Vivir y convivir, equipos y sinergias

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Arq. Abiel Treviño Aldape

En amena charla en el Colegio de Arquitectos de NL denominada: “Arquitecto + gerencia de proyecto, conoce las nuevas fórmulas para realizar un proyecto exitoso”, impartida por los arquitectos Antonio Villarreal, Jaime Garza Varela y el ingeniero Alejandro Osorno, todos, capitanes de destacadas oficinas especializadas en este rubro; exponían ideas interesantes para que un proyecto se materialice en su respectivo inmueble, siempre en tiempo, forma y costo.

Los tres profesionistas coincidieron en que el trabajo en equipo es fundamental para llegar a destino, operando siempre con un lenguaje común y entendible para todos los involucrados, construyendo relaciones interpersonales que permitan un ganar-ganar, evitando ganar-perder.

Para conseguir el éxito, se recomendó hacer equipo, contar con la autorización del cliente mediante firma formal, documentar, y crear estrategias así como flexibilidad al trabajar; echando por tierra una creencia popular (que yo también compartía) sobre que el arquitecto/ingeniero es el director de orquesta, y que de él depende que el concierto “salga bien”. Apuntó el ingeniero Osorno, que la función real del director de orquesta, consiste en estar al tanto de las partituras, atriles, sillas e instrumentos, y que es responsabilidad de los músicos que el concierto sea un éxito, de acuerdo a sus habilidades.

Si hacemos una analogía de la orquesta con la ciudad, debería quedarnos claro los roles que jugamos para que esta se “comporte” de manera adecuada; al igual que con un proyecto multidisciplinario que es manejado por una administradora de proyectos, debe operar un lenguaje común para todos los involucrados (gobierno-gobernados), haciendo equipo, consensuando los programas y acciones gubernamentales-socioeconómicas, documentando acuerdos, e implementando-evaluando estrategias flexibles que generen relaciones mutuas para ganar-ganar.

Un director de orquesta sin músicos, será incapaz de ofrecer un concierto. Filarmónicos sin dirección, probablemente deriven en resultado non grato. Asimismo, gobierno sin ciudadanos no hace sentido. Los ciudadanos sin gobierno, tampoco. Es una eterna dupla que necesita y precisa coexistir.

Si cada uno de nosotros, desde nuestra trinchera no aportamos ideas, conocimientos, experiencias, si no somos participativos y proactivos, y más importante aún, si no estamos dispuestos a trabajar en equipo estableciendo sinergias; el destino de la ciudad será precario y dudoso, sin un destino convergente.

Como se comentó en la referida charla: no hay persona que responda a todas las preguntas. Hay que homologar los intereses, siempre de acuerdo a una visión común y consensada. El arte de vivir y convivir en la ciudad, de crear y recrear, formular y reformular, organizar y reorganizar; de inventar y reinventar.

Ciudadanos comprometidos + gobernanza, fórmula para una ciudad exitosa.

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