MEC Gisela Aguilar Martínez
Quién en la actualidad no conoce la vida llena de infortunios de Frida Kahlo. Mujer que la vida lleno de cicatrices todo su cuerpo, para amar de una forma genuina y diferente. Una artista conceptual, con un pensamiento muy influyente en la época y con una libertad que le llevo a cuestionar los paradigmas sociales instalados en México respecto de la mujer y las clases sociales.
La vida la llenó de dolor desde su infancia, lo que tuvo que aceptar y también que era diferente y luchar por hacer una vida normal, experimentando actividades muy poco femeninas como el box, utilizando este deporte como terapia para la poliomielitis, que había adquirido en su niñez, la cual le dejo afectada una de sus piernas, dejándole una más larga que otra.
Haciendo su vida normal sufre un accidente a bordo de un autobús escolar, que le dejo múltiples fracturas en su cuerpo; un tubo había pasado sobre su vagina dañando la pelvis. Frida apenas tenía 18 años y sufría de los dolores más terribles, pasando por 32 cirugías a lo largo de su vida. Es absolutamente impresionante que, en esa época, haya sobrevivido a la gravedad de ese accidente.
Todo ese tiempo en cama, recuperándose, fue determinante para que empezara a crear los trazos más hermosos y surrealistas que marcarían su carrera como pintora. Sus autorretratos los hacia mirándose al espejo, aunque ella decía que sus obras no eran sacadas de la imaginación si no que eran su propia vida, su dolor y su pasión.
Ya recuperada, empezó a relacionarse con personajes de la política de ese tiempo del partido comunista de México, del cual Diego Rivera formaba parte. Diego pintaba murales; tal era el caso de su primer mural en el Anfiteatro Simón Bolívar de la Escuela Nacional Preparatoria o los murales para el edificio de la Secretaría de Educación Pública, así como llegar a Nueva York a exponer sus obras en las mejores galerías.
Frida y Diego se casaron viviendo un matrimonio peculiar en amor, aventuras con otras personas (Diego y Carmen, hermana de Frida), vínculo creativo, odio, un divorcio y un segundo matrimonio, un año después con el mismo Diego.
También con la pluma creó historias de amor, de desamor, de odio, cuestionamientos a la política, defendiendo con sus letras la libertad de la mujer; una feminista activa de la época. Se convirtió en icono de muchas cosas, entre ellas, el valor de la belleza que tenga uno, más allá de lo que piensen los demás.
Dejo intacto, un extracto de uno de sus poema más emblemáticos hacia el amor: “Yo te cielo”
“No sé cómo me atrevo a escribirte, pero ayer dijimos que me hará bien
Perdona la pobreza de mis palabras, yo sé que tú sentirás que te hablo con mi verdad, que ha sido tuya siempre, y eso es lo que cuenta
¿Se pueden inventar verbos? Quiero decirte uno:
Yo te cielo, así mis alas se extienden enormes para amarte sin medida
Siento que desde nuestro lugar de origen hemos estado juntos, que somos de la misma materia, de las mismas ondas, que llevamos dentro el mismo sentido Tu ser entero, tu genio y tu humildad prodigiosos son incomparables y enriqueces la vida; dentro de tu mundo extraordinario, lo que yo te ofrezco es solamente una verdad más que tú recibes y que acariciará siempre lo más hondo de ti mismo Gracias por recibirlo, gracias porque vives, porque ayer me dejaste tocar tu luz más íntima, y porque dijiste con tu voz y tus ojos lo que yo esperaba toda mi vida.”



