Por salud y bien estar, evitemos la ira y el estrés

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Cinthya Araiza

El estrés, el mal dormir, vivir al mil por hora y las diversas presiones que hoy mueven a nuestra sociedad, no sólo alternan el estado emocional, mental y físico de todo ser humano, sino que pueden llegar a ser una de las principales causas de muerte en edades prematuras. Ya no nos extraña escuchar que cada vez son más las personas jóvenes que mueren a causa de infartos, presión alta y derrames cerebrales, por mencionar algunos.

Vivo ejemplo de esto ocurrió en Abril del año pasado, cuando el famoso activista conservador estadounidense, Andrew Breibart de tan sólo 43 años de edad, murió a causa de un infarto. Irónicamente, y según los médicos especialistas, esto ocurrió debido a que Breibart poseía una personalidad iracunda y un estresante estilo de vida que tanto lo caracterizaba.

Es verdad que el estrés emocional es parte de nuestro diario vivir, y es por esto que científicos y especialistas se han dado a la tarea de descifrar el por qué y cómo el estrés nos puede llevar a padecer de enfermedades cardiovasculares que nos pueden matar en poco tiempo. Las personas que luchan por lidiar con este estado de estrés, aún de de manera saludable (deporte, buena alimentación, dormir lo suficiente, etc.), son propensos a padecer problemas cardiacos; aunque si lo hacen de manera no saludables, en especial si se tiene una personalidad iracunda y el fumar ó comer demás, están directamente vinculada al desarrollo de enfermedades cardiovasculares prematuras (se le llama prematuro debido a que los síntomas aparecen antes de los 55 años de edad).

Aún no sabe la manera exacta  cómo es que la ira causa tanto daño a la salud, pero lo que sí se sabe, son los datos suficientes para determinar que las personas que sufren de “ira” incrementan su ritmo cardiaco y su presión arterial al mismo tiempo, además, los niveles de sustancias químicas llamadas catecholaminas se incrementan (estas sustancias son adrenalina y dopamina que se producen de la phenylananina y la tyrosina, tipos de drogas estimulantes que circulan por el torrente sanguíneo).

Diversos estudios han concluido que las sustancias químicas catecholaminas producidas por el cuerpo humano, contribuyen a obstrucción de depósitos sanguíneos del corazón y arterias: en pocas palabras, tapan las arterias. Por lo que se concluye que cuando existe cierto nivel de ira constante, el cuerpo se siente atacado y su reacción por naturaleza, es defenderse liberando estas sustancias; y no sólo eso, sino que el cuerpo acumula toda esa energía y estrés. Se encuentra a la defensiva constantemente; es como si se estuviera en un semáforo en rojo con el pie en el pedal del acelerador y en el freno al mismo tiempo.

Esto sucede cuando nos enojamos y no existe salida alguna para la ira. La única y gran diferencia es que no se está quemando ni girando alguna llanta, sino el pobre sistema nervioso. Evidentemente, un estado de estrés crónico, puede ser perjudicial para nuestra salud y suficiente como para acabar con nuestra salud y hasta con nuestra vida tal y como le ocurrió a Breibart…no por nada dicen que la risa y el buen humor con curativos.

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