Comercialización de productos y servicios

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Doctor Ricardo Gómez Flores

Director del Centro de Incubación de Empresas y Transferencia de Tecnología / UANL,

rgomez60@hotmail.com

MAE Margarita Carrera Sánchez

Coordinador de la Incubadora de Empresas y del Programa de Desarrollo Empresarial / UANL

Licenciado y candidato a doctor Gabriel Gorjón Gómez

Jefe de la Oficina de Marcas y Patentes / UANL

Las universidades son fuente inagotable de innovaciones y desarrollo tecnológico.

Por medio de la transferencia de la tecnología, las universidades brindan a las compañías del sector comercial acceso a los descubrimientos logrados por las investigaciones; las industrias pueden entonces desarrollar y comercializar estos inventos para beneficio de la sociedad.

Es una realidad que el crecimiento sostenido de la economía de un país y el incremento en la competitividad de una nación en el mercado global, deben ser apoyados por estrategias tecnológicas concretas y congruentes con las prioridades nacionales. Para tener éxito, es imprescindible el apoyo que ofrecen los centros de transferencia de tecnología y vinculación empresarial, los cuáles se hacen responsables de las gestiones entre universitarios y empresarios, y algunos de ellos además se ocupan de promover el desarrollo empresarial mediante la incubación de empresas.

VENTA DE PROPIEDAD INTELECTUAL

Se reconoce que en muchas ocasiones las negociaciones fracasan por la desmedida ambición universitaria por lograr acuerdos multimillonarios con las empresas, y acaban por derrumbar las posibilidades de algún trato benéfico para la universidad. En Europa y Asia, se prefiere vender la propiedad intelectual a las compañías interesadas, lo que les ha generado mucho éxito, mientras que en las universidades de América la prioridad es el licenciamiento como forma de obtener regalías por un tiempo determinado. A las compañías no les agrada licenciar, y esto conlleva a un círculo vicioso que limita las posibilidades de enriquecimiento no sólo de los investigadores desarrolladores, sino de sus departamentos y universidades. El elemento clave para alcanzar los niveles de las potencias de primer mundo es incorporar culturalmente el concepto de propiedad intelectual y de patentes. Las empresas e instituciones de aquellos países donde los derechos de propiedad industrial son parte de la cultura, observan en ellos incentivos reales para invertir en investigación y desarrollo. La propiedad intelectual es inherente al ser humano y la constituyen sus pensamientos e ideas, ordenados de tal forma que puedan ser expresados primeramente en forma armónica y entendible para su aplicación dentro del contexto de la sociedad; es el entendimiento del ser humano cristalizado, plasmado en un soporte material, ya que las ideas por sí solas no constituyen ningún derecho, puesto que deben ser debidamente concatenadas y estructuradas para que sean asimilables y aplicables.

 

¿PUBLICAR O PATENTAR? AHÍ ESTÁ EL DILEMA…

Las universidades por lo general se adhieren a sus tradiciones académicas, cuya prioridad es la publicación. Las publicaciones son esenciales para calificar a los investigadores, y otorgarles motivaciones económicas, tanto por las universidades (estímulos económicos) como por el gobierno federal, a través del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Las publicaciones son el vehículo más importante para el reconocimiento profesional y para establecer credibilidad al solicitar algún apoyo para las investigaciones. Además, el publicar en revistas con arbitraje estricto es una forma de validar el trabajo científico universitario. El proceso de patentar, si bien es cierto impide al investigador publicar sus resultados hasta que exista un registro ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) (lo que puede tomar algunos meses), le permite al innovador tener la posibilidad no sólo de difundir sus descubrimientos (cuando la patente se hace del dominio público), sino también de vender sus ideas a alguna empresa interesada y generar riqueza. Cada vez, tanto en el plano universitario como en el federal, se reconoce más el esfuerzo de patentar, dándole un valor al menos similar al de la publicación. Sin embargo, debido a las limitaciones presupuestarias en la universidad, se hace indispensable seleccionar aquellas innovaciones y desarrollos tecnológicos que tengan más probabilidades de ser licenciados, y sugerir a los que no las tienen, buscar desarrollar investigaciones en un ámbito de prioridades nacionales y empresariales.

LA IMPORTANCIA DE PATENTAR

Los profesores innovadores cada vez sienten mayor necesidad de encontrar avenidas legales para proteger su propiedad intelectual y apoyo para su comercialización. En Estados Unidos y en muchos países europeos y asiáticos, es común encontrar facilitadores en la figura de una oficina de transferencia de tecnología o licencias; sin embargo, en nuestro país, son pocas las instancias universitarias que cuentan con este tipo de centros de vinculación con empresas y que son operativas.

En la Universidad Autónoma de Nuevo León, tanto la protección intelectual como la transferencia de tecnología y la incubación de empresas, las apoya el Centro de Incubación de Empresas y Transferencia de Tecnología  que se fundó en el año 2000, y lo aprobó el Consejo Universitario el 11 de junio de 2001 como Centro de Transferencia de Tecnología (CTT); luego, bajo el rectorado del ingeniero José Antonio González Treviño, se sugirió el cambio de nombre al actual, para otorgarle igual trascendencia a la incubación de empresas. Este centro se creó con la finalidad de promover la generación y transferencia de productos, procesos y servicios altamente competitivos, desde la UANL hacia el sector productivo, para la generación de riqueza que beneficie tanto a la Universidad como a la sociedad.

Entre sus objetivos se encuentra el lograr que las investigaciones sobre productos y procesos que están en vías de desarrollo o terminados, sean transferidas eficientemente al sector productivo, en el menor plazo posible. Por supuesto, esto no sería posible sin la apropiada protección intelectual. Este centro se ha especializado también en asesorar y otorgar registros de patentes con el apoyo del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).

ALIANZAS CON CORPORATIVOS INDUSTRIALES

Para lograr la efectiva vinculación empresarial, es muy crítico establecer alianzas con los corporativos industriales, de tal suerte que se acerquen a la universidad y se establezcan convenios productivos. Es, entonces, una necesidad preponderante que los desarrolladores de innovaciones en la universidad tengan claras las prioridades del país y concentren sus esfuerzos en resolver problemas reales para la sociedad; esto ahorraría tiempo y esfuerzo de las autoridades en su búsqueda de vinculación con las industrias, y permitiría una transferencia de la innovación más efectiva y en menor plazo a las empresas.

Sin embargo, la sociedad en general no es la única interesada en utilizar  las innovaciones, sino que igualmente las empresas tienen necesidades y prioridades muy válidas en donde la universidad debe intervenir en su desarrollo; la universidad puede no sólo licenciar o vender propiedad intelectual, sino también debe ser receptiva para atender las demandas empresariales de tecnología. Esto generaría un círculo muy positivo que permitiría entonces al profesor resolver un problema industrial concreto, que no solo sería validado por la sociedad, y generaría riqueza para él y para la misma universidad. Por supuesto que la vía más rápida en este proceso sería vincular la oferta tecnológica existente en la Universidad con la demanda tecnológica de las empresas. Es igualmente una responsabilidad de este centro incrementar el número de patentes de los investigadores; esto se puede lograr con una comunicación efectiva con los diferentes grupos de investigación de la universidad en donde se les proporcione información pertinente de lo que es una patente y su importancia, y se les facilite el proceso de patentar mediante la preparación de “monitores” en cada dependencia, que no sólo recojan solicitudes, sino que también diagnostiquen sobre la posible utilidad de la invención, además de estar en constante comunicación con el CIETT y el IMPI. El incremento en el número de patentes no debe ser un mero avance en las estadísticas, sino que debe redundar en un mayor potencial de comercialización.

PATENTES Y COMERCIALIZACIÓN

La generación de recursos a través del registro de patentes y comercialización podría ser una alternativa que la Universidad requiere para crecer y modernizarse. Se reconoce que la investigación científica y tecnológica, la transferencia de tecnología y la aplicación de los resultados, representan un pilar para el desarrollo económico de la sociedad, mejorando las condiciones de vida de los individuos al elevar sus ingresos. Muchas universidades de Estados Unidos, Europa y Asia han entendido que deben ser más competitivas debido a la globalización y apertura comercial.

Nuestras universidades no se pueden quedar atrás. Se deben atender las demandas de la sociedad siguiendo los conceptos básicos de sustentabilidad, competitividad y desarrollo comunitario. Debemos reducir la distancia entre la investigación básica y la aplicación tecnológica. El modelo parece simple: la universidad aporta infraestructura, profesores e investigación, y las empresas adquieren las tecnologías, lo que conduce a beneficios mutuos. Se hace entonces necesario no sólo fomentar las investigaciones en la universidad, sino también establecer y estimular interacciones efectivas con los sectores privado y público.

No podemos estar ajenos al hecho de que, aunque algunas invenciones brillantes les han aportado a sus universidades importantes ingresos anuales, la mayoría de los licenciamientos no generan más riqueza que el gasto que se hace en

investigación básica o aplicada; sin embargo, la promoción del registro de patentes y la comercialización en las universidades tienen la finalidad de estimular la investigación y la transferencia de tecnología a la industria, a pesar de que no generen beneficios económicos trascendentales. Debemos igualmente decidir si licenciamos o vendemos tecnologías universitarias, o estimulamos la incubación de empresas. Esto dependerá de:

1. La existencia de capital público o privado para promover la creación de empresas.

2. De la innovación de que se trate y sus posibilidades de desarrollo y aplicación comercial.

3. Del mercado que exista para esta innovación.

4. De los mismos investigadores desarrolladores de la invención, y

5. De los fines que persigan los involucrados, incluyendo a investigadores, departamentos de investigación y dependencias universitarias.

Las oficinas de transferencia de tecnología se encargan entonces de facilitar estas decisiones mediante asesorías, investigación de mercados y gestorías con académicos, empresarios e instancias gubernamentales. El punto crítico es que las universidades respondan a las necesidades de las economías regionales y del país mediante su vinculación con los sectores productivos de la sociedad.

EL PAPEL DE LA INCUBADORAS DE EMPRESAS

El adecuado funcionamiento de las incubadoras en las instituciones de educación superior depende en gran medida de un buen grupo de asesores y consultores con la suficiente experiencia en la creación de empresas, para poder acompañar a los incubandos en este difícil proceso de la creación de su empresa. La incubación empresarial requiere de completar tres procesos: la pre incubación, la incubación misma y la post incubación. La primera incubadora surgió alrededor de 1958 en Estados Unidos en la Universidad de Stanford, la cual estaba muy interesada en contar con un espacio físico para estimular el espíritu empresarial en alumnos y profesores Bill Hewlett y Dave Packard (Hewlett Packard) son el ejemplo de dos alumnos que cultivaron una idea en la incubadora de su universidad y la hicieron crecer hasta convertirla en una gran empresa.

En México, la figura de incubadora surgió en 1990 en Ensenada, Baja California, “donde se creó la primera incubadora formal de base tecnológica”. En 1992, el CONACyT creó el Programa de Incubadora de Empresas de Base Tecnológica (PIBET) con el objetivo de promover la creación de negocios de alta tecnología.

En el CIETT estimulamos y brindamos asesoría empresarial a los incubandos, precisamente desde la etapa de preincubación, que representa un proceso de aprendizaje y formación del emprendedor, donde se ofrecen cursos y asesorías, que proporcionan un mayor conocimiento en diferentes áreas de negocios, permitiéndole crear y desarrollar una idea de negocio a emprender, así como obtener las herramientas necesarias que le permiten desarrollar el plan de negocios de su futura empresa, el cual será evaluado para su aprobación. La etapa siguiente es la incubación, que es un servicio de acompañamiento en la creación de una empresa como socio con experiencia, que orienta al dueño de la empresa naciente en su desarrollo, crecimiento y consolidación para evitar el fracaso en su iniciativa. El proceso de Incubación se divide en:

ACERCAMIENTO

Evaluación del Emprendedor

Análisis de Oportunidades de Negocio

Se define el beneficio esperado por el consumidor

Viabilidad del Proyecto

Se ubica la idea en un Plan de Negocios

FECUNDACIÓN DE LA EMPRESA

Se define nicho de oportunidad para la empresa

Desarrollo del Prototipo

Pruebas Piloto

Integración del Plan de Negocios

Tramitología (trámites legales, etcétera)

PLAN DE MERCADOTECNIA

Imagen del producto

Acercamiento a fuentes de inversión

Establecimiento de fecha de lanzamientocomercial

ALUMBRAMIENTO DE LA EMPRESA

Es el lanzamiento del producto o servicio. Al finalizar el período de la incubación, y con una empresa consolidada en cuanto a ventas y clientes; la misma se gradúa de la Incubadora y comienza un seguimiento con el cual se mantiene el acercamiento a la incubadora pero ya no ocupa un lugar físico en el CIETT.

LaUniversidad Autónoma de Nuevo León, con el apoyo del Gobierno Federal, a través de la Secretaría de Economía y del Gobierno Estatal con la Sub Secretaría de Industria, Comercio y Desarrollo Tecnológico y el Programa Estatal para la Promoción Empresarial, acordaron iniciar en octubre de 2002 la Incubadora de Tecnología Intermedia ubicada en la Biblioteca “Licenciado Raúl Rangel Frías”, con el objetivo de apoyar las iniciativas de los proyectos de negocio, al ser incubados, ofreciendo la infraestructura y asesoría necesaria para el éxito de las futuras empresas de la comunidad.

La protección de la propiedad intelectual es una condición sine qua non de todo trabajo elaborado por universitarios y empresarios, esto es porque todo lo que hacemos, decimos, escribimos y producimos… tiene valor… y debemos darle la debida protección, ya que la propiedad intelectual es la mejor vía para la construcción de ventajas competitivas sustentables, puesto que en el mundo globalizado, es exigencia para todo investigador que sus investigaciones sean confiables y por tanto sean utilizadas a plenitud como capital intelectual, para enlazar a la industria con la universidad y vincularlas así de manera eficaz. Además, la incubación de empresas provee condiciones controladas para facilitar la creación y el desarrollo de industrias con potencial de generación de riqueza regional y nacional. La intención de la Incubadora de Empresas de la UANL es seleccionar y preparar a los futuros empresarios otorgándoles facilidades de instalaciones, equipo de cómputo y apoyo secretarial, y estimular un ambiente en el cual los empresarios puedan compartir sus vivencias para así disminuir los riesgos asociados en el inicio de una empresa. El CIETT a través de la Incubadora de Empresas, apoya a los empresarios potenciales en el primer año de operación, reduciendo los costos fijos y ofreciendo asesoría empresarial constante. Las incubadoras son, entonces, herramientas muy valiosas que apoyan el nacimiento de nuevas empresas innovadoras, y que propician condiciones favorables que permitan reducir el nivel de mortalidad de estos incipientes desarrollos empresariales.

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