Cinthya Araiza
Uno de los principales retos de la humanidad hoy por hoy, es la disponibilidad de los alimentos básicos como los vegetales para sustentar a la población mundial, pues es verdad que en los últimos años la demanda de éstos va en aumento y en algunos países no, es posible cubrir esta necesidad, además de que la mancha urbana crece con tal rapidez, que prácticamente el espacio rural se ha reducido limitando la siembra y distribución de productos agrícolas. Todos requerimos de una alimentación rica en maíz, carne, verduras, frutas y legumbres para mantenernos sanos y activos.
Es un hecho que en nuestro país, ya no es posible abastecer de vegetales u hortalizas a más de la mitad de la población. Esto se ha vuelto un problema serio y se deben buscar soluciones alternativas para evitarlo a toda costa. Una solución y la más viable, es la construcción de huertos sustentables ó huertos familiares. Son sistemas de siembra de hortalizas para el autoconsumo, por lo que además de cuidar la economía familiar, es una buena alternativa para cubrir los nutrientes y requerimientos básicos, sobre todo de los niños, y así evitar la desnutrición por una alimentación deficiente. El ahorro para el bolsillo familiar es de entre 30 y 40 por ciento en los huertos más pequeños y hasta el 100 por ciento en los más grandes en donde el excedente muchas veces se pone a la venta, contribuyendo al ingreso extra.
Al contribuir con un huerto en casa, no sólo se está evitando una mala alimentación y el cuidado del medio ambiente, sino que se está fomentando la importancia del consumo de las diferentes hortalizas sembradas. Otra ventaja es que se vuelve una actividad divertida para los niños y se desarrollan habilidades que permiten el aprovechamiento de los recursos; además se promueven los valores como la cooperación, responsabilidad e integración. Sin embargo, tener un huerto familiar, es tener una responsabilidad más, por lo que se requiere de tiempo, buen manejo y administración de los recursos, y ser constantes con su cuidado y mantenimiento para así obtener alimentos más sanos y limpios.
Se debe considerar también los tres factores esenciales que son la disponibilidad del agua, la planeación de actividades y la preparación de las herramientas para que funcione de manera adecuada. Para la creación de los huertos, los recursos que se necesitan son fáciles de conseguir y bastante económicos. Por lo general ya se cuenta con ellos, por ejemplo un terreno ó patio, agua, luz, herramientas para sembrar y los pasos a seguir son sencillos si se cuenta con un terreno de mínimo 50 metros cuadrados y una buena capacitación.
El gobierno del Estado de Nuevo León por ejemplo, ofrece programas de capacitación para las personas interesadas en la creación y desarrollo de dichos huertos para la siembra de variedad de semillas, acelga, zanahoria, betabel, cilantro, rabanito, cebolla, repollo, brócoli, coliflor y lechuga. Los huertos familiares o comunitarios contribuyen a la producción de alimentos sanos al estar garantizados por la higiene con que se cultivan, y el hecho de que sean producidos con esquemas de bajo costo, sin insecticidas ni fertilizantes de tipo químico los hace un actividad económica disponible para todos. Se trata, pues, de encontrar nuestro huerto a nuestra justa medida.
