José Antonio Leal
Más resistentes que el acero o el titanio y con la dureza del vidrio; los metales vitrificados fueron descubiertos en los años sesenta en el California Institute of Technology (CALTECH) por un grupo de investigadores bajo la dirección de William Johnson, quienes comenzaron a producirlos desde los noventa. A diferencia de los metales tradicionales, los vitrificados asemejan la estructura molecular desordenada del vidrio, de ésta manera combinan la dureza de éste con la resistencia de aquellos a la tensión e impactos.
Los metales vítreos pueden ser utilizados en todo tipo de aplicaciones, desde teléfonos celulares hasta componentes aeroespaciales, sin embargo sus costos de producción los han mantenido fuera de los mercados hasta ahora. Nuevas técnicas de fundición han hecho posible abatir los altos costos de producción que prevalecían recientemente. Una corriente eléctrica de mil jouls aplicada durante 1 milisegundo funde el material metálico súbitamente permitiendo un moldeo de la misma rapidez. En un proceso de 40 milisegundos una pieza puede ser fundida, moldeada y enfriada sin defectos ni oxidación. El secreto está en la capacidad de fundir el material de manera rápida y uniforme, informa Johnson (revista Science mayo 13, 2011).
Este avance, entre otras ventajas, permite la fabricación de piezas sin necesidad de reemplazar los moldes, reduciendo los costos de fabricación a una fracción de otros procesos. Johnson y sus colegas han creado la empresa Glassimetal Technology para comercializar los novedosos compuestos metálicos, que prometen revolucionar la industria de materiales.
