
MEC. Gisela Aguilar Martínez
Uno de los últimos inventos del físico estadounidense Sanjiv Gambhir ha sido el de crear un inodoro inteligente, pero no de los que se les baja al terminar de usarlo ya que este inodoro está equipado con tecnología que puede detectar una gran variedad de marcadores de enfermedades en las heces y la orina, incluidos algunos tipos de cáncer, como el colorrectal o los de naturaleza urológica. Se trata, de un dispositivo que podría resultar particularmente útil para las personas genéticamente predispuestas a ciertas afecciones, como el síndrome del intestino irritable, el cáncer de próstata o la insuficiencia renal, y desean mantenerse al tanto de su salud.
Es un retrete ordinario, pero equipado con una serie de dispositivos que utilizan la detección de movimiento para implementar una serie pruebas que evalúan el estado de los depósitos. Las muestras de orina se someten a análisis físicos y moleculares, y la evaluación de las heces se basa en sus características físicas.

Este inodoro está catalogado tecnológicamente como «de monitoreo continuo de la salud», que pueden asemejarse a dispositivos portátiles como los relojes inteligentes.
Aunque puede tomar un tiempo acostumbrarse a la idea, este baño inteligente está diseñado como un objeto usual en los hogares del futuro. Para facilitar su adaptación, el investigador diseñó el dispositivo como un complemento que se integre fácilmente en cualquier inodoro de porcelana antiguo.
Las muestras de orina y heces se capturan en vídeo y luego se procesan mediante un conjunto de algoritmos que pueden distinguir la «urodinámica» normal -velocidad de flujo, tiempo de flujo y volumen total, entre otros parámetros- y alertar de la consistencia de las deposiciones que denotan problemas de salud».
Además de los análisis físicos, el inodoro también despliega «pruebas de tira reactiva», para medir ciertas características. El recuento de glóbulos blancos, la contaminación sanguínea constante o ciertos niveles de proteínas pueden ser indicadores de un amplio espectro de enfermedades, desde una simple infección, hasta cáncer de vejiga e insuficiencia renal.
Sin embargo, su desarrollo todavía se encuentra en una fase temprana y tan solo 21 participantes han probado el inodoro en el transcurso de varios meses. Para tener una mejor idea de la «aceptación del usuario», el equipo encuestó a 300 potenciales beneficiarios de estos inodoros inteligentes. Alrededor del 37% dijo encontrarse «algo cómodo», mientras que el 15% expreso sentirse «muy cómodo» con la idea de revelarlo todo en pro de un seguimiento de su salud.

Uno de los aspectos más importantes del inodoro inteligente puede ser uno de los más sorprendentes, y quizás desconcertantes: tiene un sistema de identificación incorporado. El objetivo es proporcionar consejos de salud precisos e individualizados, por lo que es necesario asegurarse de que el baño pueda distinguir a los usuarios. Para hacerlo, se instala una placa de lectura de huellas digitales. Sin embargo, el equipo se dio cuenta de que las huellas digitales no son completamente infalibles. ¿Qué pasa si una persona usa el baño, pero otra tira de la cadena? ¿O qué pasa si el inodoro es un modelo de descarga automática?
Para salvar este problema, los científicos tuvieron la idea vanguardista de añadir un pequeño escáner que toma imágenes de una parte del cuerpo «bastante tímida para la cámara». Es lo que podría situarse en el polo opuesto del reconocimiento facial. En otras palabras, para aprovechar al máximo los beneficios del inodoro inteligente, los usuarios deben hacer las paces con una cámara que escanea su ano. Parece extraño, pero resulta que la huella anal es única, al igual que las huellas dactilares. Los escaneos, se utilizarán únicamente como un sistema de reconocimiento para unir a los usuarios con sus datos específicos. Nadie, ni el usuario ni su médico, verán los escáneres, afirma el doctor sobre esta tecnología que, sin duda, le confiere una nueva e inesperada dimensión al término «analizar».
Pero de ninguna manera este inodoro es el reemplazo de un diagnóstico médico. De hecho, en muchos casos, el inodoro no informará de manera directa al usuario. Para hacernos una idea, si surge algo cuestionable, como sangre en la orina, una aplicación equipada con protección de privacidad enviaría una alerta al equipo de atención médica del usuario, permitiendo a los profesionales determinar los próximos pasos para un diagnóstico adecuado. Los datos se almacenarían en un sistema seguro basado en la nube. La protección de datos, tanto en términos de identificación como de análisis de muestras, es una pieza crucial en esta investigación.

