Gabriel Contreras
Los caminos de la creatividad y la innovación conducen a momentos insospechados. Y uno de esos caminos es el marcado hoy por la innegable presencia de Inspireka en los supermercados.
Inspireka es un dulce único, de carácter comercial, producido por Sonrics (Pepsico). En Inspireka se combinan el placer del dulce con las posibilidades de moldear, pintar o armar objetos.
Es muy interesante este producto, precisamente porque con Inspireka no se trata solamente de comer, sino que el consumo de dulces se entremezcla con un breve desafío de imaginación y habilidad plástica. O sea, sin proponerlo abiertamente, Inspireka es un alimento educativo, un alimento creativo.
Entre los argumentos comerciales de este producto, los fabricantes aseguran estar rompiendo un paradigma, cosa que se comprueba fácilmente. El paradigma contra el cual atentan es “no juegues con la comida”. Y su manera de abatirlo es, precisamente, creando juguetes que se comen, o comida para jugar.
Inspireka plantea, por ejemplo, bloques o aros de azúcar, que operan a la manera de un lego, y a través de los cuales el consumidor crea objetos diversos, que luego se come.
Paralelamente, Inspireka ofrece al niño un juego de pintar al asociarse con Mamut, y agregar una pluma con la cual se interviene a la galleta, cuyo destino es, vaya, crear y jugar… antes de comer.
Pero el producto más valioso e interesante de Inspireka es, efectivamente, la plastilina comestible, conjunto de pequeñas barritas de colores, plenamente moldeables, con las cuales el niño puede producir, por ejemplo, un caballo, un león, un conejo, y comérselos en el momento que él decida, cosa imposible de hacer con cualquier otra plastilina.
Así, Inspireka impacta con una serie de dulces interactivos, generando una opción creativa valiosa, interesante y fuerte en el mercado de las golosinas en nuestro país. Inspireka es, en síntesis, una opción, una tendencia de alianza creativa que vale la pena tomar en cuenta.


