
MEC Gisela Aguilar Martínez
Una de las aves más grandes, coloridas y bellas del mundo es el flamenco del Caribe (Phoenicopterus ruber ruber), de plumaje rojizo que varía del rosa al rojo, del carmesí al escarlata, producto de los pigmentos carotenoides contenidos en invertebrados y algas que consumen. Su talla, está entre 1.12 y 1.22 m de longitud y llega a pesar de dos a tres kg; se le reconoce de inmediato por sus largas patas, su cuerpo relativamente corto y por su pico curvo inconfundible. Sus patas le sirven para pasear por la corriente de agua y el largo cuello para buscar alimento en el fondo lodoso.
Siempre se mantiene en grupos, tanto para alimentarse como para anidar; prefieren lugares cálidos e inhóspitos, casi siempre en lagunas cerca de las costas, con alta salinidad, suelos fangosos y donde exista gran cantidad de algas microscópicas, larvas de insectos, de moluscos y crustáceos.
El flamenco rosado da inicio en la Reserva de la Biósfera Ría Lagartos (RBRL) la temporada de reproducción, en el área reproductiva la Angostura, donde se encuentran 15 mil nidos de flamencos establecidos, y aproximadamente 30 mil ejemplares de flamencos adultos, según la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), al destacar que el cambio climático ha afectado el ciclo reproductivo de esta especie.

El flamenco rosado lleva a cabo su ciclo vital a lo largo del norte de la Península de Yucatán, con desplazamientos de casi 300 km desde sus sitios de invierno y áreas de concentración en las reservas de la biosfera Ría Celestún y Los Petenes, hasta las zonas de reproducción en Ría Lagartos. En los últimos años el inicio del ciclo de reproducción del flamenco, se ha observado una variación en cuanto a la temporalidad, amenaza atribuida al cambio climático que afecta a esta especie.
Es en la época de la primavera cuando los bandos de flamencos que anteriormente estuvieron realizando movimientos entre sus antiguos sitios de reproducción, se establecen en la zona de a Angostura observándose alrededor de 4 mil individuos para llevar a cabo la construcción de nidos, incubación y cópulas. En este periodo, las colonias de flamencos fueron incrementando.
Los cambios climáticos, como huracanes y nortes, o cambios provocadas por el hombre han influido en su conducta. Las primeras puestas son en mayo con un periodo medio de incubación de 28 días realizado por ambos padres; el nacimiento tiene lugar desde junio, prolongándose hasta principios de agosto y los pollos inician sus primeros vuelos en julio, llegando a dominarlo en octubre, cuando los jóvenes logran incorporarse a las actividades de la población adulta. Durante la temporada de cría tiene lugar la dispersión a sitios cercanos y, poco tiempo después la parvada migra al extremo occidental de la península.

Los factores adversos a la incubación que se pueden presentar son la precipitación que se incrementa en verano, lo cual puede destruir los nidos, así como las mareas que erosionan la parte basal del nido y propician el arrastre de los huevos.
Las causas más graves de mortalidad son las perturbaciones del ser humano; ya que a pie, en automóvil, lancha, en moto, avioneta o helicóptero, los visitantes insisten en acercarse a las aves que, asustadas, levantan el vuelo, chocan entre sí, lastiman a los pollos y hacen rodar los huevos que se rompen o caen al agua.
La captura y venta clandestina de aves para ornato y zoológicos es otro factor adverso junto con las lluvias de verano y las mareas altas que afectan la nidada. Los huracanes, nortes e impactos provocados por la mano del hombre, así como la contaminación, infraestructura carretera, construcción de viviendas, ampliación de salinas y crecimiento urbano que están fuera de control.
Actualmente, esta hermosa ave está considerada en peligro de extinción y es protegida por el gobierno mexicano; así como científicos realizan esfuerzos para preservar el futuro de esta tímida ave en el sureste mexicano.

