El factor que cambiará la fortuna de los artistas plásticos y galeristas mexicanos

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El Productor y su Galero

El secreto del que nadie habla, por que pocos se toman el tiempo para entender el impacto y las consecuencias de las tendencias en el mercado global del arte contemporáneo.

 

Por Fernando Fuentes García ©

 

Esta pieza es la primer parte de una serie de tres artículos que tienen el fin de plantear mi perspectiva sobre la transformación que el sector de las artes visuales requiere adoptar para hacer frente a los retos del presente siglo.

A todos nos han hechizado las historias de las ferias de arte contemporáneo mundiales, de los exorbitantes precios que se pagan por obras de arte en las subastas y el éxito de artistas como Damian Hirst que han roto el modelo tradicional de Leo Castelli al saltarse a la galería y llevar directamente su obra a la subasta.  Pero más allá del hechizo, creer que se puede tener éxito en el mercado del arte contemporáneo global sin antes dedicar tiempo a entender su funcionamiento, es un grave error. Un error soportado en el mito de que el arte está exento del mercado y los fundamentos en los negocios. [1]

Es un hecho, la competencia global en el arte contemporáneo se ha incrementado y reconocer su impacto y consecuencias en nuestro mercado, hará la diferencia entre prosperar o cerrar. 

Muchos lo han experimentado y constatado. Posicionarse y mantenerse en el circuito del arte global, exige por un lado contar con una sólida demanda de su oferta que haga frente a los altos costos y por el otro una estrategia diferenciada que llame la atención de los directivos de las ferias y genere confianza en los nuevos coleccionistas, con una clara tendencia –por seguridad- a comprar  obra de artistas locales.

Y es que ante el poder de las mega galerías como Gagosian o White Cube y de aquellas de gran influencia, la extrema competencia en las ferias, el grupo VIP de coleccionistas (200 según la edición 2014 de la revista ARTNews´s), que conforman un gran porcentaje de las ventas totales del arte y la oferta de un selecto grupo de artistas de moda y muy rentables. Es como entrar al mercado de la cerveza como una Startup y enfrentarse a las economías de escala como FEMSA para ganarse una parte del pastel. Llamar la atención se torna tan difícil como encontrar a alguien en medio de la multitud de Times Square.

Pero el impacto más negativo del sistema, en palabras del galerista Edward Winkleman, lo refleja el ciclo vicioso en el que los coleccionistas solo ven arte en la feria de arte, por que las galerías dan la impresión de que el arte solo se ve y se adquiere en las ferias. En tanto que las ferias exigen a las galerías propuestas llamativas y estas a su vez exigen a los artistas producir obra para las ferias. Y así los coleccionistas piensan que lo mejor del arte está en la feria, por que otros coleccionistas solo ven arte en las ferias.[2]

Un ciclo que ha provocado, por un lado una dramática caída en el interés por visitar las galerías y los estudios de los artistas y por el otro una extrema competencia. Lo que a su vez, ha creado un impacto negativo en las galerías menos influyentes, por los altos costos de mantenerse en el circuito global y la dificultad que representa vender las obras que se presentan.

Tenga cuidado si ignora estas tendencias, porque esto es lo que podemos esperar: Joanna Kamm CIERRA la famosa Galería Kamm, expresando frustración al ser dividida entre su pasión por trabajar con los artistas y la presión financiera que exige llevar una galería internacional. Nicole Klagsbrun tras 35 años de trabajo, cierra añorando la vieja escuela y haciendo a un lado la aspiración a ser una corporación.

No cree que lo anterior sea una amenaza factible para México? Considere que las mega-galerías y aquellas con gran influencia, están “pirateando” a los artistas que con tanto esfuerzo han impulsado las galerías medianas. Pero no solo eso, su portafolio influye en más de un 30% de las exhibiciones que se presentan en los grandes museos. Y si consideramos a los coleccionistas, que imponen su portafolio a estos museos, gracias a la influencia que ejercen en sus consejos, el efecto de la tendencia disminuye la oportunidad para posicionar a productores de menor peso. Reflexione también en lo que pasa cuando las economías de escala llegan al país. Contraste la competencia local frente a Office Depot, Home Depot, HEB, Wal-Mart, AutoZone y Starbucks. La globalización produce grandes ganadores y grandes perdedores, así lo entiendo del analista en desarrollo económico Aaron M. Renn.[3] El arte no está exento de este comportamiento, un hecho que confirman Michael Plummer, director de la feria Spring Masters New York y el profesor en sociología de la Universidad de Amsterdam, Olav Velthuis.[4] Un ejemplo contundente de este fenómeno, es la norteamericanización del cine y la televisión.

Tal vez sienta esperanza, cuando el destacado creador Mexicano, Gabriel Orozco declara que hoy existe más reconocimiento y participación del arte mexicano en el mercado global[5] o cuando escucha que las ferias en México están forjando nuevos acervos. Sin embargo, no podemos pensar que un incremento de un 3% a un 5% entre el 2008 y el 2014, en la participación de galerías de México y Latinoamérica en las 10 ferias internacionales más importantes del mundo (E. Winkleman), es destacado y alentador. Participación que demuestra una clara debilidad competitiva.

Clara está también la sentencia que el mismo coleccionista de arte de Brucelas, Alan Servais, hace al sistema de galerías en el Art News Digest – GROW or GO. El reto económico que significa crecer y la presión por competir, han puesto en jaque a prestigiados galeristas en el mismísimo centro de arte de New York. Quienes para sobrevivir se han visto en el dilema de impulsar su crecimiento o de crear estrategias defensivas -que incluyen una mayor aportación al nivel del arte y una re-valoración del mercado interno.

En la percepción del galerista Edward Winkleman, las galerías de arte contemporáneo no tendrán otra opción que centrar sus objetivos en crear comunidades artísticas SUSTENTABLES y educar a sus colegas galeristas o artistas en las prácticas y normas del mercado global. En otras palabras, tendrán que preocuparse por cosas mucho más importantes y trascendentes que escoger a qué feria asistir o a que artistas promover.

Una nueva era, una nueva ideología. 

Para hacer de estas tendencias (amenazas y debilidades en el mercado), una fortaleza competitiva para todo actor en las artes plásticas de México. Es necesario apoyarnos en la visión del analista en desarrollo económico Aaron M. Renn, para impulsar el cambio más importante que tiene que ocurrir. Un cambio de Ideología.[6]

El mayor reto será entonces dejar de pensar que para encontrar fortuna hay que hacer lo que sea para entrar al juego del arte contemporáneo global. La elite en el arte, necesita visualizarse alcanzando el crecimiento junto a su comunidad y dejar de verse principalmente como parte de una comunidad global del arte y una solución a las necesidades de una pequeña porción de nuestra sociedad.

En otras palabras el arte tiene que ayudar a progresar a una sociedad y para que esto sea una realidad, la razón de ser de un galerista e incluso de un productor de arte, tiene que ir más allá del beneficio personal o individual y reconocer que en realidad es el público en general. Como bien apunta el crítico de Nueva York, Blake Gopnik en su artículo publicado en The Art Newspaper.[7]

El liderazgo nacional y local en el arte, necesita enfocar sus prioridades a CRECER el mercado interno. Mercado que podríamos crecer de forma exponencial, en la medida en la que dominemos el arte de crear mayor valor social a nuestras comunidades y ciudades. Lo que el profesor de Harvard Michael E. Porter y el consultor en impacto social global Mark R. Kramer, definen como “valor compartido” –generar valor económico, en una forma que también produzca valor para la sociedad, al abordar los desafíos a los que esta se enfrenta.[8] Es decir, creceremos nuestras oportunidades, en la medida en la que transformemos al arte en un importante activo para el desarrollo de las economías locales. El dilema sobre el efecto del arte que plantea el crítico Xavier Moyssen, en su artículo Los (D) efectos del arte. [9] El nombre del juego es hoy VALOR SOCIAL.

 

 

Fernando Fuentes García es un escultor originario de Monterrey, N.L. comprometido a ampliar la apreciación del arte y la escultura y a transmitir su contribución única y vital a la sociedad.

 

Referencias

[1] Art Network, USA. Mistakes Most Artist Make.

[2] Winkleman, Eduard. Selling Contemporary Art. Allworth Press. 2015.

[3] M. Renn, Aaron The Great Reordering of the Urban Hierarchy. Newgeography. Marzo 26, 2012.

[4] Halperin, Julia. Dealers abandon bricks and mortar galleries for more flexible models. The Art Newspaper. April 1, 2015.

[5] Sánchez Medel, Leticia. La crítica de arte no ha evolucionado: Gabriel Orozco. Grupo Milenio. Cultura. Febrero, 7, 2014.

[6] M. Renn, Aaron. Rethinking America´s Cities´ Success Strategy.  Newgeography. Marzo 19, 2016.

[7] Gopnik, Blake. Great art needs an audience. The Art Newspaper. Issue 254, Febrero 13, 2014.

[8] E. Porter, Michael & R. Kramer, Mark. Creating Shared Value. Harvard Business Review. Feb. 2011.

[9] Moyssen Lechuga, Xavier. Los (D) efectos del arte. Grupo Milenio. Firmas. Junio, 7, 2016.

 

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