Dr. Alfonso Martínez Muñoz
UANL/Fundación Mundo Sustentable A.C.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que para tener una buena calidad de vida en las ciudades es necesario un mínimo de 9 m2 de áreas verdes por habitante, a una distancia de máximo 15 minutos caminando.
Los beneficios que aportan las áreas verdes urbanas son ambientales, sociales y materiales. De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo[1] estos beneficios son:
Mejoramiento de la calidad del aire. Uno de los efectos más dramáticos e importantes de las áreas verdes en las ciudades es la reducción de la contaminación del aire. La contaminación se reduce directamente cuando el polvo y el humo quedan atrapados en la vegetación, así mismo se reduce la concentración de CO2 en el aire al ser absorbido por las plantas. Las plantas pueden eliminar contaminantes como dióxido de nitrógeno, monóxido de carbono, dióxido de azufre, ozono y partículas suspendidas menores a 10 micras. La reducción de estos contaminantes en el aire se puede calcular de acuerdo a los efectos en la salud. En San Antonio, Texas, se estima que la vegetación existente en la ciudad elimina más de 8 millones de kilogramos de contaminantes anuales, lo que significa una reducción de gastos de $42 millones de dólares por este mismo periodo.
También existe una mejora climática con un efecto directo sobre el confort humano al proporcionar sombra y protección de la lluvia y del viento. Existe un efecto indirecto tanto sobre el clima como sobre la disminución de requerimientos de energía al combatir el efecto de “la isla de calor urbano”, ya que la sombra de los árboles puede reducir hasta en 5º C la temperatura promedio del aire en los edificios y casas. El ahorro de energía puede ser significativo, ya que un aumento del 10% el arbolado de una ciudad puede reducir el uso de energía para calefacción y refrigeración entre un 5 y 10%[2]. En la ciudad de San Antonio se estima que los residentes gastan aproximadamente $555 dólares al año en aire acondicionado, y los árboles que existen actualmente en esas áreas significan un ahorro de $76 dólares por casa, esto resulta en un total de $17.6 millones de dólares anuales para el área metropolitana de San Antonio. Este ahorro energético también significa una disminución de la emisión de bióxido de carbono para generar energía, además de los servicios de almacenamiento de contaminantes (7 millones de toneladas) y secuestro de carbono (56,000 toneladas al año) que los árboles proveen[3].
Otra forma en la que las áreas verdes urbanas traen beneficios es a través de la protección de áreas de captación de agua. La cubierta vegetal favorece la infiltración del agua de lluvia al suelo e incrementa el nivel freático en los mantos acuíferos subterráneos, al mismo tiempo que protege de inundaciones las áreas ubicadas aguas abajo. Por ejemplo, en la ciudad de San Antonio, Texas, se estima que la cubierta vegetal existente reduce la necesidad de construir sistemas de control de escorrentías para manejar 678 millones de pies cúbicos de agua, que costarían $1.35 billones de dólares. Del mismo modo proveen de protección contra las inundaciones, ya que al ubicar parques y espacios verdes en zonas de inundación de ríos y de drenaje natural, se incrementa la superficie permeable para captación de agua, se reduce la velocidad de las corrientes reduciendo los daños a asentamientos humanos aguas abajo.
También las áreas verdes pueden servir como tratamiento de aguas residuales: en ciudades como Durban, Sudáfrica y Bogotá, Colombia, las aguas residuales son recicladas usando las funciones biológicas y aireación física que ocurre durante su recorrido por los parques.
De especial importancia en ciudades donde existen asentamientos urbanos irregulares en zonas de mucha pendiente es el control de la erosión, ya que los árboles detienen el suelo y evitan la erosión por viento y agua, así como los deslaves de lodo.
Las áreas verdes urbanas también combaten la contaminación por ruido, ya que los árboles y la vegetación trabajan a través de la absorción de sonido, por desviación, por reflexión, por refracción y por ocultación. Las hojas y ramas absorben el ruido, las barreras de árboles desvían y reflejan el ruido. Las plantas absorben mejor los sonidos de alta frecuencia, que son los más molestos al oído humano.
No hay que olvidar el efecto positivo de las áreas verdes urbanas en el hábitat de la fauna silvestre y la biodiversidad, ya que proporcionan un hábitat para un número considerable de especies de aves y de otros animales. Además son una fuente potencial de alimentos y productos agrícolas ya que la agricultura urbana puede proveer de una fuente de ingreso a las familias más pobres al mismo tiempo estos arbolas proporcionaran alimentos sanos y los otros beneficios de las áreas verdes.
Por otro lado se encuentran beneficios estéticos, ya que suficientes espacios verdes hacen una ciudad estéticamente placentera, que resulta atractiva para residentes e inversionistas. El efecto estético de las áreas verdes también tiene un impacto directo sobre el valor de la propiedad.
Desde el punto de vista social, las áreas verdes urbanas también son muy importantes y proveen de grandes beneficios. De especial mención son los beneficios a la salud, principalmente a través de las mejoras a la calidad del aire, pero también hay efectos indirectos como la reducción del estrés y otros beneficios a la salud mental.
Los espacios de recreación que ofrecen estas áreas son también muy importantes, especialmente para los barrios pobres urbanos que tienen por lo general pocas alternativas para la recreación. Muchas veces a la recreación se suman oportunidades educacionales, como jardines botánicos, zoológicos, centros de información sobre flora y fauna, etc. La instalación y el manejo de áreas verdes también ofrecen oportunidades de empleo para trabajadores no calificados, ya que son generalmente intensivos de mano de obra.
[1] Sorensen, M. et al., 1998, “Manejo de las áreas verdes urbanas”, Banco Interamericano de Desarrollo
[2] McPherson, E., D. Nowak y R. Rowntree, eds. 1994, “Chicago´s Urban Forest Ecosystem: Results of the Chicago Urban Forest Climate Project. Radnor, Pennsylvania: Northeast Forest Experiment Station.
[3] American Forests, 2002, Urban Ecosystem Analysis. San Antonio, TX Region. November 2002
