
Ismael Vidales Delgado
“La Paloma” es una hermosa pieza del género “danza habanera”, compuesta por Sebastián de Iradier, en la Habana Vieja, con el ritmo inventado en 1842. Iradier fue un compositor español (1809-1865) con amplia experiencia y fama como músico y compositor.
En 1857 realizó una gira con la célebre contralto Marieta Alboni por Estados Unidos, México y Cuba, para dar a conocer sus canciones. Esto le permitió adquirir una bien ganada fama, sin embargo la última etapa de su vida está carente de noticias sobre su actividad artística y sufre de una enfermedad que le afectó la vista en París y que le obligó a regresar a España, para refugiarse en Vitoria, donde falleció el 6 de diciembre de 1865.
Su editor en París le recomendó cambiarse el apellido a Yradier con el que se presentó en sus discos y espectáculos. Fue conocido principalmente por sus habaneras y especialmente por la titulada “La Paloma”, que compuso alrededor de 1860 tras una visita a Cuba. “La Paloma” se hizo extremadamente popular en todo el mundo, pero principalmente en España y México. Las primeras traducciones aparecieron hacia el año 1865 en Francia y Alemania.
«La Paloma» ha sido producida y reinterpretada en diversas culturas, escenarios, arreglos y grabaciones durante más de 150 años. La primera línea de la canción original «Cuando salí de la Habana, válgame Dios!» hace suponer que probablemente Iradier compuso «La Paloma» en 1863, dos años antes de morir en España en el olvido, sin saber la popularidad que alcanzaría su canción.
Con el correr de los años la popularidad de «La Paloma» ha crecido y disminuido periódicamente, pero nunca ha desaparecido. El Libro Guinness de los récords coloca “Yesterday” de los Beatles en primer lugar de grabaciones con alrededor de 1600. Sin embargo, hay quien afirma que «La Paloma» ha sido grabada más de 5000 veces.
«La Paloma» era una de las canciones favoritas de La Emperatriz Carlota y su esposo Maximiliano de Habsburgo, y al mismo tiempo los revolucionarios mexicanos también la tocaban y cantaban. Cuenta la leyenda, popularizada por la película “Juárez”, que Maximiliano pidió que tocaran la canción antes de su ejecución. En la novela brasileña adaptada a película mexicana por Vicente Leñero y actuada magistralmente por Gael García “El crimen del padre Amaro” de Eça de Queirós, publicada en 1875, se cita reproduce parte de la letra de “La Paloma”, y se la identifica como “vieja canción mejicana” que «por entonces, causaba entusiasmo».
Una de las primeras grabaciones fue realizada por la Guardia Republicana de Francia en 1899. La letra original ha sido cambiada varias veces, en inglés se llama «No More» fue cantada por Elvis Presley. Además ha sido interpretada por músicos de diversos géneros incluyendo ópera, pop, jazz, rock, bandas militares y música folk. Está en el Libro Guinness de los récords por haber sido cantada por el coro más grande del mundo, 88,600 personas, en Hamburgo el 9 de mayo de 2004. En el cuento “Cuando salí de La Habana, válgame Dios” de José Emilio Pacheco, se cita esta canción en varias ocasiones. En el cierre de la campaña de Andrés Manuel López Obrador, Eugenia León cantó una versión sui géneris de “La Paloma” (Cuarta Transformación) disponible en youtube. La letra original es, la siguiente:
(1)
Cuando salí de la Habana,
¡Válgame Dios!
Nadie me ha visto salir
si no fui yo,
y una linda Guachinanga
Sí, allá voy yo,
que se vino tras de mí,
¡Que sí, señor!
Coro:
Si a tu ventana llega
una Paloma,
trátala con cariño
que es mi persona.
Cuéntale tus amores,
bien de mi vida,
corónala de flores
que es cosa mía.
¡Ay! ¡Chinita que sí!
¡Ay! ¡Que dame tu amor!
¡Ay! Que vente conmigo,
chinita, a donde vivo yo!
(2)
El día que nos casemos
¡Válgame Dios!
En la semana que hay ir,
me hace reír,
desde la Iglesia juntitos,
que sí señor,
nos iremos a dormir.
Allá voy yo.
(Coro)
(3)
Cuando el curita nos eche
la bendición
en la iglesia Catedral
allá voy yo,
yo te daré la manita
con mucho amor
y el cura dos hisopazos.
¡Que sí, señor!
(Coro)
(4)
Cuando haya pasado tiempo
¡Válgame Dios!
De que estemos casaditos
pues sí señor,
lo menos tendremos siete,
¡Y que furor!
O quince guachinanguitos…
¡Allá voy yo!
