No puedo despegar los dedos del teclado.

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Por Rodrigo Soto

Chin-Mae corrió velozmente hacia el refrigerador para sacar de ahí el último de sus refrescos de cola, el corazón le palpitaba estrepitosamente y el sudor le mojaba parte de la espalda, esto debido a pasar demasiado tiempo recargado en la silla de su oficina en casa, frente a su computadora jugando el famoso “StarCraft 2 Wings of Liberty” (es un videojuego de estrategia en tiempo real de ciencia ficción).

Volvió a entrar a la habitación y se apresuró a tomar el “ratón” de su laptop, para continuar en el juego y no perder su posición. Estaba exhausto y se sentía un poco débil, incluso los dedos no le respondían con la misma velocidad de cuando inicio la partida computacional, además de que sus lentes los limpiaba en diversas ocasiones porque sentía que estaban sucios, ya que no enfocaba la vista con la misma precisión que hace unos días, fue ahí que recordó que tenía 3 días jugando sin descansar y que solamente utilizaba breves períodos de su tiempo para ir al baño y para tomar algo de refresco.

De pronto un ataque sorpresa de parte de los Zerg (raza de insectos), hizo que sus Terran (humanos exiliados de la Tierra) contraatacaran y repelieran la invasión Zerg, además de que por otro flanco una flota de Protoss (Humanoides alienígenas) causó grandes destrucciones a diversas bases de los Terran de Chin-Mae.

Inmerso en el juego, no sintió un dolor gradual que se iba apoderando de él, hasta que de pronto un dolor torácico fulminante tomó posesión de su cuerpo, que recorría también los brazos y los hombros, pasando en su recorrido a la espalda, cuello y sus dientes. Chin-Mae trató de relajarse y esperar a que pasara, pero el dolor no se iba, sus ojos observaban como el trabajo de días se iba a la basura, pues los Zerg y los Protoss se daban gusto destruyendo las fortalezas de sus Terran. Bajó la guardia y cayó su rostro sobre el teclado, Chin-Mae había muerto.

La adicción al alcohol, a las drogas, al cigarro, entre otras, son muy conocidas entre los seres humanos, pero en la actualidad diversos científicos debaten sobre el integrar la adicción al internet dentro la biblia de la psiquiatría, es decir integrarlo al DSM V (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders).

Para algunos investigadores, mencionados en el artículo “Addicted? Really? del Economist, no existe nada adictivo en el internet, por ejemplo en el año 2000 el profesor Joseph Walter dijo que la causa primordial y real del problema es la depresión. Sin embargo, la investigadora Kimberly Young está en desacuerdo y señala que internet crea ambientes problemáticos que las personas tiene que aprender a solucionar.

Dentro del mismo artículo mencionado, se exponen casos de una pareja de Coreanos del Sur que alimentaron mezquinamente a su hija, logrando que al final muriera por falta de alimento. Pero, para colmo, pasaban horas y horas de su tiempo jugando en un cibercafé, en donde ellos tenían una vida virtual alterna y cuidaban a su hija virtual en ella, por increíble que parezca.

Otros estudios, dentro de Addicted? Really?, nos dicen que los estudiantes coreanos del sur de preparatoria, pasan alrededor de 23 horas a la semana jugando videojuegos y el gobierno de ese país estima que 210,000 niños requieren de un tratamiento por adicción a internet. Además de que diversos surcoreanos han muerto exhaustos por maratones de sesiones de videojuegos, como en el caso ficticio descrito en la parte de arriba.

Por lo anterior, el gobierno de Corea del Sur ha solicitado que los desarrolladores de juego que impongan una especie de “toque de queda” para los niños y evitar así que jueguen entre la media noche y las 8 de la mañana, sobre todo hablando de los juegos que se pueden realizar a tiempo real gracias a internet, con múltiples jugadores en diversas partes del mundo.

De igual forma se menciona en el escrito del Economist, que el comportamiento compulsivo adictivo se presenta también con la adicción de estar constantemente revisando nuestro email, sobre todo en la actualidad que es muy fácil acceder a este, así como con la necesidad de estar navegando en la red. Sólo necesitamos salir a un restaurante y observar a nuestros compañeros, o alguna mesa cerca de nosotros para percatarnos de que alguien está usando un dispositivo móvil para acceder a su email o navegar por la web.

Young comenta, dentro de Addicted? Really?, que en sus estudios ha encontrado que muchas mujeres confiesan tener adicción al Facebook, sobre todo para jugar el popular «FarmVille», ofrecido por esa red social.

El considerar o no el uso excesivo de internet como una adicción, puede estar a debate, pero retomando lo que dijo Paracelso, aquí también aplica el dicho de que la dosis hace el veneno. Es decir para algunas personas internet es solamente un fuente de información y ayuda para actividades lúdicas y laborales, mientras que para otros, sobre todo los jóvenes deben tener cuidado y no ser presa de un comportamiento adictivo hacia la red de redes y que realmente no puedan despegar los dedos del teclado.

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