Parapetos emulados[1]
Arq. Abiel Treviño Aldape, M.C.
Cuando Blakely y Snyder, en su libro clásico donde analizaban los fraccionamientos privados (Fortress America: 1997) iniciaban este con la siguiente frase: “The phenomenon of walled cities and gated communities is a dramatic manifestation of a new fortress mentality growing in America” no imaginaron la mutación de este fenómeno, gestado en el Área Metropolitana de Monterrey (AMM), donde, ahora no sólo se diseñan fraccionamientos privados, sino que “colonias abiertas” pretenden blindarse contra la delincuencia, y en casos extremos, algunas cuentan con la “venia” de su alcalde.
En San Nicolás de los Garza, por ejemplo, se pretende solucionar la inseguridad instalado vallas, rejas, mallas, e incluso cámaras de video para proteger ciertas colonias. Las juntas de vecinos están jugando un papel preponderante en la gestión de esta alter-solución.
Como un artificio para tratar de estrechar la vulnerabilidad hacia los actos delictivos, ostentándose como un evidente y palpable divorcio de una colonia establecida, madura y consolidada con la trama urbana que la acoge y de la que es parte inherente al estar enhebrada a ésta, las propuestas versan sobre el término mediático “blindaje urbano”, respuesta frontal de autodefensa vecinal de cara a la boyante criminalidad. La omnipresencia del muro en la ciudad va en demerito de ésta y de los ciudadanos que la poblamos.
Esta acción concreta y en apariencia apresurada es consecución del reclamo social a los miedos y temores que trasciende al alzado de voces dispersas; reconocemos que la unión hace la fuerza y que la fuerza de un barrio se desprende de la unión vecinal.
Breve contexto histórico
A partir de algunas notas periodísticas, damos cuenta de cómo la ciudadanía, ante el incremento de actos ilícitos, trata de parapetarse mediante la instalación de dispositivos urbanos variopintos, cerrando, o al menos dificultando el acceso a la colonia. Como antecedente de tan controversial y discutida propuesta ciudadana, encontramos el artículo en el periódico El Porvenir, “Protestan vecinos por ‘blindaje’ ”, refiriendo que “Como parte de un proyecto de blindaje a las colonias del municipio, la Secretaría de Desarrollo Humano de San Nicolás comenzó la colocación de barreras en la Colonia Anáhuac.”[2] Se pretendía poner a prueba este sistema por un año, cerrando doce calles, con miras a implementarlo en otras colonias nicolaítas.
De igual fecha, se halla el siguiente titular: “Rompen el blindaje en Colonia Anáhuac”[3]; reseñándose que “A mano y con sus vehículos, vecinos de la Colonia Roble reabrieron a las 10:00 horas de ayer la circulación de la calle Unión” puesto que “el cierre provocó embotellamientos en ambos lados de la arteria, pues la mayor parte de los automovilistas desconocía de la medida”; a lo que él [entonces] Alcalde Zeferino Salgado insistió en que el blindaje no era definitivo y dependería de la aprobación de los vecinos.
Ulteriormente[4], hay noticias de una balacera y persecución al interior de la colonia Anáhuac, por lo que los vecinos solicitaron nuevamente el cierre de calles al alcalde nicolaíta.
Un mes después, al presentar su último informe de gobierno, Salgado (2009) argumentaba que “En este gobierno nos arriesgamos a realizar programas en pro de la seguridad, que han sido solicitados por los propios vecinos de zonas muy específicas y han causado polémica, ejemplo de ello ha sido el de Blindaje de Colonias, que hoy se ha implementado en 10 colonias, las cuales han presentado una reducción en delitos patrimoniales relacionados con personas ajenas a su sector.” (Parecería ser poco tiempo para evaluar una disminución de ilícitos).
En marzo del 2010, se retoma el tema en la nota “Reactivan blindaje en Colonia Anáhuac”, donde da cuenta de la colocación de una reja en la calle Juana de Ibarborou, para lo cual el [ahora] “Alcalde Carlos de la Fuente explicó que en el resto de las arterias se instalarán portones, para restringir el paso sólo de las 23:00 horas a las 6:00 del día siguiente.» [5]
Primeros hallazgos relevantes
Durante el semestre agosto-diciembre del 2009, apoyado con estudiantes de Arquitectura de la UANL que cursaban la materia de Diseño Urbano I, se aplicaron cuestionarios para tratar de desenmarañar los motivos para blindar una colonia. Para tener un referente comparativo, se empleó también en la colonia Cuauhtémoc (2Cu), siendo su vecino “incómodo” la colonia citada Anáhuac (1An), ambas ubicadas en San Nicolás de los Garza.[6]
Por cuestión de espacio, señalaremos algunos resultados del análisis de los datos obtenidos. Entre las sugerencias para mejorar la seguridad urbana, causa asombro y desconcierto que los vecinos que piden resguardar su colonia (1An) sólo están representados por un 30% de los encuestados,[7] casi doblando en cambio, los que prefieren más vigilancia o, instalando CCTV (56.7%). Los vecinos de 2Cu coinciden en robustecer la seguridad, con un 53.3%; ninguno alude a blindar la colonia, llamando la atención que un 10% pide unión vecinal.
En la colonia 1An, el 100% de los que piensan que blindaje = a seguridad desean control de accesos; el 26.7% que dudan sobre su efectividad, lo aprueban, y el restante 73.3% ni aprueba ni creen que esta medida funcione. Con los vecinos de 2Cu sucede algo irónico, 3 personas piensan en el blindaje como panacea de la seguridad.
Parece distinguible la concurrencia de autodefensa, fundamentada en el miedo a ser víctima de la delincuencia organizada (y de la no organizada también).
Indicador interesante en que en 1An, de las 2/3 partes de los que han sufrido de ilícitos están de acuerdo en controlar accesos, y llama la atención que el tercio restante desaprueba la medida a pesar de haber sido victimizados; mientras que en 2Cu cambia radicalmente el panorama, donde, a pesar de haber sido victimizados, el 72.7% reprueba la drástica medida, así como un abrumador 84.2% de los que “aún no les ha tocado”. ¿Privará acaso un estado generalizado de pánico? Para Attali (2007 [1988]) el pánico se autoalimenta, su fuerza está en sí mismo. A su entender “afecta a quiénes se dejan engañar por previsiones erróneas, por consejos poco inteligentes, por modas extremas; y para quienes, una vez admitidos los errores, tienen prisa por hacer como los demás, pero esta vez en sentido contrario.”
Para Rodríguez (s/f) “el miedo será un inhibidor de la vida en sociedad, disuelve los vínculos sociales en tanto nos parapeta en nuestras fortalezas.”
Conclusión preliminar
Murando –privatizando– colonias (emulando a los fraccionamientos privados) no es un verdadero ni legítimo principio de acción comunitaria, respondiendo a acciones coercitivas en demerito societal, que no rozan siquiera una solución factible.
El orden social ha sido alterado de fondo, y las soluciones planteadas sólo son de forma: el objetivo es mejorar la seguridad, sin embargo, el instrumento elegido es limitado e irracional, y de corte indiscutiblemente inmediatista.
Para Attali (2007 [1988]), la “Asociación” que se gestará durante el siglo XXI dará paso a grupos de defensa de intereses de clase, “asociaciones de ciudadanos que pondrán en práctica estrategias colectivas de defensa de intereses individuales, tratando de canalizar las decisiones políticas hacia la mejora del bienestar de quienes hayan sido capaces de agruparse y defenderse.” En 1An existe una junta de vecinos, en tanto que la organización vecinal en 2Cu recae en un juez de barrio. En ambas colonias, los moradores conocen la estructura legal que tiene representatividad ante el gobierno. La organización está dispuesta, y si bien es perfectible, ha demostrado cabalmente los alcances de una propuesta cuasi-consensuada y de la presión que pueden ejercer hacia la administración municipal. Attali igualmente hace referencia a la fraternidad, como el soporte de las grandes esperanzas.
No sólo implica concensuar las ideas vertidas en el seno de una asociación, si no hay fraternidad o esta es frugal, se corre el riesgo de minar acuerdos mayoritarios, que de no concretarse, pudieran zanjar diferencias infranqueables.
Si bien resulta difícil ponernos de acuerdo en temas tan delicados y con tantas aristas como lo representa la seguridad, debe interesarnos a todos pues no estamos exentos de sufrir algún tipo de acto ilícito; como sociedad debemos robustecer los lazos sociales en cada barrio, colonia o fraccionamiento, evitando auto-encarcelarnos, auto-segregarnos, auto-defendernos, para “sentirnos” seguros.
La seguridad no se fabrica ni edifica a cuchara y block.
Bibliografía / Hemerografía
ATTALI, Jaques; 2007 [1988]; Diccionario del siglo XXI; Paidós; España.
BLAKELY, Edward J.; SNYDER, Mary Gail; 1997; Fortress America. Gated Communities in the United States; Washington and Cambridge (Mass.): Brookings Institution Press and Lincoln Institute of Land Policy; Harrisonburg, Virginia.
Periódicos El Porvenir y El Norte.
RODRÍGUEZ, Esteban; s/f; Pánico moral: la inseguridad urbana; disponible en http://www.ciaj.com.ar/; consultado 30 de agosto del 2010.
SALGADO ALMAGUER, Zeferino; 2009; Tercer informe de gobierno; Gobierno municipal 2006-2009, San Nicolás de los Garza, N.L.; octubre del 2009.
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1] Extracto de ponencia presentada en el 15º Encuentro Nacional sobre Desarrollo Regional en México, convocado por la Asociación Mexicana de Ciencias para el Desarrollo Regional, A.C., del 16 al 19 de noviembre del 2010, en Villahermosa Tabasco; intitulada originalmente “Autodefensa vecinal. De ver, dan ganas”, publicada en libro electrónico del Encuentro, con registro ISBN 978-687-02-1872-9.
[2] Periódico El Porvenir; Reynaldo Ochoa Herrera; “Protestan vecinos por ‘blindaje’ ”; 4/ago./2009.
[3] Periódico El Norte, Alberto Rodríguez; “Rompen el blindaje en Colonia Anáhuac”; 4/ago./2009.
[4] Periódico El Porvenir, Nancy Lorena Gómez; “Insisten en blindaje de Colonia Anáhuac”; 15/sep./2009.
[5] Periódico El Norte, Alberto Rodríguez; “Reactivan blindaje en Colonia Anáhuac”; 23/mzo./2010.
[6] En total, se aplicaron 60 cuestionarios; 30 en cada colonia.
[7] En la nota publicada en El Porvenir, por Nancy Lorena Gómez, el 15/sep./2009 “Insisten en blindaje de Colonia Anáhuac”, aseguraba Guadalupe Ramírez, presidente del comité de vecinos, que “en el cuestionario que realizaron resultó que el 85% de los visitados quieren el cierre de calles […] Al considerar que fue el colmo, la balacera y persecución en la colonia Anáhuac, los vecinos exigen el blindaje del sector, pues sería la única forma en que estén a salvo.”


EXCELENTE articulo, con extraordinaria bibliografia, y conceptos de SOCIOLOGIA URBANA para tomarse en cuenta, estas medidas con el tiempo las van a corregir los vecinos, por el momento todo es confusion, se esta pasando del enrejado de las casas, a las vallas del barrio,esperemos todos, retomar los conceptos SOCIALES para un urbanismo sustentable, hleal
Me encanto y lo compartí.
Saludos y felicitaciones.
Gra
Falto decir que estrictamente hablando, no hay «colonias privadas». La única manera legal de tener controles de acceso (con guardias identificando visitantes) es si las calles fueran propiedad de los vecinos. Practicamente la totalidad de los controles de acceso instalados son ilegales, violan el derecho al libre tránsito y a la igualdad en el uso de los bienes públicos.
Respecto a la colocación de rejas, pués están prohibidas por el reglamento de construcciones, pero empezando por el gobierno municipal, a nadie le importa.
Lamentablemente los fraccionadores venden colonias con muros y con pocas entradas y se apoderan de las vías públicas y parques, vendiendo la idea de que son «privados».