El calor parece ser una constante en el universo, sobre todo en cuanto a la vida se refiere. Tan sólo pensemos que con la falta de calor, los procesos biológicos, químicos, físicos, entre otros, no podrían llevarse a cabo y las formas de vida que conocemos dejarían de existir. De similar forma, nuestra vida no sería igual sin el calor tanto al inicio de nuestra vida como en el proceso de la misma, hasta nuestra muerte, cuando el último grado de calor escapa de nuestros cuerpos.
En este tenor, la revista TIME ofrece una nueva perspectiva sobre la importancia del calor en la vida humana, sobre todo en los primeros días de vida. En su artículo titulado: “How ingenuity and spare parts are saving babies”, se nos ofrece un dato escalofriante donde en promedio 4 millones de bebés, en países en desarrollo, mueren antes de cumplir 1 mes de edad, debido a que no obtienen el suficiente calor en sus cuerpos, entre otros padecimientos. Cerca de 1 millón de estos bebés, mueren el mismo día de su nacimiento por las mismas causas.
Investigadores han señalado que casi 2 millones, del total, de esos bebés que mueren, pueden ser salvados al garantizarles una temperatura adecuada, mientras consiguen su desarrollo pleno y pueden mantenerse calientes de forma adecuada. Para algunos especialistas, lo más sencillo sería poner al recién nacido con sus madres, para que así obtengan el ansiado calor, pero el problema es que muchas de esas madres mueren, alrededor de 500,000, debido a problemas de parto o derivados del mismo.
Ante esta situación, estudiantes universitarios desarrollaron lo que se conoce NeoNurture, que es una incubadora que suple el trabajo de la madre, al proporcionar la temperatura adecuada al recién nacido o bebés prematuros y que no fallezca por la falta de la misma.
Pero lo más importante de esta incubadora radica en que se obtuvo gracias a piezas de automóviles viejos. Es decir, las luces frontales sirven para proveer calor, un ventilador ayuda a la circulación del aire, un sensor con luz, similar al que alerta cuando alguien llega a una tienda, avisa a las enfermeras si algo no está bien en relación a la temperatura adecuada.
El sistema se encuentra diseñado de forma en que el bebé puede ser removido de la incubadora y no perder el calor vital para su vida, además de que la parte inferior cuenta con llantas de uso rudo para moverse en diferentes tipos de terreno. Además de que su costo resulta mucho menor que los 30,000 dólares que cuesta una incubadora tradicional de hospital.
Gracias al ingenio humano de estos estudiantes, los bebés en países en desarrollo pueden tener una simulación del caluroso y amoroso abrazo que su madre les proveería, a través del NeoNurture, salvando así su vida y lo mejor: todo fabricado con piezas reutilizadas de autos viejos.
