
MEC Gisela Aguilar Martínez
El cáncer de mama es el crecimiento fuera de control de las células mamarias. El cáncer es el resultado de mutaciones, o anomalías en los genes que controlan el crecimiento de las células y las mantienen sanas. Los genes se encuentran en el núcleo celular, su función es actuar como la centro de control de cada célula. De forma regular, las células del cuerpo se renuevan mediante un proceso llamado crecimiento celular: las células nuevas y sanas ocupan el lugar de las células viejas que mueren. Sin embargo con el paso del tiempo, dichas mutaciones pueden «activar» o «desactivar» ciertos genes en una célula. La célula modificada en este momento, adquiere la capacidad de dividirse sin control u orden, por lo que produce más células iguales y genera un tumor.

Cuando empieza a crecer este abultamiento o tumor se pueden clasificar en benigno (no es peligroso para la salud) o maligno (es potencialmente peligroso). En el caso de los tumores benignos no son considerados cancerosos: sus células tienen una apariencia casi normal, crecen lentamente y no invaden tejidos próximos ni se propagan hacia otras partes del cuerpo. Pero los tumores malignos son cancerosos y al no ser controladas las células malignas, pueden propagarse más allá del tumor original hacia otras partes del cuerpo.
El «cáncer de mama» hace referencia a un tumor maligno que se ha desarrollado a partir de células mamarias. Dicho cáncer se origina en las células de los lobulillos, que son las glándulas productoras de leche, o en los conductos, que son las vías que transportan la leche desde los lobulillos hasta el pezón.

Al pasar el tiempo, las células cancerígenas pueden invadir el tejido mamario sano y llegar a los ganglios linfáticos de las axilas. Si las células cancerígenas llegan a los ganglios linfáticos, obtienen acceso hacia otras partes del cuerpo.
En recientes investigaciones, se relacionan la edad en la que se tiene a los hijos con el riesgo de padecer la enfermedad: más que no tener hijos, tener el primer hijo tarde es un factor de riesgo. Esto se debe probablemente al hecho de que el tejido mamario se divide rápidamente durante el embarazo, lo que aumenta la probabilidad de que se produzca un error de copia en el código genético.
En el caso de la primiparidad tardía o retrasar el embarazo a edad superior a los 30 años, propicia el desarrollo del cáncer de mama en las mujeres. Por lo tanto, es preferible no tener hijos a tenerlos tarde.
El hecho de que desarrolles cáncer de mama no es ni tu culpa ni la de nadie. Sentirse culpable o pensar que la enfermedad apareció debido a algo que hiciste o que hizo otra persona es contraproducente.

