Ingeniero José Humberto Martínez Jiménez M.S.
Maestro de Posgrado Universidad del Norte, A.C.
Para responder a la pregunta que encabeza este artículo, primeramente debemos clarificar los conceptos y definir claramente qué son las TICs (Tecnologías de Información y Comunicación). Este término se acuñó en los años 90, para ser incluyente con varias tecnologías que tendían a converger; esto es, la computación, con todos sus avances potenciales y reducciones drásticas de costo; la información, que en todas sus formas y emisiones, llena nuestra vida diaria, generando reacciones y acciones que cambian nuestra forma de ver la vida y a la sociedad en su conjunto, y finalmente las comunicaciones, que, por su desarrollo tecnológico, nos han abierto las puertas para que podamos tener conocimiento en segundos.
Antes de continuar, permítanme definir el concepto de la siguiente manera: “Las TICs se definen como la convergencia de sistemas tecnológicos mediante los que se recibe, manipula y procesa información, y que facilitan la comunicación entre dos o más interlocutores”.
FUNCIONAMIENTO EN RED
Las TICs son algo más que informática y computadoras, puesto que no funcionan como sistemas aislados, sino en conexión con otras mediante una red. También son algo más que tecnologías de emisión y difusión (como televisión y radio), puesto que no sólo dan cuenta de la divulgación de la información, sino que además permiten una comunicación interactiva.
El actual proceso de “convergencia de las TICs, (es decir, la fusión de las tecnologías de información y divulgación, las tecnologías de la comunicación y las soluciones informáticas) tiende a la convergencia de tres caminos tecnológicos separados en un único sistema que, de forma simplificada, nos da herramientas para nuestra vida diaria.
Como ejemplo, podemos mencionar los celulares, que ya contemplan facilidades de comunicación; en principio, recepción de avisos, noticias, envío de mensajes y los más sofisticados procesos de sistemas y sincronizaciones de información con nuestras computadoras de casa y oficina; las computadoras portátiles, los localizadores satelitales (GPS), las redes sociales, la televisión digital, los electrodomésticos digitales, la medicina no invasiva, la educación virtual, y tantos otros ejemplos que para muchos de nosotros son ya parte de la vida diaria.
Estamos ante un cambio en la forma de vida, con el poder de hacer nuestras actividades en cualquier parte, “ubicuidad”, y con esto ser más administradores de nuestro tiempo e incrementar la productividad personal y del grupo al que pertenecemos.
CREACIÓN DE INFRAESTRUCTURA
Hasta aquí, todo parece miel sobre hojuelas. Cuando preguntamos a nuestros compañeros si la tecnología es buena, la mayoría estarán de acuerdo, ya que, desde mi punto de vista, solamente estamos pensando en la comodidad de su uso y lo que nos facilita la vida, sin considerar que para obtener todo el potencial de las TICs debemos crear una infraestructura física y cultural, en lo personal, en lo institucional y en lo gubernamental, que nos genere valor agregado para entregar a la sociedad en la que nos desenvolvemos.
La infraestructura física en lo personal, se refiere a valorar las inversiones que se requieren para adquirir las piezas de tecnología que hacen falta para usar laS TICS; esto es, equipos (Hardware) y programas o paquetes de computo (Software), así como las conexiones a Internet con la velocidad adecuada. Estos costos deben estar en nuestros presupuestos personales y, además, debemos buscar capacitarnos en el uso adecuado de las TICs y buscar nuestros requerimientos tecnológicos (no sólo usar, sino saber por qué), y no dejarnos llevar por modas o recomendaciones de personas que no saben lo que requerimos.
Finalmente, debemos cambiar nuestra cultura hacia el trabajo y las responsabilidades que tenemos cuando se nos da libertad con las TICs. Déjenme aclarar que, al tener una computación ubicua; es decir, en cualquier parte, esto nos da beneficios, pero también implica responsabilidades de hacer las cosas sin supervisión, sin tener a alguien que nos vigile, sin cumplir un horario; en otras palabras, somos libres de hacer las cosas bien, por la convicción de que debemos hacerlas; porque para eso nos pagan o porque debemos pasar una asignatura, si estamos estudiando; por superación personal, no por obligación.
Si solamente usamos lo que la tecnología ofrece, sin dar nada a cambio, no generamos valor, y la sociedad y la economía no crecen, con lo que las innovaciones se convierten en modas que pasan sin pena ni gloria.
La infraestructura de las instituciones: empresas, universidades, organizaciones sociales, etcétera, que forman nuestros pilares económicos, tienen el compromiso de darles valor a las TICs, incrustando en sus estrategias de negocio la tecnología, haciendo las adecuaciones en sus políticas y principios éticos que las rigen, para que las nuevas formas de trabajo se den con armonía y así sacar el mayor provecho de las mismas.
Me refiero a la forma de definir el trabajo, a la supervisión, a la remuneración, a la rendición de cuentas. No es posible que absorbamos las TICs, si continuamos privilegiando la necesidad de supervisión personal (checar tarjeta y pasar lista, por ejemplo); debemos romper paradigmas, de forma que implementemos otras maneras de auditar y revisar el correcto funcionamiento de nuestras instituciones.
LA CAPACITACIÓN, UNA NECESIDAD
Además, la responsabilidad de incrementar la cultura de cómputo en todas las áreas de los negocios es requisito para que la administración comprenda la necesidad de las TICs en sus actividades y no genere temores a lo desconocido o al remplazo. Para esto, es necesaria la capacitación constante del personal y mantener en la medida de lo posible las herramientas, tanto de hardware como de software que la organización requiere, sin escatimar costos para actualizar y/o mantener estas tecnologías.
Las instituciones educativas tienen un papel de primer orden en la labor de crear profesionistas y profesiones que sean acordes a las necesidades de las TICs, actualizando programas y formas de trabajo que privilegien el uso de la tecnología colaborativa entre docentes, estudiantes, empresas y sociedad en general, formando en los jóvenes valores de honestidad, autodisciplina, trabajo en equipo, búsqueda del conocimiento y orientación a resultados.
DE LA MANO CON LA TECNOLOGÍA
Apoyados por las ventajas que ofrecen las TICs, esto nos llevará a ver en forma natural el uso de las herramientas tecnológicas que surjan, y distinguir lo que es útil para nuestras especialidades profesionales. De la mano con la tecnología, las universidades deben buscar ofrecer alternativas educativas más económicas; me refiero a la educación virtual, apoyada por las TICs, que tengan el mismo nivel y aceptación que la educación presencial, para ser congruentes con lo que este adelanto tecnológico ofrece. Esto ayudará a ver la tecnología como aliada y no como competencia.
Por último, viene la Infraestructura del gobierno, con un papel protagónico en la promoción de facilidades concretas, para poder tener acceso a la parte física de la tecnología, con incentivos para adquirir tanto hardware como software, así como tarifas y capacidades adecuadas de conectividad vía Internet, que nos pongan en competencia con otros países donde nos aventajan en esto, así como promover la cultura informática en todos los órdenes de gobierno, que haga que la sociedad sea promotor de las TICs; esto es, buscar simplificar trámites con la ayuda de la tecnología; eliminar papeles y copias innecesarias, cambiando procedimientos obsoletos, educando a los servidores públicos en el uso de las TICs y dando el ejemplo de su importancia para la sociedad en general.
PREDICAR CON EL EJEMPLO
Predicar con el ejemplo es un primer paso para el gobierno, y es un escaparate que todos los gobernados vemos, y eso es un fuerte apoyo para el cambio cultural de un país; es ahí donde la responsabilidad del gobierno es importante para apoyar la penetración de la tecnología.
Como podemos apreciar, la tecnología está aquí presente y lista para usarse; los retos son sociales y culturales, y abren camino para un uso adecuado de la misma; no podemos esperar a que los cambios se den poco a poco, ya que el mundo se mueve rápidamente hacia una nueva sociedad: “La Sociedad de la Información”, donde los paradigmas de la economía industrializada cambian, y debemos buscar nuestra forma de entender estos cambios y acomodarnos a las realidades de nuestro país, de nuestras capacidades.
No podemos permitir que otras economías sigan separándose de nosotros en el uso de las TICs, dejándonos fuera de las oportunidades de participar en la globalización más allá de la mano de obra.
Todos debemos participar en nuestro nivel, en nuestra trinchera, con responsabilidad, buscando generar valor con el uso de las TICs; no debemos conformarnos con ser simples usuarios, sino protagonistas del cambio y hacedores de nuevas formas de participación; es posible, y a largo plazo los beneficios se darán, porque ya lo hemos visto en otros países que económicamente son más fuertes, pues hicieron lo necesario para aprovechar el potencial que ofrecen las Tecnologías de Información y Comunicación.
