Claudia Ordaz
¿Qué tan preparados estamos para los próximos lustros? Digo esto porque todo apunta a que la tendencia seguirá favoreciendo a aquellos países que tengan el material humano -y con ello me refiero a los grandes cerebros responsables de propuestas frescas y grandes innovaciones- y físico para desarrollar tecnología, sobre todo en el rubro de las telecomunicaciones, la bioseguridad y la ciencia, tales como la nanotecnología.
LOS QUE MÁS TIENEN RECIBIRÁN MÁS
Todo indica que las grandes economías o potencias son las que se beneficiarán y seguirán beneficiándose, porque son ellas las capaces de soportar el ritmo mutante que lleva esta era tecnológica. Lo fueron los países que tenían sal; luego, los países que tenían metales preciosos; tiempo después, las naciones ricas en el “oro negro”. Ahora son los países que innoven y sean altamente competitivos, principalmente en las áreas arriba mencionadas, los que lleven la batuta en la economía del mundo. Según un estudio llevado a cabo por Richard Silberglit, los avances tecnológicos de los próximos años beneficiarán económicamente no a los países que en la actualidad están rezagados científicamente, sino a los que ya cuentan con la tecnología más original y avanzada.
También dio a entender con este estudio que el lugar en donde vivan las personas determinará el tipo de tecnología aplicada a su modus vivendi, así como las probables consecuencias por el uso de las mismas en su estado de salud o en su calidad de vida, así como qué tanto el gobierno puede hacer por protegerlos a ellos y al medio ambiente.
Serán los países altamente tecnológicos los que triunfarán en el área médica y de bioseguridad; desarrollando exitosamente nuevos modos para generar tejidos y transplantarlos, así como nuevas maneras de reemplazar distintas partes del cuerpo humano; solidificarán sus conocimientos sobre sensores para vigilar accesos, y desarrollarán nuevas computadoras y sistemas computacionales.
PAÍSES CLAVE EN EL MUNDO DE LA MEDICINA
En su investigación, coloca entre los países científicamente competentes a China, India, Rusia y Polonia, entre otros, países que serán claves para el mundo de la medicina por el desarrollo de nuevos tratamientos médicos para atacar específicamente al cáncer y a agentes patógenos y por la mejora de sus prácticas médicas. Según el estudio, los países científicamente en desarrollo son principalmente: México, Turquía, Brasil, Colombia, Indonesia, Sudáfrica y Chile, naciones que se destacarán por su buen aprovechamiento en cuanto al uso de las aplicaciones tecnológicas, entre las cuales se encuentran los dispositivos para seguir el movimiento kinésico, pruebas diagnósticas para un espectro grande de infecciones; y métodos de fabricación inocuos para el medio ambiente.
Finalmente, la última categoría de los países tecnológicamente rezagados, está conformada por: Fiji, República Dominicana, Georgia, Nepal, Pakistán, Egipto, Irán, Jordania, Kenia, Camerún y Chad, países que están y se verán afectados por problemas de índole política, por la falta de recursos e infraestructura, y una marcada diferencia entre sus estratos sociales. Como dice André Maurois, la civilización no es la exposición de una raza, sino de una cultura. Es en el grado de desarrollo económico, político, cultural y social, donde se reflejará la calidad y el nivel de vida de cada civilización o país, puesto que una nación que tenga estas cuatro esferas en perfecto equilibrio tendrá un óptimo desarrollo tecnológico, y sus habitantes serán altamente competitivos.
Pero la raíz de dicho problema es meramente cultural. Si una raza tiene mayor cultura política, social y económica, se verá más beneficiada. Concluyendo: mientras los demás países tengan la voluntad de hacer cambios, podrán mejorar las vidas de sus ciudadanos, pero la decisión está finalmente en ellos.
