Incendios forestales 2011

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Dr. Alfonso Martínez Muñoz

UANL/Fundación Mundo Sustentable A.C.

Además de Nuevo León, donde han sido afectadas más de siete mil hectáreas, nueve estados de la Republica Mexicana han sufrido daños importantes por los incendios forestales en el presente año. La cifra oficial para principios de mayo es ya de alrededor de 400 mil hectáreas afectadas en todo el país.

Esta importante afectación se debe, en gran medida, a las condiciones climatológicas de extrema sequía que prevalecen en México. Durante el año 2011 está ocurriendo el fenómeno climatológico conocido como La Niña, que se caracteriza por el enfriamiento de las aguas superficiales del Océano Pacifico a la altura de Ecuador, lo que normalmente representa para nosotros sequías extremas sobre todo en el invierno tardío (lo que sucedió en el invierno de 2010) y en primavera. Esto se agrava, dado que el año pasado se presentó el fenómeno opuesto, conocido como El Niño, caracterizado por el calentamiento de las aguas superficiales del Océano Pacifico, lo que normalmente para nosotros se refleja en la ocurrencia de lluvias extraordinarias. Esto, aunado a las lluvias del huracán  Alex y otros eventos extraordinarios que se presentaron durante el año 2010 provocó un gran crecimiento de la vegetación, la cual, en parte con las bajas temperaturas del invierno pasado hicieron que esta vegetación se convirtiera en combustible.

Existe siempre un gran debate sobre el papel que juegan los incendios en los ecosistemas. Una postura, a mi juicio, extrema establece que lo incendios son un elemento más de los ecosistemas y que son necesarios para que exista una sucesión vegetal exitosa, controlar plagas, entre otros beneficios y que por lo tanto no deben de combatirse por el hombre. Esta postura, aunque certera desde el punto de vista científico para algunos ecosistemas en particular, deja fuera los beneficios que los bosques y los ecosistemas en general tienen para las sociedades modernas, además de que los incendios vienen a sumarse a otros factores que disminuyen la cobertura de la vegetación nativa en el país..Es decir, si los seres humanos no dependiéramos tanto de los ecosistemas para tener agua, un buen clima, aire puro, protección contra efectos climatológicos extremos, entre muchos otros servicios ambientales, y no se estuviera degradando por otros motivos la cobertura vegetal, entonces deberíamos de pensar dos veces en los costos que implica combatirlos. Otro factor que debemos de tomar en cuenta, es que los seres humanos hemos exacerbado el impacto que estos fenómenos tienen sobre los ecosistemas, el calentamiento global producido en gran medida por la quema de combustibles fósiles es solo un ejemplo de nuestra contribución que sin duda provocara incendios mas frecuentes y potentes.

Queda entonces claro que debemos de hacer todo lo posible por detener el avance de los incendios forestales en los ecosistemas, independientemente de que hayan sido iniciados por acciones humanas o naturales.

Después de la situación climática explicada anteriormente que ha causado estos incendios tenemos un segundo factor el cual sí tenemos acceso a controlar, que es la capacidad instalada de prevenir y de combatir los incendios forestales.  En este sentido, sin duda hemos avanzado en los últimos años. En Nuevo León por ejemplo estamos más preparados de lo que estuvimos en 1998. Sin duda, la prevención es importante, pero una vez que se ha iniciado el incendio la capacidad de reaccionar rápido y bien es quizás el factor que más se correlaciona con el éxito de extinción del incendio y con el daño que estos puedan causar a nuestros ecosistemas.

Pongamos dos ejemplos de tiempo de reacción diferentes y de sus consecuencias también distintas. Primero, hablemos de un buen ejemplo de reacción rápida y coordinada en el reciente incendio del Parque Ecológico Chipinque que permitió extinguir el incendio forestal en horas, lo cual limitó su afectación a solo 15 hectáreas aproximadamente. Por otro lado, observemos las consecuencias de la respuesta tardía (según palabras de los propios afectados) al incendio que esta afectando el Noreste de Coahuila, donde se han consumido más de 100 mil hectáreas, provocando una catástrofe ambiental. Según la real academia española, catástrofe, es un suceso infausto que altera gravemente el orden regular de las cosas, por lo que consideramos que no estamos exagerando las consecuencias de este incendio. En esta región de Coahuila gracias al esfuerzo de décadas de conservación de los propietarios de los terrenos se habían desarrollado las poblaciones mas altas de oso negro del país y una de las más altas del Continente Americano, no olvidemos que el oso negro esta en peligro de extinción en México. También se habían desarrollado poblaciones muy importantes de guajolote silvestre, venado cola blanca y especies nativas desaparecidas como el wapití habían sido reintroducidas. Obviamente no existe la misma infraestructura para llegar al incendio con la misma rapidez en la Sierra de Muzquiz que en el Chipinque en Monterrey pero los responsables de sofocar los incendios deben de estar preparados para estas contingencias y si no cuentan con los elementos económicos y humanos suficientes para hacerlo de manera eficiente entonces deben de pasar a otros esta responsabilidad o coordinarse mejor para mejorar las acciones de respuesta.

Hace algunas semanas tuve la oportunidad de hacer un recorrido por la Serranía de Muzquiz Coahuila donde visite áreas que habían sido afectadas por los incendios forestales y observe otras que estaban siendo consumidas en esos momentos por el fuego. Fue impresionante ser testigo de la gran afectación a los ecosistemas en aquella zona, los animales silvestres que sobrevivieron estaban apenas regresando algunos con quemaduras,  como el oso negro de la fotografía numero 1 (ver quemaduras en el hombro derecho), y no están encontrando ni agua ni alimento. Algunos propietarios están reportando frecuentes casos de depredación de ganado por los osos debido a estas causas. En la fotografía numero 2 se aprecia un grupo de ciervos americanos en una area incendiada.   Lograr restablecer la condiciones ecológicas que para llegar a ellas se necesitaron décadas de esfuerzos llevara cuando menos este mismo tiempo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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