Adquiriendo bronces

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Por Fernando Fuentes García

fuentesgarciaf@yahoo.com.mx

Cuando un  espectador  tiene  oportunidad  de contemplar una escultura en bronce, generalmente no estará consiente de todo lo que conlleva crear esta obra de arte tridimensional. La primera pregunta que nos hacemos al valorar la escultura es sobre el material y el proceso. Conocer un poco sobre la historia del bronce, la técnica de fundición y el proceso de elaboración, nos ayudará a apreciar la trascendencia de este material y la cantidad de mano de obra que conlleva crear esta pieza de arte, desde la creación conceptual a la transformación de la tercera dimensión hasta los acabados en su superficie, la patina.

Un segundo aspecto que se cuestionará, es la originalidad de la escultura. La pregunta concreta es sobre la cantidad de piezas existentes. Conocer los motivos por los que el artista recurre a la edición y los criterios por los que las ediciones no demeritan el carácter original de la obra, nos permitirá hacer a un lado la idea errónea de que las ediciones tienen un menor valor.

Una cualidad superior de toda pieza de arte, es el carácter expresivo y estético que el artista le imprime a la obra con su creatividad, emoción, talento y tiempo. Pero crear esta obra conlleva un costo que muchas veces no es percibido, éste es el verdadero costo de la escultura. Finalmente, para hacer una valoración completa de la escultura en bronce, explicaremos otros factores que aunados a lo anterior definen el precio de la escultura.

Historia y técnica. El bronce… un medio artístico para la escultura muy especial que trasciende en el tiempo. Se trata de una aleación de cobre, zinc, silicio y otros metales traza, que busca mejorar la resistencia, durabilidad, capacidad de vertido, forja y otras propiedades. Naturalmente la primera ocasión en la que el ser humano usó metales fundidos, se ha perdido en el pasado distante. Sin embargo, podemos situar un milagro en algún momento entre los años 4,000 y 3,000 A.C. en el cual alguien descubre la aleación del cobre con estaño y da inicio a la etapa llamada Edad del Bronce.

El proceso de la cera perdida es muy antiguo y no se tiene registro exacto de cuándo se utilizó por primera vez. Se cree que los primeros usuarios del método iniciaban con una figura de cera que cubrían con arcilla para formar un molde refractario que luego cocían al fuego, lo que hacía que se perdiera la cera interna- origen del término “Cera Perdida”. El espacio evacuado por la cera era entonces llenado por el bronce fundido produciendo una pieza sólida. Un paso trascendental en la técnica ocurre alrededor de 2,500 años atrás en Grecia, con la invención de la fundición hueca. Los griegos creaban un núcleo muy parecido al la escultura final, el cual se cubría con varias capas de cera que el artista terminaba a detalle. A este punto el escultor procedía a formar el molde con arcilla, a cocerlo y llenar el espacio evacuado por la cera con el bronce fundido.

El principio básico del proceso permaneció inalterado hasta el siglo XIX. Con la revolución industrial llegó un rápido desarrollo de la tecnología de fundición de arte y una clase media con mayor capacidad económica. Fueron los Franceses, quienes  dieron respuesta   inmediata  a una creciente necesidad de escultura en este nuevo mercado, y lo hicieron de dos formas. La primera fue la ceración de moldes de arena refractaria a partir de un original en yeso, “French Sand Casting”. La otra forma fue la creación de moldes de piezas de yeso y moldes flexibles. No fue hasta 1960 que a partir de un mayor interés en las técnicas de fundición, difundido por la Universidad de Kansas, EUA, y los artistas de entonces, que se adoptan diferentes técnicas industriales que revolucionan la fundición de piezas de arte en bronce; entre ellas el uso de moldes de hule sintético, moldes cerámicos refractarios y otras tecnología prestadas de la industria, como la soldadura y las aleaciones más adecuadas al arte.

Es así que el bronce posee un historial prestigioso. Es una materia que desafía sin riesgo los rigores de la intemperie, es perdurable y exige una técnica difícil y costosa ya que es un arte que participa de la metalurgia, ciencia del metal. El bronce históricamente ha sido uno de los materiales preferidos en las obras de los centros áulicos y religiosos. Es una sustancia unida a la idea de riqueza y poder.

El proceso. Bien, tomando en cuenta la anterior introducción, vamos a conocer un poco más sobre el proceso. En la tabla inferior se desglosa los pasos que se explican brevemente a continuación. En primer lugar el escultor crea la escultura original en el medio más idóneo que respalde su técnica y que generalmente es en arcilla o cera. El tiempo para terminar la obra depende de factores como la complicación de la pieza, los materiales, el formato y el tiempo disponible por el escultor. “Va a estar terminada, cuando esté terminada,” le decía Miguel Ángel al Papa respecto a la terminación de la Capilla Sixtina. A este punto el proceso se torna más técnico dando paso a las siguientes etapas que se desarrollan en el taller de fundición. El escenario de trabajo en poco se parece al estudio del artista, éste tiene más bien una atmósfera industrial. El contemplador debe conocer que el saber del artesano fundidor y la ciencia han colaborado con el artista.

Todo comienza con la elaboración de uno o varios moldes flexibles de caucho silicón de la escultura original. Este molde capta la forma y detalles y permite vaciar piezas en cera, delgadas y huecas; a las cuales el artista retoca y coloca un sistema de coladas y vientos por los cuales fluirá el bronce fundido. Un segundo molde cerámico y refractario se elabora para cada una de ceras, los cuales se dejan curar por varios días. El molde se calienta en un horno, derritiendo la cera y dejando una cavidad con la impresión exacta en la superficie interna del molde endurecido. Fundido el bronce en el crisol a una temperatura de 2000º Fahrenheit, se vierte en los moldes cerámicos; los cuales se rompen al enfriarse para dejar expuesta la pieza fundida en bruto. Se procede entonces a eliminar coladas, limpiar con sand blasting, soldar piezas, desbastar, lijar, pulir, reproducir las texturas y de nuevo limpiar para proceder a patinar y por último montar o instalar el bronce.

Sobre la patina. La patina es en sí el acabado que se le da a la superficie del bronce y que en muchos casos determina la calidad y valor estético de la obra de arte. Hoy en día las patinas definen a muchas de las esculturas contemporáneas en bronce e imprimen un estilo particular a la expresión del artista. Lo que genera la pátina es la oxidación del metal resultado de la exposición a la intemperie o a elementos químicos aplicados de manera artificial. El origen del término patina o “Pee-tina,” se remonta a la generación intencionada del color verde mediante la aplicación de orines en el metal. Dependiendo del químico y la manera en que se aplica al bronce es el color de la oxidación y el acabado resultante, lo que nos brinda una paleta de colores limitada que el artesano puede usar.

Las pátinas artificiales se logran calentando el metal y aplicando el químico correspondiente que genere el color que el artista ha especificado. El bronce es entonces sellado con ceras y lacas para protegerlo del ambiente y conservar su acabado. Otra de las ventajas de esta actividad que define a la escultura en bronce  contemporánea, es la aportación de diferenciación a cada una de las piezas que conforman una edición, resultado de variaciones en el acabado por el proceso manual.

El valor de las ediciones. Por definición, una edición limitada es el número de réplicas o copias que un escultor planea hacer o ha producido de un original. Si bien la decisión de editar un original responde a la necesidad de una mayor exposición del trabajo del escultor, la justificación principal es la de prorratear y bajar costos de producción que    permitan    precios  más   accesibles  en  el mercado. Pero para proteger la integridad artística e incrementar el valor de la obra para el coleccionista, primero la edición se limita en número, “entre menor sea la cantidad de piezas editadas mayor es su valor.” Segundo, el artista incrementa el valor de cada una de las piezas, aumentando el precio conforme se agota una edición.

“El origen del término patina o “Pee-tina,” se remonta a la generación intencionada del color verde mediante la aplicación de orines  en el metal.”

En una edición, la originalidad no se pierde ya que el proceso de transformación conlleva variaciones en la forma y en las detalles de la superficie de cada una de las piezas. Todos los acabados son diferentes ya que estos son elaborados a mano; de igual manera algunas obras se funden en partes y requieren soldarse en el proceso, lo cual deja también variación en la forma. Los franceses establecen que un bronce puede ser llamado un original si es parte de una edición de 10 piezas o menor a este número. En los EUA, el número se limita a 12 piezas, sin embargo esto depende en muchos casos del mercado y de las estrategias particulares de cada uno de los artistas, llegando posiblemente a producirse ediciones de 50 piezas o más.

Una edición de 10 quiere decir que solo habrá 10 copias del original, (mas la Prueba de Autor o una Prueba de Fundición posiblemente), ed/20=20 piezas fundidas. La numeración de la edición es representada por dos cifras divididas por una barra oblicua; la cifra inferior representa el número de copias de que se compone la edición; la superior indica el número de la obra. Una EI (Edición Ilimitada), simplemente quiere decir que habrá tantas piezas como la demanda sea. La PF (Prueba de Fundición) es la primera obra fundida que es supervisada personalmente por el escultor; esta pieza se queda en el taller como una guía o prototipo para completar la fundición de la edición.

Una P/A (Prueba de Autor) de una edición limitada, simplemente quiere decir que el artista decidió fundir una escultura adicional ya sea como una prueba (para ver cómo una pieza funcionaría antes de ser fundida una edición) o para colección particular y que puede retener, vender o regalar. Normalmente existe como parte de una edición y deben de ser limitadas a 10% de la edición.

El verdadero costo de la escultura. Hacer del arte un medio de sustento, es un arte en sí. Vivir del arte de la escultura exige dedicación, profesionalismo, talento artístico y en especial una visión empresarial. El artista escultor debe conformar su estudio, adquirir equipo, materiales y financiar los costos de producción de un inventario que le permita llevar su obra al espectador a través de galerías de arte y exposiciones. Las inversiones y costos de llevar una carrera como escultor, son considerables, especialmente si se trata de escultura fundida en bronce.

Aunado a lo anterior, el desarrollo de una carrera y un reconocimiento ante el público es un factor que requiere tiempo y que de igual manera es determinante en el costo. Tiempo requiere también producir cada obra de arte, este es un factor que limita la capacidad productiva del escultor y la calidad de la obra. El escultor invierte horas y horas creando, pero también requiere dividir su tiempo y finanzas en administrar su carrera, comercializar y exhibir su creación y en adquirir nuevos conocimientos.

Factores que definen el precio. Finalmente, cuando se contempla una escultura, el espectador difícilmente estará consciente de los anteriores costos. A estos se añaden otros factores que influyen al determinar el precio de la escultura en bronce; entre ellos la forma en que se produce la escultura. El costo de producción de la escultura depende del alcance de cada proyecto; es decir del tiempo dedicado a la creación, de la complicación de la pieza, del formato, de los materiales usados, de los acabados, de la edición, de la necesidad de contratar mano de obra o servicios especializados.

En una edición, la disponibilidad del trabajo en relación a la demanda influye en el precio también. La última pieza de una edición limitada de bronce, por ejemplo, suele ser un precio de 10 a 20% más alto que las otras piezas en la misma edición. Los coleccionistas que deseen aprovechar este incremento al valor agregado, pueden adquirir las primeras piezas producidas a un menor valor.

La habilidad del artista en el desarrollo de su CV y la aceptación y calidad de su creación ante un público son aspectos que influyen en la demanda y prestigio de su escultura, en consecuencia estos son factores intangibles que incrementan el valor de su obra.

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