Regiomontano.
Si no tengo, practico y difundo el Amor Social no soy Regiomontano.

