El tic-tac no se detiene

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(Traducción de Félix Ramos Gamiño, de un artículo de The Fascinating Book of History, de Armchair Digest).

¿Haces planes de largo plazo? Pues será mejor que los olvides. De acuerdo con el Reloj del Juicio Final, no nos queda mucho tiempo.

Es muy probable que lo hayas visto antes… en una esquina de la calle está el profeta que lanza a los cuatro vientos una escalofriante advertencia, en el sentido de que el fin del mundo está cerca. La historia ha estado llena de tales agoreros que cubren toda la gama, desde espiritistas, chamanes y clarividentes, hasta filósofos, eruditos y chiflados.

Como ocurre con el profeta callejero, la mayor parte de la gente se rio de ellos en su momento, (y afortunadamente estaban equivocados). Sin embargo, hay ahora un grupo contemporáneo de visionarios apocalípticos, de los cuales tal vez no sea tan fácil reírse.

Éste sería el caso del Consejo de Directores del “Boletín de Científicos Atómicos”, de la Universidad de Chicago. Desde el año 1947, este selecto grupo de científicos y académicos ha mantenido el infame “Reloj del Juicio Final”, la simbólica pieza del tiempo que aparece en la cubierta de cada publicación del boletín, y que sirve para recordarnos, de manera constante, de cuán cerca está la humanidad de destruirse a sí misma. 

¿Qué es el Reloj del Juicio Final?

El Reloj del Juicio Final es una carátula simbólica de un reloj que tiene la manecilla de las horas colocada a la medianoche, en tanto que la manecilla de los minutos se coloca de manera variable un poco antes de tal hora. En efecto, el tiempo que se muestra en el Reloj del Juicio Final es siempre de unos minutos antes de la medianoche.

La carátula del reloj y la colocación de las manecillas son metáforas relativas a la humanidad y a su cercanía con la aniquilación:

  • El reloj representa a la raza humana.
  • La medianoche representa el momento catastrófico que marca el fin de la raza humana… El Día del Juicio Final.
  • Los minutos antes de la medianoche representan la amenaza que la humanidad se hace a sí misma a través de la guerra nuclear, la degradación del medio ambiente y las tecnologías emergentes.

La posición de las manecillas del reloj representa el grado de dicha amenaza para la humanidad. Mientras más cerca esté el minutero de la medianoche, más cercana está nuestra autodestrucción. Mientras más lejos esté de la medianoche, la amenaza es menor.

La disposición de las manecillas –o del tiempo desplegado- lo determina el Consejo de Directores del “Boletín de Científicos Atómicos”. En forma periódica, el consejo ajusta el minutero, hacia adelante o hacia atrás, como respuesta a la situación que guardan los asuntos mundiales. Cuando más amenazador se ve el mundo, más cerca de la medianoche ajusta el consejo el Reloj del Juicio Final.

Los peligros que amenazan a la humanidad

De acuerdo con el consejo, la humanidad ha logrado la excelencia en la creación de peligros que la amenazan, el más grave de los cuales lo constituyen las armas nucleares.

El Reloj del Juicio Final fue concebido originalmente como respuesta al nacimiento de la era nuclear después de la Segunda Guerra Mundial. El espectro de la guerra entre las dos superpotencias nucleares: los Estados Unidos y la Unión Soviética, y la doctrina apocalíptica de una mutua y segura destrucción, fue la primera amenaza manifiesta en los minutos antes de la medianoche. Los periódicos ajustes del reloj fueron motivados por el desarrollo en las relaciones de las superpotencias o por específicos acontecimientos mundiales que llevaron a las dos potencias a situaciones más cercanas o más remotas al estallido de la guerra.

Incluso en los tiempos posteriores a la Guerra Fría, el Consejo de Directores considera todavía que la posibilidad de un holocausto nuclear es la amenaza número uno para la humanidad. El consejo cita los miles de armas nucleares que los Estados Unidos y Rusia tienen apuntados uno contra otro, listos para lanzarlos en cualquier momento. Aunque no parece probable que cualquiera de las dos naciones desate un ataque, el número de cabezas de guerra en posición de ataque es garantía de aniquilación en caso de un intercambio nuclear causado por accidente o por error.

El peligro nuclear es más grave todavía, si se considera el desarrollo de programas nucleares de otras naciones, en franco desafío a los tratados de no proliferación nuclear. En la actualidad, India y Pakistán se amenazan mutuamente con ojivas nucleares, y otras naciones se han introducido ya –o están por hacerlo, en el campo de la capacidad nuclear.

A esto habrá que añadir la amenaza del terrorismo nuclear, ya que los materiales críticos que se requieren para la fabricación de armas nucleares están mal protegidos, y en peligro de caer en las manos de grupos que no dudarían en provocar destrucción masiva.

Asimismo, el consejo identifica otros dos peligros implícitos en la edad moderna. Uno de ellos es la degradación ambiental debida a un posible desastroso cambio climático, por el ampliamente extendido uso de tecnologías basadas en combustibles fósiles. El otro lo constituyen las tecnologías emergentes, tales como los avances en genética, biología, nanotecnología, que, si caen en las manos no indicadas, podrían ser utilizadas para la destrucción.

Tal parece que la humanidad ha hecho de su propio mundo un peligroso lugar. Se pretende que el Reloj del Juicio Final nos recuerde constantemente lo peligroso que ha venido a ser. 

Dieciocho cambios de hora desde 1947

La hora que marcó el Reloj del Juicio Final, cuando fue instalado en el año de 1947, fue de siete minutos antes de la medianoche. Desde entonces, la hora del reloj ha sufrido 18 cambios.

El ambiente más optimista en que se hizo cambio en la hora del reloj ocurrió en el año 1993. El consejo fijó el cambio de hora en  17 minutos antes de la medianoche. Esto ocurrió como respuesta al fin de la Guerra Fría y a la firma del tratado por parte de los Estados Unidos y de Rusia, para la Reducción de Armas Estratégicas, lo que redujo de manera dramática el desplegado almacenamiento de armas nucleares.

En contraparte, el ambiente más sombrío para el cambio de hora del reloj ocurrió en 1953. Después de que los Estados Unidos y la Unión Soviética experimentaron de manera exitosa dispositivos termonucleares, con sólo ocho meses de diferencia, el consejo estableció el cambio de horario a dos minutos para las 12 de la noche.

En enero de 2007, el reloj fue cambiado a cinco minutos antes de la medianoche, el cambio más pesimista ocurrido desde 1984. Como justificación para este cambio, el consejo citó el arribo de una segunda era nuclear, ya que más naciones hacían operaciones para adquirir la bomba atómica. Asimismo, el consejo tomó en cuenta el constante daño que sufre nuestro planeta a consecuencia del cambio climático global.

El tic-tac del Reloj del Juicio Final no se detiene.

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