¿Periodismo creativo?

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Gabriel Contreras

La posverdad asciende a cada momento, es un incendio inmenso, y los bomberos no acuden porque se fueron a recorrer antros. No solo el Diccionario de Oxford le abre las puertas de la celebridad a la señora posverdad, sino que adquiere derecho de piso a través de los telediarios, los post en La Red, los rumores de cantina y, sobre todo, a través de las campañas electorales (quizás la forma más perfecta y redonda del fraude verbal e informativo hoy en día).

Según la información derivada del citado Diccionario, la poverdad tiene ya alrededor de diez años operando como concepto, pero su plena materialidad se ha visto acentuada por los conflictos generados por el ascenso de Donald Trump y el afán separatista de los ingleses respecto a la Comunidad Europea.

Sin embargo, existen formas microscópicas de la posverdad que nos acompañan desde hace muchos, muchísimos años, y que no eran clasificadas de ese modo por la sencilla razón de que ese término no existía. Una de esas expresiones es conocida en el medio periodístico mexicano como “la volada”.

Ningún diccionario, que yo sepa, ha instituido a la “volada” como un concepto, pero su uso la ha establecido como una tradición En México.

La volada es una forma de información periodística a través de la cual un reportero o periodista “inventa” las consecuencias de una nota, o de plano inventa una nota, a partir de algo que “podría ser”, o simplemente a partir de algo que se le ocurrió.

Por ejemplo, ungobernante parece estar interesado en contender por un nuevo cargo, y lo insinúa en una rueda deprensa. El reportero, emocionado, inventa que el referido dijo “ya me veo presidente”, y apunta que el gobernante en cuestión se lo dijo en una entrevista que jamás ocurrió.

En Monterrey, la volada era una costumbre de un entrevistador del ámbito de cultura, muy serio él, incluso se cree brillante (él mismo), ese reportero inventaba la mitad de las cosas que sus entrevistados le “respondían”, y acabó agobiado por las protestas de sus entrevistados, a los que “complementaba” con cosas que brotaban de su muy literaria imaginación. Su fuente de oportunidad era que ejercía el periodismo impreso, y ahí no hay constancia de “que se dijo y que no”.

Otro exponente de la posverdad en el periodismo regiomontano era aun más ingenioso y divertido que este reportero de cultura. Mucho más. Trabajaba en “El Porvenir”, en el área de imprenta, en realidad no era periodista, pero el caso es que escribía notas, con la complicidad de sus directivos, lo sé perfectamente porque yo era uno de esos directivos.

Su apellido era Cárdenas y era un hombre diferente a muchos otros. Entre sus virtudes, tenía la costumbre de acudir armado al periódico. Siempre traía una pistola escuadra al cinto, aunque jamás disparó contra ninguno de sus compañeros o amigos, que yo sepa.

Además de portar una pistola cargada siempre, Cárdenas era muy chistoso. Se pasaba la noche contando anécdotas que sacaba de quién sabe dónde, pero que lo hacían popular en el periódico. De hecho, nos hacía perder mucho tiempo con sus historias. Y los periodistas, claro, estamos acostumbrados a perder el tiempo.

¿Qué escribía Cárdenas?

Cuando quedaba algún hueco en una página, Cárdenas, que era formador de páginas, veía las dimensiones del espacio vacío, conseguía por ahí alguna foto, por ejemplo de un canguro, y escribía una nota más o menos así:

“Dempsey, Australia. 9 de febrero. Gran tragedia fue la generada por un canguro de nombre “Calígula”, que escapó de un circo y atacó a dos bebés a patadas hasta asesinarlos. Calígula, de tres años de edad, era el encargado del número principal del Circo Melvin, y fue dejado sin alimentos a lo largo de una semana, ya que su domador es un bebedor incurable. Por ello, Calígula enloqueció de furia y, encontrando la casa de la familia Ransom abierta, penetró en la casa y perpetró esteincalificable crimen. Los padres de los bebés se hallan bajo atención psiquiátrica”.

Cárdenas inventaba todos los puntos de la nota, detalle a detalle, y al día siguiente todos reíamos hasta tener dolor de estómago, porque sabíamos que la famosa nota de la sección “singularidades” era una expresión de la loca imaginación de Cárdenas.

Hoy, diríamos que esa sección estaba basada en la posverdad. En ese momento, eso era… simplemente… “periodismo creativo”.

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