Aproximaciones al futuro de la ciencia

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Por Maestro Juan Paul Farías

Es indudable que el mundo se transforma; que con el paso del tiempo, nuestras sociedades cambian por el efecto de diversas circunstancias y factores de índole económica, política, social, cultural, ambiental, entre otros.

Precisamente la ciencia también es uno de esos factores que se han constituido como importante conductor de transformaciones que van perfilando el rostro de nuestro porvenir.

La ciencia –al igual que la tecnología- tiene la capacidad de influir en el quehacer humano: en la forma en cómo nos organizamos, en cómo vivimos y, tal vez también, en cómo trascendemos. Basta mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta del trasfondo científico que puede encontrarse detrás de cada cosa que existe en nuestra vida diaria.

En ese sentido, resulta indispensable reflexionar sobre cuáles podrían ser algunas tendencias, visiones y retos que la ciencia podría tener en los próximos años, como un intento para analizar de manera prospectiva este importante generador de cambio.

TENDENCIAS CIENTÍFICAS

Para Joseph Coates -renombrado prospectivista estadounidense que ha colaborado en programas de evaluación tecnológica para la Fundación Nacional para la Ciencia y para la Oficina de Evaluación Tecnológica, ambas en los Estados Unidos- el desarrollo de la ciencia en las próximas décadas estará marcado por un conjunto de tendencias que moldearán su destino1. Entre algunas de ellas destacan, por ejemplo, que:

1. La ciencia y la tecnología serán cada vez más interdependientes y no serán vistas como campos separados e indiferentes el uno al otro. En las industrias, sobre todo las tecnológicamente más avanzadas, la ciencia –y no sólo la tecnología- será cada vez más utilizada por las organizaciones.

2. Al igual que en el caso anterior, la ciencia básica y la aplicada tenderán cada vez más a complementarse y apoyarse no sólo para intentar responder a las inquietudes que tenemos sobre la naturaleza y el universo, sino también para ofrecer soluciones a problemas prácticos del mundo en el que vivimos.

3. La interdisciplinariedad incrementará su importancia en cualquier actividad de investigación y desarrollo. El enfoque holístico y la conformación de equipos multidisciplinarios podrían convertirse en una norma para impulsar diversos campos de investigación, tales como las ciencias de la vida o la robótica.

4. La ciencia, tanto básica como aplicada, también se está globalizando, señala Coates. Gracias a las tecnologías de la información y a la apertura política de muchas naciones anteriormente consideradas como comunistas o dictaduras represoras, las comunidades científicas en todo el mundo se están acercando e interactuando cada vez más. Los congresos académicos, los proyectos internacionales de IyD, las estancias posdoctorales en el extranjero y la divulgación científica por Internet son sólo algunos ejemplos que dan cuenta de lo anterior.

5. El outsourcing también se ha hecho presente en el mundo científico. Con el firme propósito de alcanzar sus metas, las multinacionales buscan el mejor talento, sin importar el lugar en que se encuentre ni la nacionalidad que ostente.

6. El inglés se está consolidando como el idioma universal de la ciencia. A pesar de los importantes descubrimientos, adelantos y esfuerzos científicos que se realizan en Europa, Asia y América Latina, la difusión de las ideas y la divulgación del conocimiento han encontrado en este idioma su principal medio de comunicación.

7- Las naciones desarrolladas, como los Estados Unidos, son cada vez más dependientes de investigadores provenientes del extranjero. Hoy en día, los ciudadanos chinos e hindúes están siendo atraídos por occidente para ser entrenados en sus universidades y muchos de ellos retenidos por compañías de dichos países.

VISIONES Y ESCENARIOS

¿Cómo podría ser la ciencia en las próximas décadas? ¿De qué manera se perfila esta actividad humana ante un mundo cada vez más complejo y retador?

Para responder a estas inquietudes, un grupo de científicos, ingenieros y líderes políticos convocados por la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, construyeron un Visión hacia el año 2033 para discutir temas sobre ciencia, tecnología y políticas públicas para los siguientes 30 años.

Uno de los aspectos que se tocaron en este ejercicio prospectivo fue el de las áreas que demandan apoyo por parte de la ciencia. Para John H. Gibbons, quien fuera asistente sobre Ciencia y Tecnología del presidente Bill Clinton y director de la Oficina sobre Políticas de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca, la ciencia deberá prestar atención no sólo al estudio de los desastres naturales, sino particularmente a tres tipos de actividades humanas que pueden generar efectos perniciosos para la sociedad: las dinámicas de la población humana, los flujos de los recursos económicos y la seguridad global. Para William Foege, profesor emérito de Salud Internacional de la Universidad de Emory, los temas de salud pública –y las disparidades que hay entre las naciones en este rubro- son también otro campo al cual la comunidad científica deberá poner atención en el largo plazo, estableciendo tareas que se puedan realizar en este momento.

Por su parte, Margaret A. Palmer, profesora de entomología y biología de la Universidad de Maryland, propuso una visión práctica de la ciencia para los próximos años: el que la ciencia –y la tecnología- no puede resolverlo todo; que para enfrentar los diversos retos y desafíos del mundo se requiere la participación de la toda la sociedad. Puso como ejemplo una visión en la que la ciencia puede permitir un futuro en el que los ecosistemas naturales pueden proveer las necesidades de una creciente población, si es que son complementados, por supuesto, por estilos de vida más sustentables por parte de los seres humanos.

PROMISORIO FUTURO DE LAS CIENCIAS

Para Sheila Jasanoff, profesora de estudios sobre ciencia y tecnología de la Universidad de Harvard y participante también de esta Visión 2033, no sólo las ciencias naturales y exactas tienen un futuro promisorio, sino las disciplinas sociales también. Incluso, consideró que ramas como la antropología, la historia, la filosofía, el derecho y las teorías políticas son esenciales para entender cómo aprovechar la ciencia y la tecnología y cómo comprender sus efectos a mediano y largo plazo.

Todos los participantes en el ejercicio concordaron en que los científicos e ingenieros pueden limitar o prevenir muchos problemas en el futuro, pero que es menester que éstos y la sociedad actúen en este momento.

Por otra parte, invitado por la Fundación Edge para dictar un seminario sobre la ciencia en el siglo XXI, Kevin Kelly –impulsor de la revista sobre cultura tecnológica Wired– visualiza un escenario en el que el ritmo de los cambios en el mundo de la ciencia será cada vez más intenso, en el que surgirá un liderazgo por parte de las ciencias de la vida, en el que las computadoras crearán nuevas formas para hacer ciencia, en el que emergerán nuevos modos de conocer, y en el que la ciencia generará nuevos niveles de significados, considerando la expansión de las fronteras de ésta y de la tecnología. 

RETOS

Para la OCDE, este siglo no estará exento de desafíos para la ciencia. Las décadas por venir presentarán un conjunto de pruebas que la comunidad científica deberá enfrentar con el apoyo de los líderes y de la sociedad en general. 

De acuerdo con la reunión ministerial llevada a cabo en enero de 2004 sobre el tema de Ciencia, Tecnología e Innovación para el Siglo XXI, los representantes de los países miembros de esta organización concluyeron que: 

1- Para lograr impulsar y aprovechar los procesos de innovación, se requerirá redoblar los esfuerzos para vincular la industria y la ciencia. 

2- La propiedad intelectual jugará un papel cada vez más destacado en el complejo mundo de la innovación, la difusión del conocimiento y la creación de empresas. Por lo que deberá ser reforzada por toda la comunidad. 

3- Para satisfacer la demanda de capital humano altamente capacitado, será necesario elevar la calidad de instrucción de la ciencia y la tecnología en la educación terciaria. 

4- Será imperativo mejorar la transparencia de las políticas científicas y tecnológicas a través de ejercicios de evaluación continuos, buscando identificar y diseminar las mejores prácticas en la materia. 

5- Será necesario ampliar el acceso a bases de datos e información que provengan de investigaciones financiadas con fondos públicos, para contribuir al avance científico y a los procesos de innovación. 

6- Para enfrentar diversos retos globales –como el crecimiento económico, la mejora en la salud pública, el desarrollo sustentable y la seguridad- será indispensable promover una mayor cooperación internacional en los ámbitos científico y tecnológico. 

EL FUTURO EN NUESTRAS MANOS

Es verdad que nadie tiene la capacidad para predecir el futuro. Tal vez algunas de estas visiones o escenarios no lleguen a concretarse. Lo que sí es cierto es que la ciencia, al igual que el mundo, no es estática, sino que también cambia y evoluciona. Por lo que no es de extrañar que en las siguientes décadas la ciencia presentará rasgos diferentes a los que le conocemos hoy en día. Y lo más seguro es que el principal factor que influirá en el futuro de la ciencia se encuentra precisamente en nosotros mismos.

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