Por Indira Kempis
Actualmente, el uso de las nuevas tecnologías está íntimamente relacionado con la edad. Es decir, a menor edad del usuario, mayor contacto o uso de estas herramientas tecnológicas. Según la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI), en México, ya hay 30 millones de usuarios de Internet y la tendencia indica que incrementará aceleradamente en los próximos años.
La comunicación virtual ha permitido abrir la posibilidad de consumir contenidos de diferentes países del mundo, diversas opiniones, ideologías, visiones del mundo. Los mensajes con ese tinte ecléctico son cada vez más una simbiosis cultural, política y social de lo que pienso, pero también los otros piensan.
Esa interacción se impregna de un lenguaje nuevo que es, a veces, incomprensible, o bien, se ajusta a las necesidades de cada aplicación o plataforma tecnológica. De esa manera, tenemos que adicionar palabras al vocabulario como googlear, retuitear, dar unfollow, trolear y otra serie de verbos, sustantivos y adjetivos que a menos que el usuario esté familiarizado puede entender el significado que la mayoría de las veces se concentra en su uso.
También, cabe mencionar la preponderancia de los mensajes cortos, escritos en 140 caracteres o menos, las faltas de ortografía recurrentes y la sustitución de expresiones o frases largas por algunas en donde el “que” es “q” y el “escribir con espacios” es “escribirtodojunto”. Además, de la mezcla de minúsculas y mayúsculas (hOlA), el uso de símbolos o caracteres (#, +) y la combinación del inglés y el español a la menor provocación.
Para algunos esto es un problema más que un beneficio al lenguaje, pues lo hace inentendible, caótico y tergiversa los significantes, por ende, los significados. Sin embargo, otros opinan que la facilidad de escribir sin reglas ha sido un catalizador importante para la inmediatez y la divulgación de los pensamientos o ideas, que además evoluciona según la intervención de las nuevas generaciones. En síntesis, en el panorama más conservador, algunos lamentan la deformación del lenguaje. En su opuesto, las posibilidades de incluso crear un nuevo lenguaje en la red son infinitas, ¿usted qué piensa?
