Ismael Vidales Delgado
Los dioses estaban a disgusto: desde que Prometeo había dado a los hombres el fuego del cielo, los mortales habían adquirido demasiado poder; era necesario que alguien los sedujera para conducirlos a su perdición.
Ese alguien fue Pandora, quien desde que llego a la Tierra, los hombres quedaron encantados con ella: jamás habían visto a una criatura tan perfecta. El titán Epimeteo la recibió de inmediato en su casa y le dijo: “Haz todo lo que desees, menos una cosa. . . ¿Ves esa caja? ¡Por ningún motivo la abras ¡”
¿Qué había en esa caja? Una noche, devorada por la curiosidad, Pandora no pudo resistir… levanto la tapa y se escucho un silbido horrible; eran todos los males de la humanidad que Prometeo y su hermano Epimeteo habían encerrado en la caja y que ahora se escapaban: las enfermedades, los accidentes, el hambre, la maldad, la ira, la envidia…
Enloquecida, Pandora cerro la caja. ¡Demasiado tarde! Todos los males se habían dispersado… Solo la esperanza quedo prisionera…era el único consuelo que les quedaba a los hombres.
La curiosidad de Pandora fue su perdición… así como la de todo el género humano.
¿Quién era Pandora? Pandora era una mujer, la primera, según las creencias de los antiguos griegos.
Los dioses la crearon y la dotaron de todas las cualidades: gracia, belleza, inteligencia, imaginación, habilidad manual… pero solo tenía un defecto: la curiosidad. Los dioses la llamaron Pandora que quiere decir “la que tiene todos los dones”, y la condujeron a la Tierra.
