MEC. Gisela Aguilar Martínez.
Estamos en la temporada del año en que la mayoría estamos esperando las anheladas vacaciones. Temporada que se viene planeando desde hace varios meses, eligiendo un lugar para convivir con la familia, descansar, conocer lugares turísticos, disfrutar de las olas del mar, hacer castillos en la arena y por supuesto, comer todo lo que se atraviese en el camino.
Así es, comer a llenar los platillos típicos de la región en donde nos encontremos; desde los desayunos continentales que ofrece el hotel donde nos hospedemos, hasta conocer distintos restaurantes. Es muy común llevar cualquier clase de bocadillos a la playa, frituras y bebidas alcohólicas, mientras vemos jugar a los niños en la playa o en la orilla de la alberca. Durante la noche, cenamos comidas que normalmente no acostumbramos a ingerir, pero para eso se preparó al cuerpo durante meses, y después, bajar de peso para no resentir los kilos que se traigan del famoso viaje de verano. Es uno de los placeres más grandes de la vida.
Pero ¿qué pasa cuando se llega a este periodo del año con kilos de más y empieza la ingesta de comida?. El cuerpo resiente y empieza el aumento de peso. Según especialistas en nutrición, una persona puede subir entre 3 y 5 kilos durante las vacaciones; por ello es muy importante mantener una alimentación balanceada y no excederse en el verano.
Por otra parte, un factor muy importante para quemar calorías de forma natural, es la diferencia de la temperatura corporal, ya que varía del verano al invierno. ¿Habías pensado alguna vez en esto? Antes de nada vamos a explicar este fenómeno, y es que en invierno nuestro organismo quema más calorías de manera natural. Esto es lo que se conoce como termogénesis, lo cual consiste a que debido a las bajas temperaturas del exterior, el cuerpo requiere una mayor quema de calorías para mantener la temperatura corporal. Este proceso en el verano no sucede, ya que al aumentar la temperatura exterior, el cuerpo quema muchas menos calorías para conservar su temperatura.
En verano, es necesario que el cuerpo no reciba tantas calorías; de hecho la demanda no debe ser tan grande. Lo que ahora necesitamos es hidratarnos, y consumir alimentos que nos aporten sales minerales y un bajo aporte calórico, ya que de este modo conseguiremos dar al organismo lo que necesita, sin engordar en el intento.
La termogénesis es una de las principales causas por las que en verano somos más tendentes a ganar kilos que en invierno, por ello es necesario que sigamos teniendo cuidado con lo que comemos, al igual que hacemos el resto del año.
No solo se trata de estética sino de prevenir padecimiento que a la larga nos pueden provocar enfermedades crónico-degenerativas.



