Cinthya Araiza
Para entender el Islam, es necesario intentar dejar a un lado las premisas básicas de la mentalidad occidental. Estado y Religión son un mismo criterio que envuelve toda acción del musulmán y lo legitima. El Islam es una religión de práctica comunitaria, el gran profeta Mahoma fue un líder espiritual, pero también un líder político y militar.
Este caso se hace insólito en nuestros tiempos, pensar que en la religión católica ocurriera igual. El Islam más bien que se encuentra legitimada toda acción del líder frente a su comunidad por creencias comunitarias y la praxis de dicha creencia. En este contexto, Mahoma es el profeta (NO el Dios) quien propaga la vida de Abraham. Empezando así, en el año 622 (para los Musulmanes es el inicio de su era, teniendo además años lunares de 352 días) el inicio de la religión Islámica. Para el musulmán practicante (el Muslim) existen 5 pilares que se deben de seguir:
- La SHAHADA. Esta es la profesión de la fe, con la frase #No hay más Dios que Alá y Mahoma es su mensajero” (La ilaha ila Alah, Mohmammed rasul Alah). En todo tipo de comunidad organizada, llámese escuela, religión, armada, colonia debe de haber una autoridad que ponga orden y reglas propias de la comunidad para que siga estando organizada y no hay “sectas”, o “desviaciones “ del mismo grupo.
- El SALAT. Es la oración que se hace 5 veces al día, en cualquier lugar donde se encuentre y en dirección a la Meca se reza. Simboliza la sumisión del hombre ante Dios.
- El RAMADÁN. Es el mes de ayuno. en esta época (9no mes del calendario musulmán) se ayuna en todo tiempo que se encuentre el sol en la tierra.
- ZAKAT. Es el diezmo. Este diezmo es un poco diferente a lo que conocemos en nuestra cultura, ya que no se da dinero cuando se va a las misas, sino el creyente da un 10% de sus ganancias el 10mo día del año musulmán, y se entrega directamente a las personas necesitadas.
- HAYY. Peregrinaje. Mínimo una vez en su vida se debe de realizar una visita a la Meca.
- YIHAD. La lucha interna que hace un musulmán consigo mismo. No es la “guerra santa” contra los enemigos, sino es una guerra santa contra nosotros mismos.
Comprender el islam requiere un re-pensar del Medio Oriente con una visión humilde y totalmente desconocida. Es mencionado también, que el Islam generalmente se ha visto como una cultura de retroceso, pero la verdad no puede estar más alejada a dicha declaración. Las ciencias y las estructuras socioeconómicas tuvieron un nivel más organizado que las sociedades cristianas de la Edad Media, pues en los territorios musulmanes se estudiaba y empleaba la medicina como una ciencia.[1]
En la actualidad, hablamos del modernismo como una corriente en la que su máxima expresión es la globalización: Valores totalmente occidentales y pro-yanquis en torno al son un símbolo de alineación, es decir, se busca la cohesión de todas las sociedades de que conforman el sistema internacional hacia los mismos preceptos.
El islam no representa estos valores, sino valores comunitarios, de un Estado con bandera religiosa, con una lucha interna o sagrada (el Yihad), con una cuestión de derecho coránico (con sus diferentes interpretaciones). Para el Islam, “las políticas de occidente sólo traducen egoísmo, injusticia y voluntad de poderío”.[2]
A pesar de ser una cultura muy diferente a la occidental, las élites del mundo islámico curiosean sobre las técnicas mercantilistas, misioneras, militares y administrativas. Incluso los jóvenes musulmanes adoptan los preceptos del occidente como el individualismo, liberalismo, y progreso social que desarrollan a la vez una opinión pública conforme al racionalismo crítico. En religiones como el Islam, cuestionar las condiciones de las tradiciones del la religión, va en contra de las bases mismas de la propia religión.
Así como la invención del cero, y la libertad del culto, la idea que poseemos del Oriente Medio necesita re-pensarse, y verla como una cultura que ha sido mal vista a lo largo y ancho de la historia por la visión occidental.
“…Se trata esencialmente de reacciones defensivas contra el modernismo, (…) de ahí la vehemente impugnación de la civilización occidental, no por sus valores, sino por sus símbolos de alienación. De ahí la permanente búsqueda de autenticidad que intenta recurrir a la fe y a la cultura islámica a través de un discurso de tipo fundamentalista o integrista” (Merad, 2002).
