Al rescate del Barrio Antiguo

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Por Indira Kempis

La mayoría de los habitantes de la Zona Metropolitana de Monterrey recuerdan con nostalgia aquellas noches de Barrio Antiguo en las que se dieran lugar cientos de jóvenes para disfrutar de la música y la fiesta para todos los gustos en los lugares que eran tradicionales o alternativos. Aquellos en donde la noche no tenía fin más que al amanecer en la compañía de los extraños y amigos.

Los recuerdos se apoderan de los imaginarios colectivos ante la ola de violencia que escala en la ciudad, misma que ha convertido este pedazo histórico en objeto de la inseguridad. Una investigación realizada por el periódico local El Norte, en mayo de 2010, menciona que de los 375 lotes que existían en aquel entonces, había 124 desocupados, es decir, una tercera parte. Hoy se estima que aproximadamente sea la mitad.

Ante la desconfianza que genera esta situación es evidente que la afluencia ha caído, la mayoría de los negocios cerrado y, por tanto, existen un gran impacto negativo tanto económico y social que ha abandonado a la zona a la “soledad” de algunos cuantos arriesgados.

Jorge Zurdo, quien pertenece a la organización civil @ciudad_es y al colectivo Barrio Antiguo, es un joven que junto con Iván Duhame han estado impulsando el rescate a esta zona. “Comenzamos con la comunidad cubana cuando cubano –Iván- vio a otros cubanos llegar al Café Brasil y al ver que no podían encontrar trabajo, se abrieron las noches cubanas para solidarizarnos. Así fuimos conociendo gente hasta que un día llegamos a Tampiquito –San Pedro- y nos ofrecimos para los paseos dominicales. Como vimos que en Tampiquito funcionaba nos preguntamos por qué no hacer algo por el Barrio Antiguo, el centro, para no dejarlo morir. Como tenemos buena relación con la gente y queremos hacer algo similar, comenzamos a programar las noches cubanas y promocionar fiestas que no eran de nosotros”, afirma Jorge Zurdo en entrevista para ReporteCienciaNL.

Otras de las prioridades según el joven es quitarle la asociación que la gente hace pensando que el lugar es sólo de “antros donde venden droga”, para convertirlo en uno donde se hagan talleres, exposiciones. La fórmula, dice, es que donde hay expresión y cultura, hay seguridad. Por lo pronto, preparan un proyecto que es de cine ambulante en donde utilizarán las casonas viejas para proyectar películas. “El centro de la ciudad es como el filtro de la ciudad, donde todos convergen y ahí se distribuyen, vamos a aprovechar ese movimiento para jalar a todos los chavos que llegan en oleadas del metro porque vienen ahí a distraerse, vamos a ofrecerles algo más que las fiestas donde hay cerveza, ofrecer un poco más de cultura”, concluye.

La labor comunitaria de estos jóvenes coincide en estos momentos con un proyecto al que tentativamente se le llamará “Monterrey Histórico” que ha lanzado el gobierno estatal y municipal en conjunto para darle el giro a la zona destinando presupuesto para convertirla en comercial, de servicios y familiar.

Es importante el rescate de los espacios públicos en la medida en que avanza el problema de la inseguridad. Es el territorio el que define las barreras invisibles y cierra la puerta a la inseguridad. Los ojos de la ciudadanía en tanto las calles vuelvan a ser punto de encuentro para las generaciones, podría contribuir en además de regresarle la vida económica al Barrio, crear tejido social desde uno de los lugares relevantes para la historia de la ciudad.

 

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