Gabriel Todd
He aprendido también de historia de México y de mi propia comunidad en la calle. Solo basta preguntarse quien es el personaje detrás del nombre de muchas de las arterias viales en los centros urbanos y avenidas principales de la ciudad para ilustrar. La nomenclatura urbana debería servir principalmente para orientarnos mejor referenciar un hito o deducir por lógica una ubicación rápidamente, como sucede en otras ciudades del mundo. Por ejemplo algunas ciudades norteamericanas siguen un orden alfabético en los nombre o utilizan los puntos cardenales de referencia y hasta la lógica numérica en la nomenclatura.
La cultura y la historia sin duda serían un complemento inmejorable una vez que existiera algún tipo de lógica detrás de las referencias. Y es que hasta nos hemos dado el lujo y aun lo seguimos haciendo, de cambiarle el nombre a las calles según el personaje del momento o el partido político en el poder. Avenida Universidad que pasaba frente a la universidad autónoma de Nuevo León pasó a ser ave Alfonso Reyes, como tantas otras del mismo nombre. Claro que el ilustre personaje merece mucho más que eso pero la calle es nuestra forma de honrar memorias, aunque provoque que nos perdamos en la ciudad. No nos basta nombrar edificios públicos y ciudades enteras con nuestros propios héroes. Afortunadamente hace unos años la ciencia toco la vialidad con la «numeración» de las avenidas o ejes viales con referencias alfanuméricas, proyecto realizado por la anterior administración estatal el cual considero un gran acierto. Hoy existe de hecho en las redes sociales electrónicas, cuentas manejadas por particulares bajo las siglas @EjesVialesMTY encargada de generar esta cultura vial e informar en tiempo real sobre incidentes que ocurren en esos ejes.
Continuar la racionalización de la nomenclatura urbana es un proyecto básico para internacionalizar los lenguajes viales ya que en un mundo globalizado una lengua común funciona mejor para todos. Yo inclusive como regiomontano me sigo perdiendo irremediablemente por la ciudad a la hora de precisar una dirección porque nuestras calles carecen de lógica para una pronta referencia.
No es queja es una observación de pérdida de tiempo y riesgo de accidentes que sumada por miles se traduce en un posible costo social.
Reglamentar la nomenclatura, respetando nuestras raíces pero sin causar molestias a la población debe ser parte de los objetivos de esta materia aun incompleta. Es un tema que a muchos parece secundario precisamente porque la ciudad no está todavía en la agenda nacional. Una vialidad de escala humana con nomenclatura basada en una lógica común es el porvenir que nos merecemos.

EXCELENTE reflexion, donde todos los vecinos debemos participar
EN OCACIONES tantas avenidas con el mismo nombre se vuelven INSULTO para nuestros heroes, poetas, pensadores, corrijamos con la RACIONALIDAD estas malas practicas. DE NOMENCLATURA, en las comisiones de REGIDORES correspondientes. hleal