Trapeando, con lana, los derrames petroleros.

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Seguramente existen personas que de forma irónica se encuentran en la dicotomía de “nadar en petróleo” y que solamente ellos tuvieran acceso a esa “alberca petrolera” o que escaseará en demasía para que su precio se elevara y entonces los consumidores tuviéramos que pagar sumas exorbitantes para llenar sus bolsillos, mostrando una clara adicción al dinero.

Pero no solamente eso, sino que aparte de su enfermedad de avaricia, estos personajes, que en ocasiones son directivos o dueños de grandes corporaciones petroleras, lesionan el medio ambiente cuando algunos de sus proyectos sufren avería o no salen como esperaban, enviando grandes cantidades de petróleo o crudo al mar y por ende contaminando los ecosistemas marinos.

Recordando algunos de los grandes derrames petroleros, tenemos los presentados con información de Wikipedia, estos son:

1)      Guerra del Golfo que derramó crudo en el Golfo Pérsico, siendo responsables los países de Kuwait e Arabia Saudita. La cantidad de crudo derramado fue de 1,770,000 toneladas. Esto el 23 de enero de 1991.

2)      Deepwater Horizon que contaminó con crudo el Golfo de México, siendo responsables los países de Corea del Sur e Inglaterra, derramando 892,000 toneladas de crudo. Esto el 20 de abril de 2010.

3)      También en el Golfo de México, el derrame del pozo Ixtoc I, propiedad de nuestro país, derramando 467,000 toneladas. Esto el 3 de junio de 1979 y el 23 de marzo de 1980.

Para remediar estas situaciones, la industria de la moda y del corte y confección se han sumado a la tarea por increíble que esto parezca. Resulta que en artículo en The Economist titulado “A golden fleece?” se habla de una tecnología ambiental para utilizar la lana en forma de trapeador para levantar los derrames de petróleo, como los antes mencionados, buscando evitar mayores daños a los ecosistemas en los mares y océanos.

La tarea es llevada a cabo por la empresa Tecnomeccanica Biellese, que es una firma de ingeniería dedicada a la industria de la lana, quien ha logrado realizar experimentos exitosos para utilizar este tipo de fibra natural (obtenida de ovejas, llamas, alpacas, cabras y hasta conejos) para absorber petróleo en el agua.

En uno de sus experimentos, se utilizó lana gruesa que mide entre 25 a 40 micrones de diámetro, la cual pudo absorber hasta 10 veces su propio peso en petróleo. Además, señala el mismo artículo, después de sumergir la lana una docena de veces, por un período de 15 a 20 segundos, la fibra no perdió su poder de absorción.

El proyecto denominado Wool Recycle Ecosystem, tiene presupuestado que el equipar a un vehículo marino para cargar 10 toneladas de lana, tiene un costo aproximado de 1.4 millones de dólares, esa cantidad de fibra podría recuperar más de 1,000 toneladas de petróleo.

Para ejemplos prácticos, Mario Ploner, el director operativo de Tecnomeccanica Biellese, comenta que para limpiar el reciente derrame de Deepwater Horizon, se hubiera requerido de alrededor de 7,000 toneladas de lana, a un precio de 1 dólar el kilogramo. Lo que resulta bajo, comenta, si consideramos el daño a los ecosistemas, así como la mala imagen que proyecta la compañía y países responsables de la fuga o derrame en cuestión.

Esperemos que este tipo de tecnologías, que a simple vista parecen algo sencillas, puedan remediar a tiempo los peligrosos derrames de crudo y que las empresas, dejen por un momento su avaricia e inviertan en estos sistemas para ayudar que la lesión al medio acuático sea mínimo.

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