
MEC Gisela Aguilar Martínez
La llegada del verano nos trae la oportunidad delas terrazas al aire libre, las tardes en la playa y las vacaciones en familia, romper la rutina, aprovechando todo lo que nos ofrece esta temporada para practicar hábitos saludables que nos hagan sentir más fuertes y llenos de vida, aunado a esto, los días son más largos y calurosos, dándole más vida a la vida
La exposición al sol es mayor y esto aumenta nuestros niveles de energía. El ánimo mejora, el estrés se reduce y, en general, nos sentimos más relajados y alegres, reforzando el autoestima. Es importante no exponerse al sol sin protección o por periodos prolongados, vestir prendas ligeras que permitan la transpiración e hidratarnos constantemente con bebidas frescas y con un bajo o nulo contenido calórico, como agua natural o bebidas endulzadas con sustitutos de azúcar, ya que, además de ayudarnos a saciar la sed, nos permitirán cuidar nuestra ingesta de calorías.

El clima es ideal para ejercitarte al aire libre, salir al parque para practicar algún deporte por másque esta temporada suele asociarse al descanso y el ocio, el verano es el momento ideal o actividad al aire libre. Según un estudio realizado en la Universidad de Coventry, cuando se hace ejercicio en un espacio abierto, se reduce la tensión arterial más que cuando se hace en entornos cerrados. Además, la actividad física tiene un efecto muy positivo sobre la mente: alivia la depresión y brinda una sensación de bienestar general.
La dieta también puede verse beneficiada durante el verano, ya que hay una gran variedad de alimentos saludables pues la naturaleza nos ofrece infinidad de frutas y verduras, ricas en antioxidantes, vitaminas y minerales. Un ejemplo claro es el tomate, ya que, aunque podemos comprarlo todo el año, es en la temporada de verano cuando maduran y están en su punto óptimo. Un tomate puede aportar alrededor del 40% del requerimiento diario de vitamina C, además, su gran cantidad de agua y su bajo contenido calórico hacen del tomate un alimento ideal para una época calurosa donde reducimos nuestra actividad física.

También en esta temporada podemos caer en la tentación de ceder a pequeños gustos como los helados, los cócteles, las cervezas y, es decir, alimentos y bebidas con alto aporte calórico que podrían afectar nuestro peso y composición corporal. Por ello, es recomendable recurrir a sus versiones más saludables y bajas en calorías, para consentirte sin aumentar demasiado con ese aporte calórico. Por ejemplo, consumir los helados de agua con sustitutos de azúcar, los cócteles preparados con mezcladores bajos en calorías o las cervezas light.
Bebe agua
La mayor parte de nuestro cuerpo está compuesto por agua, por lo que es muy importante beber 2 litros de agua al día, aproximadamente para mantener el equilibrio hídrico de nuestro organismo. Esta cantidad puede variar en función de las necesidades de nuestro organismo, nuestra actividad física o nuestra alimentación. Sin agua, el cuerpo no puede funcionar correctamente y, consecuentemente, empezará el proceso de deshidratación. Algunos de los síntomas de la deshidratación son la sed, tener la boca seca, dolores de cabeza o calambres musculares.
Los días de verano invitan a relajarte y olvidarte del estrés, así que aprovecha esos momentos y saca el mayor provecho sin caer en excesos ni sufrir contratiempos,medita sobre tus próximas metas a corto y largo plazo. Recuerda que no sólo en verano debes llevar hábitos saludables, sino que debes ponerlos en práctica todos los días para elevar tu calidad de vida. Los beneficios a largo plazo valen la pena.

