Dra. Herminia Guadalupe Martínez
Jefa del Departamento de Bioquímica y Medicina Molecular
Facultad de Medicina, UANL
Dr. Med. Oscar Fernando Mendoza Lemus
Jefe de Servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital Universitario
Dr. Med. Eduardo Álvarez Lozano
Coordinador General del Banco de Hueso y Tejidos del Hospital Universitario
Dr. Jorge Lara Arias
Las afecciones articulares representan un grave problema de salud en la población en general; de éstas, las lesiones del cartílago articular han sido y continúan siendo un enorme reto para la terapéutica.
Desde tiempos muy remotos son muchas las técnicas descritas para el tratamiento de las lesiones del cartílago articular, sin embargo, la mayoría tiene como común denominador un resultado variable e impredecible.
La implantación de condrocitos autólogos es una técnica para el tratamiento de las lesiones del cartílago articular, ha evolucionado hasta el desarrollo de bioimplantes compuestos por células cultivadas incluidas en biomateriales transportadores de características tridimensionales. Esto ha traído consigo el desarrollo de diferentes tipos de matrices para el transporte de las células condrales, cada una con resultados variables.
Hay que tomar en cuenta que el resultado final, en el trasplante de condrocitos autólogos, dependerá no sólo de la matriz en la cual se incluyen las células, sino de una serie de procesos que van desde la calidad celular, el tratamiento del tejido en el cultivo y finalmente del apego a las indicaciones adecuadas en cada paciente.
TRANSPLANTE DE CARTÍLAGOS
Los médicos han corroborado el grave problema que representa una superficie articular ulcerada; actualmente, este tipo de lesiones continúan representando un reto monumental para los ortopedistas y, en muchas ocasiones, una condena a la degeneración de la articulación afectada.
El cartílago articular tejido bifásico de origen mesenquimatoso que se desarrolla a partir de la quinta semana de vida intrauterina, producido y mantenido por una célula muy especializada, el condrocito el cual es responsable de la producción de un microambiente acuoso en el que interactúan armónicamente con una gran cantidad de macromoléculas y una fina, pero detallada red proteica de colágeno tipo II, además de una serie de moléculas menores; todo con un único fin de producir movimiento sin dolor. Un tejido de una densidad celular baja así como también con un ínfimo coeficiente de fricción La avascularidad natural, así como las solicitaciones y los ciclos de carga continuos a los que se ve sometido este tejido con cada ciclo de movimiento, reducen la capacidad regenerativa del tejido.
DETENER EL PROCESO DEGENERATIVO
Son muchas las técnicas descritas para el tratamiento de este tipo de lesiones, sin embargo la mayoría tiene como denominador común un resultado variable e impredecible. Todas ellas producen alivio temporal de la sintomatología, con un resultado poco predecible, pero con algo en común, no consiguen detener el proceso degenerativo.
El uso de transplantes de condrocitos autólogos cultivados se inició a principios de los años 80. Los pioneros en el uso clínico de esta técnica fueron científicos suecos en 1987, la cual ha sido ampliamente usada en los últimos cinco años tanto en Estados Unidos como en Europa.
Hasta hoy en día, las técnicas de ingeniería tisular, como el Cultivo e Implantación de Condrocitos Autólogos (CICA) debido a la complejidad biotecnológica y los elevados costos implicados, no representaba una opción terapéutica disponible en nuestro país, el CICA fue desarrollado en Suecia en donde en 1994, Brittberg y Col, reportaron el implante exitoso de condrocitos autólogos usando un sistema de cultivo en monocapa para tratar defectos articulares. Las estrategias de ingeniería de tejidos utilizando condrocitos autólogos tienen varias ventajas para reparar defectos osteoartríticos. El proceso de disgregación y cultivo celular depleta los antígenos de superficie de células condrales convirtiéndolos en un “santuario inmunológico” lo que exenta a éstas de despertar una respuesta inmune y proveen un proceso de reparación activo para la articulación. Esta técnica involucra el aislamiento de una pequeña población de condrocitos de un sitio sano, de no carga en el paciente a través de una biopsia de 0.5mm de diámetro por trocar que nos brindará 1-2 gr de tejido.
La implantación desde la técnica original ha evolucionado hasta el desarrollo de bioimplantes compuestos por células cultivadas incluidas en biomateriales transportadores de características tridimensionales, lo cual da la ventaja de concentrar la densidad celular y cubrir de manera homogénea el defecto.
El uso de matrices o transportadores celulares en la regeneración tisular funcionando como sistema dinámico permite la interacción entre ella y el componente celular, contribuyendo a la migración celular, diferenciación metabolismo y proliferación.
CONCLUSIONES
Consideramos que la técnica de cultivo e implantación de células condrales autólogas desarrollada e implementada en el Laboratorio de Ingeniería Tisular del Banco de Hueso y Tejidos, representa una excelente opción terapéutica para el tratamiento de lesiones articulares, teniendo en cuanta siempre la selección adecuada.
