Milton Maciel Mata Guerrero / Divulgador Científico.
milton.ciencia@gmail.com

El consumismo…
Todos compramos “cosas” constantemente, ya que algunas de estas son necesarias en nuestra vida cotidiana; ahora bien, todos compran, pero no todos leen detenidamente la etiqueta, la envoltura, el empaque o la información impresa que tiene aquello que compramos.
¿Pones atención en los detalles…?
Seguramente has notado que los productos que compras ofrecen cierta información sobre sí mismos, ¿pero tú te pones a leer dicha información?, pues siempre deberías de hacerlo, ya que es importante que estés bien informado(a) con exactitud sobre lo que estás comprando.
¡Ten mucho cuidado con la Información engañosa!
Los alimentos que compras por ley cuentan con algo llamado información nutrimental o nutricional, las empresas que fabrican estos productos sí cumplen la ley ya que sus productos cuentan con dicha información, pero algunas empresas se valen de ciertas artimañas para que la misma aparente ser “honesta” cuando en realidad resulta ser engañosa o confusa; la única manera de entender por completo está información es prestando mucha atención en la misma.
Por ejemplo, tú puedes comprar un refresco de cola de “500 mililitros” y quizá leas en su envase que contiene “21 gramos de azúcares”, pero si pones atención quizá te des cuenta de que en letras pequeñas dice que “una porción de 200 mililitros contiene 21 gramos de azúcares”, ya que el refresco es de “500 mililitros” cuando tú lo ingieras habrás consumido “no 21 sino 52.5 gramos de azúcares”; además si bebes 2 de estos refrescos al día (comida y cena) habrás consumido 105 gramos de azúcares, lo cual representa el 85 % de los azúcares que deberías de consumir como máximo en 1 día. Algo similar ocurre en galletas, panecillos, frituras, etc.
Algunos de los que venden son deshonestos…
Muchos de los productos que adquieres se venden en presentación de 1 kilogramo o de 1 litro, pero en la actualidad muchas empresas “tramposas” están ofreciendo productos en el mercado con “litros o kilogramos incompletos”, ya que seguramente juntando los gramos o mililitros que le “quitan” a cada producto pueden “completar” más productos y así obtener más ganancias de forma deshonesta.
Por ejemplo, puedes encontrar bolsas de frijol de 906 gramos, bolsas de arroz de 907 gramos, bolsas de azúcar de 900 gramos, botellas de aceite comestible de 946 mililitros, botellas de suavizante de telas de 850 mililitros, botellas de blanqueador de 950 mililitros, etc. La lista parece interminable.
Otro buen ejemplo sería el caso del aceite para motor; el motor de un vehículo promedio necesita 4 litros de aceite para su correcto funcionamiento, pero usualmente los botes de aceite para motor contienen 950 mililitros, así que sencillamente tendrás que comprar 5 botes.
¿Y los centavos…?
En nuestro país, la moneda en circulación de menor denominación es la de 5 centavos (5¢) y el billete de más alta denominación es el de 1,000 pesos ($1,000).
Imagina que vas de compras a algún supermercado y que el total de tu cuenta es de $499.90 y decides pagar con un billete de $500, entonces tendrán que devolverte 10¢, si el total de tu cuenta fuera de $499.95 y pagaras nuevamente con un billete de $500, entonces ahora te sobrarían 5¢; pero si tu cuenta fuera de digamos, por ejemplo, $499.96, $499.97, $499.98 ó $499.99 y pagas con un billete de $500, no podrían darte cambio por el simple motivo de que no existen las monedas de 4¢, 3¢, 2¢ ó 1¢, siendo está última la que podría resolver dicha situación. Entones cuando tu cambio sea menor que 5¢, sencillamente redondean tu cuenta y el establecimiento se queda con esos centavos. En los supermercados también acostumbran usar el “truco” de que algunos de los precios de su mercancía terminen en “99 centavos”, ya que así aparentan ser más baratos, pagar $999.99 parece ser menos que pagar $1,000; pero no hay cambio de 1¢.
