MEC. Gisela Aguilar Martínez.
En la sociedad actual comúnmente se utiliza el concepto de belleza como sinónimo de cuerpo delgado. En el afán de conseguirlo se recurre a múltiples opciones para lograrlo. Puede ser la cirugía estética, tomar laxantes, comer poco, hacer un poco de ejercicio. Es decir, se pretende lograr el cuerpo perfecto sin hacer un máximo esfuerzo o sacrificio.
La primera de las opciones que se deben de tomar para lograr un cuerpo estilizado, pero saludable, es asistir con un nutriólogo, el cual, en base a tus medidas de IMC (peso, masa muscular, altura, entre otras), te dará un régimen alimenticio controlado, adecuado, para que poco a poco regreses a tus medidas estándar. Es muy importante tomar en cuenta que lo que le funciona a otra persona, no te va a funcionar a ti. Eso es cien por ciento verídico. El pretender hacer una “dieta” que fue diseñada para una persona que tiene una edad y medidas definidas, no te va a dar resultado, porque las medidas no son iguales, el ritmo de vida no es el mismo, y no lo lograrás por más que la sigas al pie de la letra.
El “sacrificio” para obtener un cuerpo perfecto es el ejercicio. Es necesario llevar a cabo una rutina diseñada para ti y que el instructor sepa que estas en un régimen alimenticio, para que estos vayan de la mano y den resultado con el tiempo, si, el tiempo, factor primordial en esta actividades. El tiempo, más la constancia y perseverancia, darán los resultados que tanto anhelas: tener las medidas “perfectas”.
Es difícil tenerle paciencia al tiempo, es más, actualmente es en lo que menos se piensa. En lo único que pensamos en la sociedad moderna es como ganarle al tiempo, sin necesidad de sacrificar el buen comer y sin “sufrir” los estragos del ejercicio, el cansancio y la pesadez de llevarlo a cabo.
Actualmente las redes sociales, están plagadas de anuncios que ofrecen productos para bajar de peso, como si fuera magia. Te venden la idea de que al tomar pastillas, polvos o sustancias, harán que bajes de peso sin necesidad de dejar de comer o asistir a las tediosas rutinas del gimnasio. Somos tan ilusos, que compramos la idea de lo fácil. Las promesas del famoso producto, en donde te entusiasman de sobremanera a comprar el frascos de pastillas “naturales” y que bajaras cierta cantidad de peso en una semana, y que al mes ya tendrás la silueta deseada, es de no creerse, pero sobre todo no creer que no tendrás efectos secundario.
Las famosas letras chiquitas casi nunca leemos, por estar cegados en nuestro objetivo, el cual es perder peso fácilmente. Te las recomiendan argumentando que saben de una persona que si le funcionó y por la necesidad de bajar unos cuantos kilos de más que te dejo tu reciente embarazo, o las vacaciones en la playa o simplemente por tus excesos y aceptas el reto de tomarlas sin consultar con un especialista, porque eso implicaría invertir más dinero. Es ahí en donde vemos que todo lo queremos fácil, como se dice comúnmente, “bueno, bonito y barato”.
Si tienes sobre peso y aceptas que lo tienes, porque ya está causando estragos a tu salud, es necesario acudir con el especialista, el cual te orientara y te hará un plan alimenticio. Jamás debes caer en el famoso dicho: “gordita (o) pero feliz” ; ese también es un engaño para no hacer nada por tu cuerpo y tu salud. Es querer tapar el sol con un dedo, y no tomar cartas sobre tu vida, no es llegar a una extrema delgadez, es cuestión de poner tu peso en su lugar. El tiempo cobra factura, y el cuerpo, quien es el que nos mueve diariamente, pagará por los excesos, por someterlo a regímenes alimenticios inadecuados, porque todos los extremos son malos y encontrar el punto medio es lo complicado.


