Carpooling: Hablemos de compartir el auto

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Indira Kempis

Alguna vez me atreví a asegurar que el primer acto violento del día, en su mayoría, comienza en el auto. Pensé que mis interlocutores tendrían alguna objeción al respecto. En el momento, sólo alguien discrepó argumentando que muchas veces también comenzaba en la casa. Lo cual también es fácil de comprobar con las estadísticas que año con año nos muestran que los delitos del fuero común se cometen justo ahí. Sin embargo, independientemente de estos datos, reflexionando, encontramos que la vialidad se ha convertido en un espacio para la violencia.

Un pequeño experimento podría determinar uno de los factores por los que una ciudad cae en el caos del tráfico. Lo he hecho antes. Quedarse algunos minutos a contar los autos que llevan una sola persona. Los resultados son impresionantes, en la ciudad no sólo los autos son manejados por su conductor (cómo exclusivo pasajero), sino autos cuyas dimensiones son grandes, por tanto, cabrían hasta 7 personas más, ¿suena familiar?

Si se multiplica la cantidad de autos con sus conductores resulta que el espacio destinado para ellos incrementa. Prácticamente un conductor por automóvil es parte del típico tráfico diario que,  a su vez, afecta en la concentración, el equilibrio de las emociones y hasta en el lenguaje amable. De ahí las afectaciones sociales, ¿a cuántos de nosotros no nos ha tocado una escena violenta en el tráfico?

Una de las alternativas de la movilidad urbana sustentable es el movimiento social carpooling (compartir coche) que cada día tiene más auge, sobre todo en Estados Unidos, en donde Wikipedia adjudica el 10 por ciento de los traslados de distancias cortas en 2009. El objetivo es compartir el automóvil entre varias personas que tienen viajes o destinos similares, principalmente, en distancias que no son largas.

Tiene historia, según esta enciclopedia virtual, el movimiento tiene su origen como una táctica en la II Guerra Mundial, después se popularizó en la crisis energética de los 80. Actualmente, los conductores y pasajeros se organizan de diferentes maneras para poder compartir los autos. Desde aquel frecuente “aventón”, hasta los que se asignan responsabilidades y gastos e incluso quienes emplean nuevas tecnologías de comunicación para que encuentres los costos, paradas y destinos frecuentes.

Por ejemplo, en España existe http://www.amovens.com/ (@amovens), sitio en el que se pueden ingresar datos para localizar el automóvil más cercano para compartir. El carpooling se ha convertido en una herramienta cultural-social que podría incidir en la reducción del tráfico, la violencia vial y la contaminación generada por los automovilistas solitarios, ¿piensa en Monterrey?

 

3 thoughts on “Carpooling: Hablemos de compartir el auto

  1. En una página de ciencia esperaría información con más validez, no digo que no sea cierto lo que se dice, pero para sostener tu afirmación sería necesaria llevar una metodología de medición y aplicación del experimento, si es que estamos hablando de algo serio. Actualmente lo que dices cae en el rango de opinión y no de ciencia. Es muy molesto que las personas tomen tan a la ligera la palabra «ciencia», sino haces el experimento hay bases de datos en donde vienen papers en los que te puedes basar para decir tu «OPINION». Además ¿¿»Violencia Vial»??…… lame

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