Juventud en éxtasis: bebidas energizantes más alcohol

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MEC. Gisela Aguilar Martínez

El ritmo de vida tan acelerado que se maneja en la actualidad, en donde los compromisos sobrepasan el límite del tiempo disponible del día, ha hecho que se recurra a ingerir bebidas que aporten mayor cantidad de energía al organismo y así poder cumplir con los pendientes a realizar.

Es bien sabido que las bebidas energizantes o hipertónicas, contienen  cafeína, hidratos de carbono, azúcares y el aminoácido conocido como taurina, todos utilizados para aumentar los niveles de alerta. Estimulan al sistema nervioso y sistema cardiaco para que permanezcan activados durante largas jornadas de trabajo y así recuperar fuerzas cuando estés cansado y mantenerte activo.

La población universitaria es la que más consume bebidas energizantes, ya sea por presión académica, mantenerse despiertos en clase, les de energía para completar el horario, aumentar su concentración o simplemente porque les gusta el sabor. Esto ha hecho que tomen fama, por ser una forma aparentemente segura para rendir durante el día o prepararse para una noche larga.

Sin embargo, los químicos que contienen las bebidas hipertónicas son altamente agresivos para nuestro organismo y pueden incluso provocar problemas cognitivos a largo plazo.

Algunos de los efectos nocivos por el consumo abusivo y prolongado de las bebidas energéticas son: problemas cardiacos, fallas hepáticas y renales, abortos espontáneos, adicción, convulsiones e incluso la muerte.

Los riegos de consumir bebidas energizantes son: ritmo cardiaco más intenso por causa de la cafeína, las contracciones del corazón se hacen más contundentes a la hora de haberlas consumido; esto debido a las cantidades de cafeína, ya que es tres veces más grande que cualquier otra bebida con cafeína, como el propio café o refrescos como la coca cola. Las bebidas energizantes no tienen alcohol y son completamente legales en la mayor parte del mundo

En esta época considerada como de excesos, las estadísticas marcan que el 46% de los jóvenes que ingieren estas bebidas, gustan mezclarlas con alcohol por razones sociales, o sea en fiestas. Las bebidas energizantes contrarrestan los efectos del alcohol y el consumidor no es consciente de su intoxicación etílica. El alcohol es un depresivo que actúa como diurético, el exceso de cafeína en el energizante puede estimular la secreción de la adrenalina y eso aumenta las arritmias cardiacas y favorece la aparición de trastornos hidroelectrolíticos.

Cuando la cafeína llega al sistema nervioso central el organismo se encuentra en estado de alerta que produce la sensación de no estar embriagado, el consumidor sigue bebiendo y se pueden presentar convulsiones, ansiedad, irritabilidad entre otros síntomas.

Es por eso que se produce un trance de excitación en el organismo, al confundirlo totalmente con un antidepresivo que es el alcohol y un súper estimulante como las bebidas hipotónicas.

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