Jorge Pedraza Salinas
Hay seres que pasan por la vida cumpliendo con una misión: superar la herencia que les dejaron sus padres, trabajar por el bien de sus familias, de su Estado y de la Patria. Son personas que aun después de que se han ido son recordados como ejemplo de lo que se puede y se debe hacer. A la distancia en el tiempo, después de que se han ido, su imagen sigue creciendo hasta alcanzar su justa dimensión.
Humberto Lobo Morales es uno de ellos. Presidente del Grupo Protexa y de muchas empresas más, realizó una labor que aún se recuerda y se perpetuará por siempre. El próximo 8 de agosto, a las 19 horas, en el Estadio de Béisbol Monterrey se le rendirá merecido homenaje ante la presencia de cientos –tal vez miles— de espectadores. El evento es organizado por Pepe Maiz, figura del deporte que participó en el triunfo de los Niños Campeones de Williamsport y que pusieron el nombre de Monterrey muy alto a nivel mundial. Pepe es el impulsor del Estadio de Béisbol y del equipo de béisbol Sultanes de Monterrey.
Don Humberto Lobo Morales fue un gran impulsor de los deportes y la educación. Colocó a la empresa (Protexa) en los primeros lugares de importancia en el Estado y del país. Fue la suya una tarea de titanes en opinión del Almanaque de Nuevo León, editado en 1981 por Esperanza Brito de Martí y el Gobierno del Estado de Nuevo León.
HOMBRE DEL AÑO
Dicho Almanaque lo nombró «Hombre del Año» y le dedicó la página número 10 en esta forma:
«HUMBERTO LOBO.- Humberto Lobo, quien tiene una maestría en Administración de Empresas de la Universidad de Pensilvania, fue hasta 1976 vice-presidente de Planeación y Control de Protexa, el Grupo que fundara su padre Humberto Lobo V. A partir de ese año se hizo cargo del Consejo de Administración y fue nombrado director general ejecutivo de las compañías constructoras de dicho Grupo.
«Bajo su dirección dichas constructoras han participado en el tendido de más de 7,500 kilómetros de líneas de conducción de gas, oleoductos y amoniaductos a lo largo de toda la Nación, así como en el tendido de líneas submarinas. Internacionalmente han participado activamente en el desarrollo petrolero de países como Colombia, Perú y Ecuador.
«Protexa ha diversificado tanto sus actividades que se ha involucrado tanto en bienes raíces, como en la industria alimentaria, con la pesca de anchoveta y el proceso industrial de harina de pescado. En realidad, el Grupo participa vitalmente en todas las áreas que ayuden a la superación de la economía mexicana: industria, construcción, bienes raíces, turismo y servicios. En el renglón de los energéticos es donde Protexa ha cruzado las fronteras para construir gasoductos y oleoductos a través de selvas, desiertos y montañas.
«Es con el esfuerzo de sus trabajadores, como lo afirma el Ing. Humberto Lobo, que esta empresa, que se iniciara como una modesta fábrica de impermeabilizantes en el centro de Monterrey, se haya expandido rebasando las fronteras nacionales y continentales, llevando la tecnología mexicana –y regiomontana– a la altura de las mejores del mundo».
QUIEN FUE DON HUMBERTO LOBO M.
Pero ¿quién fue Humberto Lobo Morales?
Humberto Lobo Morales nació en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, México. Se sintió siempre orgulloso de su tierra. Aquí creció. Aquí ha desarrolló su vida. Sus mejores vivencias se relacionan con esta tierra. Su nacimiento se produjo el 27 de enero de 1944. Fueron sus padres don Humberto Lobo Villarreal y doña Dolores Morales Villarreal de Lobo.
En esos momentos, la ciudad de Monterrey iniciaba un Año Nuevo sumida en la incertidumbre por los efectos que tendría la segunda guerra mundial, que ya llevaba más de tres años. En su libro de Memorias, don Humberto nos habla de su niñez, de su juventud y de su vida entera. Pasó la niñez en la casa de sus padres, en Valparaíso número 16, en la Colonia Alta Vista, de Monterrey. Después se cambiaron a Hidalgo y Vallarta, en la Colonia Mirador. Su primera casa propia estaba ubicada en Ángela Peralta y Juventino Rosas, en la Colonia Seminario.
Muy cerca de ahí estaba el Colegio Franco Mexicano, en la avenida Hidalgo y Vallarta. En esta institución marista realizó sus estudios primarios, de 1951 a 1957. Antes, estuvo en el kínder de la Escuela «Beatriz Zertuche». Don Humberto nos confesó que en esta primera etapa de su vida, era algo travieso. Esto provocaba el enojo de los maestros, quienes se desquitaban castigándolo dándole reglazos, colocándole orejas de burro, y lo ponían de cara a la pared. Los tiempos modernos han cambiado esas costumbres, y afortunadamente eso se ve cada vez menos. Los maestros y los padres de familia –nos comentó Don Humberto– debemos llegar al corazón y a la mente de los niños por medio del convencimiento y no a través de los castigos.
Después, pasó al Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Ahí descubrió que podía ser no solo un buen estudiante, sino un alumno excelente. Hizo la carrera de Ingeniero Mecánico Administrador en nueve semestres, en lugar de diez (1962 a 1967). Con orgullo, pudo decir que obtuvo el mejor promedio de su generación.
IR SIEMPRE MÁS ALLÁ
Si un joven quiere triunfar en la vida –nos dijo don Humberto–, debe buscar ir siempre más allá. Con el apoyo de sus padres, todavía soltero, se inscribió en Filadelfia, en la Universidad de Pennsylvania. Antes, realizó estudios de inglés en el Instituto Mexicano Norteamericano de Relaciones Culturales. Con esa preparación y la de la Universidad de Pennsylvania, pudo dominar el inglés, paso fundamental para lo que vendría después. En la Universidad de Pennsylvania hizo sus estudios de Maestría en Finanzas y Mercadotecnia.
En esa etapa de su existencia, contrajo matrimonio con el amor de su vida, la joven regiomontana Irma de la Garza Herrera. Esto fue el 20 de abril de 1968. Para entonces, nuestro personaje tenía 24 años de edad y una gran esperanza en el futuro. «Para ello contaba con el gran ejemplo de mi padre, quien además fue mi amigo y mi guía».
Fundado en 1945, el Grupo Protexa ha trabajado en los mercados nacionales e internacionales. Aún en vida de su padre, y habiendo regresado de sus estudios en Filadelfia, participó en alguno de esos trabajos internacionales. Ya en Protexa y con todas las ganas de triunfar, pronto estuvo en Colombia, apoyando a su padre. Participó en la introducción de un poliducto de aproximadamente 200 kilómetros, de Bogotá a Barranquilla.
Es difícil resumir en un breve espacio toda una vida dedicada a la empresa, a la educación, al deporte y ayudar a los demás.
LAS ACCIONES Y LOS PENSAMIENTOS
Es increíble cómo pasa el tiempo; generalmente, en forma vertiginosa. Por eso –nos dijo– decidió escribir sus Memorias, en un momento en que recordó su vida con claridad. «Tengo por experiencia que la gente podrá dudar de lo que dices, pero siempre creerá en lo que haces. Quiero compartir con mis hijos y mis nietos lo que he hecho en mi vida, y que estas páginas queden como testimonio para cuando yo ya no esté aquí. Las acciones de los hombres son los mejores intérpretes de sus pensamientos».
Decir Humberto Lobo Morales es hablar de un hombre sencillo, amable, íntegro, con una gran escala de valores y enorme calidad humana, un esposo comprometido, un padre amoroso, un abuelo consentidor; es hablar de un empresario exitoso, emprendedor, honesto, trabajador, apasionado de la vida, de su familia y de la aviación; hablar de Humberto Lobo Morales es hablar sobre todas las cosas de un ser humano al servicio de México.
Más Información: Reconocimiento a Don Humberto Lobo M. http://elregio.com/editoriales/cuestion-de-tiempo/154031-reconocimiento-a-don-humberto-lobo-m.html#ixzz4ocIJvoOB
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