La misión recorrerá más de dos millones de kilómetros en unos 25 días para sobrevolar la superficie de la Luna y regresar a la Tierra el 11 de diciembre, con un amerizaje controlado en el océano Pacífico. El despegue era una prueba crucial para el nuevo Sistema de Lanzamiento Espacial de la NASA, el cohete más potente de la historia, con un peso de 2.600 toneladas y una altura superior a un edificio de 17 plantas. Artemis I marca el nacimiento de una nueva era de la exploración espacial. El objetivo ahora es ir a la Luna para quedarse.
Los futuros proyectos incluyen la construcción a partir de 2028 de la estación espacial Gateway, que orbitará el satélite y servirá como trampolín para misiones tripuladas a la superficie lunar, y la instalación de una base en la Luna, con un módulo en el que podrán vivir los astronautas. Este entrenamiento para la vida en otro mundo servirá para pensar seriamente en enviar una expedición humana a Marte a partir de 2040.
