Ingeniera Claudia Ordaz
Nos despertamos y apagamos el reloj alarma, mientras nuestra cafetera se encarga de preparar el café a la hora programada: encendemos el televisor con el control remoto, para enterarnos de la temperatura, mientras nos damos a la monumental tarea de alistarnos para una larga jornada de trabajo.
Nos dirigimos en nuestros autos ultramodernos a la oficina o la escuela, y entre el cambio de luces del semáforo contestamos con la modorra mañanera una llamada en nuestro teléfono celular; y así se repiten los días,las semanas, los meses, los años, sin reparar que nuestra vida fluye en la comodidad de tantos y tantos inventos que hacen que nuestro diario devenir sea fácil y simple. Y es la ciencia, son los científicos los artífices de todo esto.
ESTEREOTIPO DEL CIENTÍFICO
Pero insistimos en confundir lo moderno con lo tecnológico, lo científico con lo extravagante. Tenemos estereotipos tan arraigados de lo que debe ser un científico, que pensamos que todos visten de bata blanca y usan lentes de fondo de botella; tienen aspecto desgarbado o, lo que es peor, tienen cara de Ciro Peraloca; son distraídos y desaliñados.
Nos aferramos a la idea de que el hemisferio cerebral nos condena a un tipo de persona, porque nos han hecho creer que el izquierdo es el del pensamiento convergente y el de las ciencias exactas, y el derecho es el del pensamiento divergente y el de las artes.
¿Acaso la ciencia y el arte están divorciados? ¿No se pueden cultivar ambos hemisferios? ¿Un artista no puede ser científico o viceversa?
Contrariamente a lo que parece, la ciencia no puede estar más unida y relacionada con el arte. Son las matemáticas el principio y la base de toda pieza musical; es la aritmética la que define la métrica en la poesía; el arte de la gastronomía es el resultado de la mezcla de sustancias que armonizan los sabores, nada más parecido a un laboratorio químico.
¿Entonces, la ciencia y el arte están peleados? Pues, aunque lo quisieran, no podrían, porque ambas disciplinas subyacen en principios que se encuentran en constante comunión. ¿Qué un artista no puede ser científico o viceversa?
Pues no sé si influya el que sean científicos, pero existen casos de personajes que primero fueron hombres de ciencia y luego se dedicaron al arte en sus tiempos de ocio, o le dedicaron por entero sus vidas. Albert Einstein -el nóbel físico- irrumpía en la habitación de su amada tocando el violín; Ernesto Sábato, antes de ser escritor, fue físico, y Luis Buñuel, antes de ser cineasta, estudió para biólogo.
TODO NUESTRO MUNDO ES CIENCIA
¿Qué seríamos nosotros sin la ciencia? Nada, mi estimado lector. Todo nuestro mundo es ciencia. El mundo es materia y energía, y esa energía indestructible sólo se transforma. Nuestro universo se rige por leyes naturales que sólo se pueden explicar gracias a la ciencia Todo en el mundo son átomos, que forman moléculas, que forman sustancias, que forman materia y que ésta puede transformarse constantemente.
Cada elemento en el planeta tiene que ver con la química; cada forma de vida tiene que ver con la biología; cada ciclo del año tiene algo de matemática; cada cuerpo en el universo, en movimiento o estático. obedece a alguna ley de la física.
DISCIPLINAS HUMANAS
Debemos hacer que la juventud, los niños, los adolescentes y en todo caso cada habitante de este mundo se enamore de la ciencia; pero para ello falta reconciliarlos con la escuela, y con los malos maestros que hacen de estas materias un episodio triste y amargo.
Señalarles que las ciencias no son frías como parecen, sino que son de las disciplinas más humanas, porque tratan de explicarnos esa maravillosa simbiosis que guarda el ser.
