
MEC Gisela Aguilar Martínez
La flora intestinal habita en nuestra mucosa intestinal, son células inmunitarias y su función principal es defendernos del medio externo. Cuando se produce una infección bacteriana se activa nuestro mecanismo de defensa y se liberan mediadores del organismo para detener y destruir las bacterias patógenas.
Los antibióticos son medicamentos que tienen la función de tratar enfermedades causadas por bacterias y nos ayudan a combatirlas cuando el sistema inmune no puede hacerlo por sí solo. Un mal uso de los antibióticos, podría producir una resistencia es decir, crear un mecanismo que impida la curación de enfermedades, expandiéndose entre la población. Por ese motivo deben ser usados siempre bajo prescripción médica.
Los antibióticos actúan para destruir las bacterias patógenas, pero una de las consecuencias es que acaban perjudicando algunas bacterias beneficiosas de nuestro organismo. Las bacterias acidolácticas (BAL), por mencionar alguna, suelen verse afectadas tras el consumo de antibióticos. Este hecho repercute negativamente sobre la salud y da lugar a diferentes efectos secundarios. Algunos no aparecen hasta años después, como en el caso del tratamiento con antibióticos para eliminar el Helicobacter pylori.
Los efectos más comunes ante un cambio de la flora intestinal son: diarrea, cambio en el pH y permeabilidad intestinal. Aunado a esto, hay una mayor proliferación en el crecimiento de hongos y absorción de ciertas moléculas a través de la membrana intestinal que en cantidades pequeñas no serían nocivas, como la histamina.
Para evitar el desajuste bacteriológico intestinal se recomienda el uso de probióticos junto al tratamiento con antibióticos, incluso días después. Los probióticos son bacterias o levaduras no patógenas que, administrados en una dosis adecuada, refuerzan nuestra salud, tanto a nivel digestivo como inmunitario.

Dichas bacterias acido lácticas (BAL) son microorganismos que tienen la peculiaridad de producir ácido láctico durante la fermentación de los hidratos de carbono. Por ello se utilizan desde hace miles de años para la fermentación y conservación de alimentos con diferentes fines. Muchos de ellos viven en nuestro intestino y por ello estos alimentos confieren beneficios para la salud gracias a las bacterias que contienen
Dichos probióticos ayudarán a repoblar la zona afectada por el uso de antibióticos. Es importante que cumplan las siguientes características:deben contener diferentes cepas, no una sola. Se recomienda que lleven familias de Lactobacillus y Bifidobacterium; consumirse junto a prebióticos (el alimento de los probióticos);y tomarse como mínimo 10.000 millones de UFC.

