Tres clases de personas de las que debemos huir para que no ensucien nuestra memesfera con ideas tóxicas, es decir, ideas que no son malas por sí mismas, sino que son malas por dónde nacen, por cómo se defienden y por la manera en la que se tratan de enquistar catequísticamente en los demás. Pero lo mejor viene al final.
De verdad. Quedaos al momento épico de las pocas estrellas que nos han guiado en la tenebrosa oscuridad y nos han sacado, un poquito, de este lodazal de ignorancia que es el mundo.
