Por Ismael Vidales Delgado
El curso de mecánica.- Recién inaugurada la Escuela Normal Superior, varios estudiantes fuimos animados a dejar la Especialidad elegida inicialmente para pasar a formar el grupo de “Talleres” la nueva Especialidad a la que se apostaba mucho y se nos ofrecía contratación casi inmediata, pues las Tecnologías en secundaria estaban en su mejor momento.
El Director de la ENSE era el queridísimo maestro Ciro R. Cantú, hombre sabio, prudente, amigable a más, menudito y muy educado. Un día mandó llamar a unos ocho muchachos de Talleres entre los que iba yo, nos informó que había contratado un Curso de Mecánica Automotriz para nosotros en la Escuela Industrial “Álvaro Obregón” de la UANL, sería los sábados por un lapso de seis meses. A regañadientes lo tomamos.
Al finalizar el Curso, se presentó el Maestro Ciro para felicitarnos por la proeza, el ingeniero instructor le informó muy favorablemente. Acto seguido nos preguntó nuestras impresiones, y en lo general dijimos que fue provechoso y aprendimos algo a pesar de que ninguno teníamos carro. Sólo una compañera, directamente le reclamó por qué nos había enviado a un curso sabatino no solicitado.
El maestro Ciro dijo: Ah, muchachos, pensé que se habían dado cuenta. Los envié porque son mis alumnos más queridos, ninguno tiene carro pero pronto van a comprar uno viejito y no quiero que los ande dejando como a mí el mío, y como yo no sé nada de mecánica no me queda otra opción que irme a mi casa en camión. Estoy seguro que a ustedes no les pasará eso nunca. Lo abrazamos, reímos y al menos yo… lo llevo en el alma.
Mi primera cátedra.- Cuando apenas había cursado el primer año en la Especialidad de “Talleres” el maestro Ciro me ofreció la cátedra de “Didáctica de los Talleres” en los Cursos Intensivos. Pero lo curioso es cómo fue que esto ocurrió.
Yo había sido seleccionado por el ITESM para impartir clases por televisión, primero en circuito cerrado del Tec hacia la Primaria “Torres Bodet”, después por señal abierta del Canal 6 de Monterrey, y los canales de Veracruz y Chihuahua de TIM (Televisión Independiente de México).
Acudí a una conferencia que dictó en el TEC el maestro Jesús Mastache Román, autor de la Didáctica General que llevábamos de texto en la ENSE, y se me ocurrió invitarlo a que diera una conferencia en la Normal, sin más ni más. Así que llegué en un carro de sitio con el afamado conferenciante a la Dirección de la Normal y sin mediar palabra lo presenté al maestro Ciro: aquí está el maestro Jesús Mastache Román. Pero para mi sorpresa resultó que ellos ya se conocían, por eso había aceptado ir a la escuela siguiéndome la corriente.
Dictó la conferencia, pasamos luego a la oficina del Maestro Ciro y caballeroso como lo era, le preguntó por sus honorarios. Mastache Román le dijo, te voy a cobrar muy caro Ciro, a lo que el maestro dijo: bueno, espero que haya en la tesorería lo suficiente para pagarte. Sin más, le dijo el maestro Mastache Román, Ciro: mis honorarios son que le des una clase a este muchacho, es audaz, promete, pero si no puede, pues se la quitas. ¡Dios los tenga en su santa gloria!

