
Enero 10, 2019
El economista Mancur Olson, tiempo atrás, noto que la caída de grandes naciones y regiones es producto del endurecimiento de las arterias organizacionales y culturales que se niegan al cambio y se postran en el pasado. Por fortuna, México está ya en un proceso de transformación. Lo que exige una reforma al Sector Cultural, que contribuya a un desarrollo centrado en las personas, inclusivo y sostenible. Para ayudar a revolucionar el motor cultural del país y apoyar a su transformación, considero que es oportuno crear el Consejo Mexicano de Artes Visuales.
Me pregunto, ¿Por qué un Consejo especializado?
En una sociedad con un sistema socioeconómico como el que nos rige, que por su naturaleza tiende a menospreciar la democracia, en este sistema socioeconómico, la educación y la cultura son el contrapeso que equilibra la balanza de la democracia y los cimientos que ayudarán a nuestro país a insertarse en la economía de la creatividad.[1] Una economía caracterizada por ser altamente transformativa y centrada en las personas, que posiciona a la creatividad como el recurso económico más valorado de la era, la fuente determinante para lograr la ventaja competitiva en toda industria progresista que, por su naturaleza rebelde, nos ayudará a transitar hacia la democratización de los medios de producción y en consecuencia hacia un verdadero progreso y desarrollo humano y social.
En otras palabras, la educación y la cultura son la garantía que ayudará a sustentar el futuro estado de bienestar a consolidar por la cuarta transformación que el Presidente Andrés Manuel López Obrador preside. En este sentido, aplaudo la inclusión de una verdadera reforma educativa (no laboral) que agrega los principios de integralidad, equidad y excelencia e incluye en los planes de estudio la promoción de valores, el respeto al medio ambiente, el civismo, la historia, la cultura y el arte. Celebro también la iniciativa de la Primera Dama, Beatriz Gutiérrez Müller, para echar a andar el proyecto Memoria Histórica y Cultural de México y me uno con esta aportación al gran esfuerzo de promover la reforma cultural, que el Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (GRECU) promueve bajo el liderazgo del periodista Eduardo Cruz Vázquez.
Para garantizar en este período de transformación el derecho a la cultura y potenciar el tránsito de una economía del conocimiento a una sustentada en la creatividad, no basta con el desarrollo de la educación y la promoción de la memoria histórica y cultural. Como bien apunta el autor del sagaz libro The Rise of the Creative Class (Richard Florida, 2012)[2] es imprescindible también impulsar conjuntamente a las cuatro principales dimensiones de la creatividad. Por un lado la cultura del emprendimiento y la invención. Creatividad económica y tecnológica que la nueva administración de la Secretaría de Economía, en la dirección de Graciela Márquez Colín, se ha dispuesto detonar mediante la innovación, la diversificación y la inclusión. Por otro lado habrá que potenciar la creatividad cultural y la artística. Dimensiones de la creatividad concentradas en el Sector Cultural, cuyo problema de fondo no es el presupuesto como muchos lo reclaman, si no una cierta miopía del mercado (Theodore Levitt, 2004)[3] e increíble incapacidad del liderazgo para posicionar a este sector ante la Federación, como un sector estratégico para el crecimiento económico y desarrollo social.
Es por lo anterior que es urgente y trascendental promover la reforma cultural que soporte a la Secretaría de Cultura con un adecuada Ley General de Cultura y Derechos Culturales. Hago un llamado a todos los que estemos involucrados en este sector, a que alcen su voz. Desde mi trinchera de las artes plásticas, les reitero mi convicción. “Para apoyar la transformación de nuestro sector cultural es indispensable activar a dos nuevos agentes de liderazgo -las organizaciones civiles y los ciudadanos”. Lo que representa, un gran paso hacia la democracia participativa, la fuente y el medio para estimular políticas públicas puntuales que surjan desde la ciudadanía, que den balance a la concentración del poder, respondan a las necesidades de una mayoría en el sector de especialidad y reclamen la diversidad y la transparencia. [4]
La necesidad de este modelo de participación lo constatan las palabras del Profesor del Departamento de Antropología de la UAM-Iztapalapa, Eduardo Nivón Bolán: “Es ineludible la transición de un modelo cultural popular con iniciativa estatal a otro de amplia participación, que proclame el impulso democratizador y haga consientes a los ciudadanos de sus derechos y obligaciones.” Para ello plantea, entre otros instrumentos, el apoyo a la creación de Consejos especializados por áreas o campos artísticos, con amplia capacidad deliberativa.[5]Lo que confirma la propuesta que he planteado en otras aportaciones, la necesaria construcción del Consejo Mexicano de Artes Visuales,[6] que en mi punto de vista deberá estructurarse en relación a las actividades del sector que establece la UNESCO (creación de artes visuales, museos y actividades de diseño y fotografía) e incluir desde luego a aquellos importantes eslabones de la cadena de valor, como las galerías arte, críticos de arte y curadores, entre otros.
La pregunta que prosigue, ¿Por qué de artes visuales?
El mundo se encuentra al borde de variaciones radicales que impulsan no solo un nuevo orden político y económico, también el surgimiento de una era creativa que reconoce a la creatividad humana como el factor clave para el desarrollo económico y social. Creatividad, imaginación aplicada para generar ideas con valor. Ideas e imaginación sustentadas en el conocimiento y éste, a su vez, en la cabeza de las personas, quienes en esencia son seres sociales cuya capacidad y comportamiento son el resultado de su potencial genético y en gran medida del ambiente en el cual se han desarrollado. En otras palabras, para desatar el potencial creativo individual o colectivo, hay que construir ambientes favorables, que vayan más allá de la satisfacción de las necesidades básicas individuales y colectivas.
Lo que el fundador del Creative Class Group acuñó como, la calidad del ambiente. (Florida, Richard 2012: 280). Es decir, el desarrollo de los atributos del ambiente o el conjunto interrelacionado de experiencias, que contribuyan a la satisfacción y desarrollo de las personas.[7] En especial aquellas cualidades del ambiente que constituyen el espíritu de una comunidad: Las amenidades sociales y culturales de los ambientes y su belleza natural y física. Mismas que según el estudio de la fundación Knight y Gallup, elaborado en 25 ciudades de los Estados Unidos, vinculan o cohesionan emocionalmente a las personas con sus comunidades y les provocan a echar raíces, al tiempo que favorecen el desarrollo de la creatividad y el crecimiento económico de la comunidad o ciudad. [8]
De manera que, la industria de las Artes Visuales se constituye como la perfecta herramienta para el desarrollo del espíritu de una comunidad o ciudad. De esta industria, lo primero que debemos resaltar es su gran potencial para modificar los ambientes y construir diversidad, autenticidad e identidad. Considerando que el actual estilo de vida las personas, exige diversidad de espacios o escenarios que ayuden a los individuos a entretenerse, descansar, recrearse, socializar o trabajar y demanda ambientes o espacios únicos que se vivan o experimenten de manera diferente a otros y resalten la cultura e historia de cada comunidad o ciudad; lo que muchos llaman memoria colectiva y que en sociedades cada vez más transnacionalizadas, brinda sentido de pertenencia.
En segundo término, hay que resaltar la propensión de esta industria a estructurarse en clusters o aglomeraciones o en lo que los estudiosos del tema (Daniel Silver, Terry Clark y Lawrence Rothfield) definen como escenarios. Aquellos ambientes en los que las experiencias se crean y disfrutan y en los que la producción y consumo cultural se organiza.[9] Por ejemplo San Miguel de Allende y Puerto Vallarta en México, Los Ángeles, Chicago, San Francisco, Austin, Santa Fe y Silicon Valley en Estados Unidos y en Italia, Florencia. Según los expertos, estos ambientes ayudan a las personas talentosas a colaborar, competir, aprender del otro, socializar, crear redes de trabajo y a desarrollarse. Pero el mayor impacto de estos escenarios es su rol en el desarrollo, atracción y retención del talento creativo.
En tercer y último término, respecto a su dimensión económica, lo primero que hay que decir es que de acuerdo a un estudio del 2015 de la firma EY, esta industria destaca como el segundo lugar global en ingresos aportados con un 17% de participación de entre las 11 industrias culturales y creativas que define la UNESCO. Lo que nos demuestra su capacidad para agregar seguridad económica a cualquier comunidad o ciudad. Lo segundo a considerar es que destaca también de entre estas industrias, como el primer empleador en el mundo, con un 22% de participación.[10] Lo que no solo nos ofrece una idea de la cantidad de empleos a los que podemos aspirar, también nos da una idea del potencial para desarrollar una oferta de talento creativo para las empresas que lo requieran, tomando en cuenta que es la habilidad del liderazgo más deseada en las empresas, según el estudio de CEO Global 2010 de IBM titulado Capitalizing on Complexity [11] y que las carreras de los empleados en la actualidad son cada vez más horizontales.
Conclusión
Concluyo entonces, que por sus tres potencialidades económica, social y creativa, me parece que la industria de las Artes Visuales, organizada bajo el esquema de un Consejo especializado, podría revolucionar el motor cultural de nuestro país de tres maneras. Primero, al estimular la democracia participativa, ofrecer una visión puntual para el desarrollo localizado y exigir políticas públicas que reclamen diversidad, transparencia y democracia representativa. Segundo, al ayudar a crear un fértil ecosistema cultural y artístico, que acelere la evolución económica de nuestras ciudades y comunidades y a la vez incremente las oportunidades de aquellos que cultivan, promueven y producen arte. Tercero, al promover el crecimiento e innovación en las empresas, mediante el desarrollo, atracción y retención del talento creativo.
Sobre el Autor
Fernando Fuentes Garcia (Monterrey, México. Febrero 3, 1971) es un escultor autodidacta especializado en el bronce, comprometido a transmitir la contribución única y vital del arte y la escultura a la sociedad. Convicción que ha ejercido publicando artículos y ensayos en el Blog de ciencia y tecnología “Reporte Ciencia UANL”. Su trabajo escultórico ha sido adquirido por importantes organizaciones, representado por galerías de arte y exhibido en más de 58 exposiciones individuales y colectivas en México.
Bibliografía Citada
[1] Consultar reporte de la UNESCO, Economía Creativa 2013 en: https://en.unesco.org/creativity/publication/creative-economy-report-2013#wrapper-node-7354
[2] Florida, Richard. The Rise of the Creative Class. New York: Basic Books, 2012. p. 20.
[3] Ver video The Explainer: Marketing Myopia, Harvard Business Review, 2014. https://hbr.org/video/3590615227001/the-explainer-marketing-myopia
[4] López Borbón, Liliana. Construcción de ciudadanía y participación en el sector cultural, en Cruz V. Eduardo, Ed. ¡Es la reforma cultural, Presidente! México: Editarte Publicaciones, 2017. pp.. 232-235.
[5] Nivón Bolán, Eduardo. Reforma cultural. Hacia un modelo de institucionalidad cultural participativa, en Cruz V. Eduardo, Ed. ¡Es la reforma cultural, Presidente! México: Editarte Publicaciones, 2017. pp. 37-45.
[6] Fuentes Garcia, Fernando. El impulso que demanda la cultura y el arte. Reporteciencia.uanl.mx Noviembre 21, 2017. Consultar en http://reporteciencia.uanl.mx/2017/11/impulso-demanda-la-cultura-arte/
[7] Florida, Richard. Quality of Place en: Florida, Richard, ed. The Rise of the Creative Class. New York:Basic Books, 2012. pp. 280-303.
[8] Consultar el estudio de la Fundación Knight y Gallup, Knight Soul of the Community 2010 en http:/www.soulofthecommunity.org/
[9] Daniel Silver, Terry Clark y Lawrence Rothfield, eds. Scenes. (Chicago: Universidad de Chicago, 2007).
[10] Consultar estudio de EY, CISAC y UNESCO, Cultural Times. The first global map of cultural and creative industries, 2015, en: https://en.unesco.org/creativity/files/culturaltimesthefirstglobalmapofculturalandcreativeindustriespdf
[11] Consultar: 2010 IBM Global CEO Study Capitalizing on Complexity, en: https://www-01.ibm.com/marketing/iwm/iwm/web/signup.do?mhq=Capitalizing%20on%20Complexity.&mhsrc=ibmsearch_a&source=ceo2010
