
MEC Gisela Aguilar Martínez
A la interrupción del embarazo se le conoce como aborto, cualquiera que sea su causa, antes de que el producto esté capacitado para la vida extrauterina.
En México, la mayor parte son abortos clandestinos, lo que implica que puedan ser inseguros, poniendo en riesgo la vida y la salud de las mujeres.
Cabe recalcar, que lo que se debe reducir es el número de embarazos no deseados, esto se puede lograr a través del acceso a información sobre el uso de anticonceptivos, sexualidad y servicios de salud.
Todo empieza con una educación sexual responsable por parte de los padres de los jóvenes que hoy en día están llevando a cabo una vida sexualmente activa. Es en el seno familiar en donde se debe informar sobre los riesgos y consecuencias del no ser responsables. Esto sería de vital importancia para evitar embarazos no deseados en las adolescentes que son las que podrían tomar la decisión de un aborto poniendo en riesgo su vida.
Es por esto, que muchas mujeres mueren cada año por abortos practicados en condiciones de riesgo por personas sin experiencia ni capacitadas. El aborto es la tercera causa de muerte entre las mujeres embarazadas en México.
Sabemos que aunque la mayoría de las mujeres que se inducen abortos son adultas unidas con más de un hijo, cuando analizamos las cifras encontramos que la mayor parte de las que mueren como consecuencia de un aborto son las más jóvenes, con menos escolaridad y con menos recursos.
Las mujeres que viven en situaciones de más vulnerabilidad social, tales como pobreza, marginación, violencia, discriminación y minoría de edad están expuestas a un mayor riesgo de morir o sufrir un daño irreparable a la salud. La falta de seguridad social con personal capacitado y/o a métodos anticonceptivos, la violencia familiar debilitan las oportunidades para desarrollarse y buscar su bienestar individual, familiar y social.
El aborto en México, no se considera como delito cuando: el embarazo es resultado de una violación, cuando es provocado por accidente , cuando pone en riesgo la vida de la mujer, cuando el feto tiene malformaciones genéticas, cuando el embarazo es producto de una inseminación artificial no deseada, y/o razones económicas.
Las personas tienen entre otros derechos sexuales: el derecho a decidir de manera libre e informada sobre la sexualidad y su cuerpo, a decidir cuántos hijos quieren tener y cuándo, a servicios de salud sexual y reproductiva, a la educación sexual y a vivir libres de toda discriminación.
Existen varios tipos de aborto, se puede interrumpir el embarazo con medicamentos hasta la semana 7 de gestación. El medico debe asegurarse primero del estado de la gestación de la mujer. Los fármacos no se venden sin receta médica, ya que de no estar supervisados, pueden ser peligrosos para la salud de la mujer.
Otro método es el de aspirar al feto. Se introduce un catéter de plástico conectado a una máquina para aspirar al feto. Debido a la fuerza de esta aspiración el bebé se desmiembra y sale succionado fuera del útero. A él, le late el corazón y tiene dedos, piel y huesos muy débiles por su escaso desarrollo. Esto le convierte en un ser indefenso.
Los principales riesgos serian que partes del bebé y de la placenta no sean aspiradas y queden dentro del útero, lo que puede provocar infecciones y hemorragias. Para terminar el aborto se introduce un instrumento quirúrgico, llamada legra, para extraer los restos esparcidos en el interior.
Este método puede provocar infecciones, hemorragias, daños en el útero y en el cuello del útero. En casos poco frecuente también puede provocar la muerte de la madre. Problemas de infección y psicológicos que puedan tener las madres después del aborto provocan efectos secundarios que pueden impedir la concepción en el futuro.

