Doctor David Gómez Almaguer
Jefe del Servicio de Hematología del Hospital Universitario / UANL
Los tejidos normales tienen la capacidad de autoregeneración.
Cuando un tejido sufre una lesión o daño grave, es posible que sea reparado por mecanismos complejos que incluyen células capaces de reparar tejidos. Las células que pueden auto-replicarse y a la vez diferenciarse o madurar son las células totipotenciales o “madre”. Estas células se pueden estimular con citocinas y con ello lograr su división y aumento en cantidad, y a su vez se puede observar aumento en su descendencia de células maduras con una función comprometida y definida en el organismo. Se han consolidado estudios clínicos piloto y otros más elaborados y controlados, la posibilidad de reparar tejidos dañados en seres humanos.
Para ello han sido utilizadas células hematopoyéticas; es decir, células madre indiferenciadas que se localizan en la médula ósea, pero que con el estímulo adecuado, mediante citocinas, pueden circular y ser extraídas de las venasmediante aféresis.
Estas células también pueden ser obtenidas de la médula ósea. Mediante una punción con aguja, se llevan al tejido enfermo y, mediante diferentes técnicas, son colocadas en el área lesionada. Las células colocadas en un tejido enfermo pueden repararlo. Los mecanismos por los cuales esto ocurre no se han definido claramente; puede ser mediante la ormación de nuevos vasos sanguíneos o bien mediante la transdiferenciación o plasticidad. Las células pueden convertirse parcial o totalmente en células del tejido enfermo.
AVANCES PARA BENEFICIO DE LOS SERES HUMANOS
Estudios experimentales en animales han llevado a los investigadores a colocar este avance para beneficio de los seres humanos, y en la actualidad se está intentando la reparación tisular en enfermos con: infarto al miocardio, mal de Parkinson y otras enfermedades neurodegenerativas, insuficiencia vascular periférica y lesiones óseas y cartilaginosas. En el caso de la insuficiencia vascular periférica, se ha demostrado que la inyección de células hematopoyéticas en la zona muscular de la pierna afectada permite una neovascularización del tejido enfermo y, por consiguiente, la reparación del mismo. En este caso, los estudios han sido claros y contundentes, y mediante la utilización de grupos control, se ha demostrado satisfactoriamente que esta técnica es una realidad y permitirá, de acuerdo con las predicciones, evitar el desarrollo de insuficiencia vascular grave y la necesidad de amputar a muchos pacientes. En el caso del infarto al miocardio, las expectativas son muy alentadoras, ya que se han intentado diferentes técnicas para llevar estas células hematopoyéticas al corazón, y se ha observado mejoría del tejido muscular del miocardio cuando las células son inyectadas directamente en el músculo o bien llevadas a la zona coronaria mediante cateterismo. El hecho es que tanto en casos de daño agudo isquémico, como en daño crónico, se ha logrado objetivamente mejorar la función y la contractibilidad cardiaca en numerosos pacientes.
NUEVAS POSIBILIDADES EN LA TERAPIA CELULAR
La idea de que una célula sanguínea totipotencial puede fusionarse con otras y adoptar su función es apasionante. Se están desarrollando protocolos para el tratamiento de diabetes, enfermedades neurológicas e incluso para el tratamiento del hígado dañado. No hay duda que este avance en la medicina sobresale y abre un sinnúmero de posibilidades en el mundo de la terapia celular y la investigación.
El hombre quiere vivir más y mejor; si el envejecimiento no se puede detener, quizás sus consecuencias y las enfermedades degenerativas puedan ser modificadas. Se puede ya aspirar a reparar tejidos y prolongar una vida más plena y saludable. Todo parece indicar que la ciencia va por el camino correcto. Estos avances pronto; es decir, antes de un año, se tendrán disponibles en el Hospital Universitario, ya que el Servicio de Hematología trabaja a marchas forzadas para tener una gama amplia de aplicaciones de células progenitoras, para lo cual cuenta con un Banco con autorización para el proceso de dichas células, lo que permitirá la creación de protocolos de tratamiento e investigación en este apasionante campo de la medicina del siglo 21.
