La cultura de la receta

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Fernando Pérez Chávez

Jorge Villareal González

Miguel Soto Valdez

En México  (2004), se cuenta con 1.6 médicos por cada mil habitantes, cifra por debajo del promedio de los países de la OCDE (1), de tres médicos por cada mil habitantes. A pesar de esto, nuestro país es el décimo mercado mundial para la industria farmacéutica, con ventas de 13 mil 500 millones de dólares anuales (2007). El actual modelo de atención médica ha contribuido significativamente a la actual “Cultura de la receta”, en que el paciente o consultante no se siente bien atendido si no se le receta algún tipo de medicamento, y regularmente son prescritos, en la mayoría de los casos, los llamados “sintomáticos”, lo que da lugar a la poli-farmacia, con prescripciones de tres a cuatro medicamentos por receta y la ingesta de cuatro a cinco tabletas, cápsulas o cucha-radas y aplicaciones de inyecciones por días o semanas y en ocasiones por meses.

MEDICAMENTOS “PRESTACIÓN”

En las instituciones de derechohabiencia, éstos se vuelven, en frecuentes ocasiones, medicamentos “prestación”. Un ejemplo de esta situación son los antiácidos y los analgésicos-antinflamatorios, que se dan en prescripciones renovables por tiempo indefinido, y el paciente no aporta lo más importante del tratamiento: acciones como realizar cambios en sus hábitos alimenticios y bajar de peso. La cultura de la receta se ha establecido en nuestro país por una oferta cada vez más creciente de medicamentos en diversas combinaciones, diferentes tipos de presentaciones y la más variada forma de dosificarse; además, con costos cada vez más altos. Basta con sólo re-visar el volumétrico vademécum de medicamentos (PLM). Otros factores que contribuyen son vicios de la relación médico paciente, la automedicación y la falta de adecua-dos mecanismos de fármaco vigilancia. Las consecuencias de esta cultura son el alto costo de la receta. Baste revisar la inflación de medicamentos de 1996 a 2006. Los anticonceptivos y las hormonas se han incrementado en 416 por ciento; los gastrointestinales, en 376 por ciento; los antigripales, en 362 por ciento, y los expectorantes y descongestivos, en 340 por ciento (2). Recordemos que, desde hace más de 20 años, los medicamentos rebasan la inflación promedio anual en tres a cinco puntos porcentuales. Por otro lado, está el alto riesgo de la salud y de la vida de las personas que ingieren estos medicamentos, cifras de medición que no contamos, dada la casi ausencia de mecanismos de fármaco vigilancia. (1) OCDE: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico es una organización de cooperación internacional, compuesta por 30 Estados. Su secretario general desde el 1 de junio de 2006 es el mexicano José Ángel Gurría.

MEDICAMENTOS MÁS EFICACES Y SEGUROS

Afortunadamente, la tecnología y, en especial, la investigación, han generado beneficios para los pacientes, con la elaboración de medicamentos más eficaces y seguros. Los médicos clínicos que recetamos medicamentos, debemos tomar conciencia de los vicios aquí señalados, y enfocarnos a prescribir medicamentos más esenciales y específicos para los padecimientos de los pacientes; ser más razonables y racionables, y hacer verdadera vigilancia de lo que prescribimos. Es nuestra responsabilidad. Las autoridades de Salud deberán ejercer su papel normativo con más liderazgo y voluntad política, para hacer cumplir la Ley General de salud y sus normativas, evitando la automedicación.

SERVICIOS MÉDICOS EN LA UANL

En los Servicios Médicos de la Universidad Autónoma de Nuevo León contamos con una derechohabiencia de casi cuarenta mil personas; actualmente tenemos la certificación de establecimientos de atención médica por el Consejo de Salubridad General, desde 2004-2007. Nuestro compromiso es de seguridad para los trabajadores de la Universidad y sus beneficiarios, para lo cual hemos creado programas de atención educativa por padecimientos, como las clínicas de diabetes y de hipertensión arterial, clínica de atención a la mujer, y el programa Uni nutre, en la prevención y atención de la obesidad, la cual, junto con el sobrepeso, alcanza cifras alarmantes en México. En estos Servicios Médicos es de 23 por ciento en niños, 30 por ciento en adolescentes y 73 por ciento en adultos. Con la Escuela de Salud Pública y Nutrición de la UANL, elaboraremos un programa de educación en la nutrición de la población, desde el periodo prenatal hasta la edad adulta. La obesidad es la enfermedad crónica más frecuente actualmente en nuestro medio, que se puede in-cubar en el periodo perinatal, se consolida y se desborda en la adolescencia, e inhabilita y mata al adulto. Si no revertimos estos datos epidémicos de la obesidad, es posible que se cambie aquel paradigma:

LOS HIJOS VERAN MORIR A SUS PADRES

LOS PADRES VERAN MORIR A SUS HIJOS FACTORES DETERMINANTES DE LA SALÚD

 

1.- Biología Humana: es el factor genético, y la persona no puede modificarlo.

2.- El Medio Ambiente y la situación socioeconómica: es un factor inherente a su entorno natural o modificado.

3.- El Estilo de Vida: es determinante en un 43 por ciento para la buena o mala evolución de las enfermedades, y la persona puede cambiar a su favor este factor.

4.- Los Servicios de Salud: la mayoría de la población tiene la creencia de que es el factor mas determinante para conservar la salud, y sólo influye en un 11 por ciento, y tiene el gasto ($) del 90 por ciento del presupuesto para la salud.

Lo anterior ha servido de guía para ejercicios de asignación de recursos a los diferentes determinantes de la salud, y fue una base para el éxito del modelo canadiense, el cual era un sistema de salud desregulado, como el de Estados Unidos, y cambió a un sistema estatal que ha mejorado con mucho la calidad de vida del canadiense, con una cobertura completa a su población. En la atención médica no hay dinero que alcance. Con todo y el poder económico de los Estados Unidos de América (EUA), es el único país desarrollado que sigue sin contar con cobertura universal de atención a la salud. Este problema, lejos de mejorar, se ha agravado en los últimos años. La Oficina del Censo de EUA anunció en fecha reciente que el número de estadounidenses sin seguro de salud se había incrementado en 1.4 millones de personas, en el último año, para alcanzar la cifra de 45 millones (15.6 por ciento de la población total).

EXPECTATIVA DE VIDA

Con la gran difusión de la seguridad social en México, con los grandes avances en el área médica y con la creación de los hospitales públicos y privados de segundo y tercer nivel de atención, hemos llegado a pensar que se encontró la solución para alargar la expectativa de vida, y en este nivel de atención médica se gasta la mayor parte del presupuesto asistencial, pero nos olvidamos de la medicina preventiva y de la salud pública, que es la que nos ha llevado a elevar la expectativa de vida en México, que era de 50 años en la década de los cuarenta, a la actual, que es de cerca de 74 años, no muy lejos de la expectativa de vida de Estados Unidos, que es de 77-78 años, pero sí muy distante de su gasto en salud. La atención médica ha incrementado su oferta y costo, básicamente debido a los siguientes factores:

1. – Desarrollo de tecnología médica costosa y compleja.

2. – Mayor especialización de los recursos humanos en cantidad y en calidad.

3. – Mayores inversiones en investigación médica y farmacológica.

4. – Incremento en la oferta de servicios.

5. – Despersonalización del acto médico. Estas características determinan un incremento desmesurado en los costos, y constituyen uno de los más acelerados entre todos los bienes y servicios consumidos por la familia.

Es importante destacar el hecho de que deben ser las necesidades de la población y no las disponibilidades tecnológicas las que lleguen a determinar las prioridades del sistema de salud y la aplicación de esa tecnología.

MAYOR OFERTA DE SALUD

Dado lo anterior, la propuesta es que debemos ofrecer más salud por el dinero que se presupuesta, y la forma de lograr esto es invertir en la salud de la población a través de innovar programas de medicina preventiva y establecer un cambio en el “estilo de vida”, que actualmente es caótico; de lo contrario, se seguirá contribuyendo al deterioro de la población, que, contrariamente al des-arrollo y progreso social y económico logrado, está hoy con sobrepeso y obesidad, diabetes, hipertensión arterial, enfermedades oncológicas y reumáticas en cifras verdaderamente alarmantes.

 

 

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