Actualización administrativa, imperativo del sector público

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Omar Suro

Los gobiernos llevan a cabo de manera permanente una serie de medidas que les permite ser más eficientes; satisfacer de manera óptima las necesidades que demanda la sociedad, mediante procesos de mejor y mayor aprovechamiento de los recursos empleados. Asimismo, estos elementos deben ser legitimados y sometidos al rigor de la sociedad, bajo principios escrupulosos que permitan a la población conocer, validar y, en su caso, sancionar actos contrarios a las directrices señaladas en los procesos de planeación.

Este afán de alcanzar mayores y mejores resultados en lo administrativo, financiero, político o social, ha llevado a los gobiernos en sus distintos ámbitos a incorporar tecnologías en el desarrollo de sus deberes.

El uso de estos instrumentos ha traído consigo una visión más amplia, profesional y productiva de la gestión pública, logrando con ello una percepción de mayor competitividad

DESARROLLOS DESEQUILIBRADOS

Pero, por otro lado, también hay que reconocer que, del mismo modo que existen sectores públicos con alto nivel de desarrollo tecnológico, informático y de comunicación, otros espacios carecen de estos instrumentos y de los beneficios que ello representa, lo que en ocasiones puede derivar en desarrollos desequilibrados, donde los procesos de coordinación y colaboración se ven mermados en función de la falta de estructuras operativas, administrativas y de infraestructura.

Ignacio Pichardo Pagaza, en su libro, Modernización administrativa, una reforma inaplazable; (Ed. Colegio Mexiquense/ UNAM, 2004) dedica un capítulo al “Gobierno Electrónico” en el que señala como las causas del surgimiento de esta tendencia a: La expansión de la demanda ciudadana por nuevos procesos y servicios.

La ampliación (diversidad) de las funciones del Estado. La apertura económica. Los nuevos escenarios internacionales.

¿Qué se puede esperar de este proceso modernizador?

Hacer un gobierno más eficiente. Rendir cuentas de una mejor manera y poder establecer criterios de medición de resultados y desempeño más objetivos. Acelerar los procesos que en el sector público se caracterizan por ser onerosos, burocráticos y lentos. Poner al alcance de los ciudadanos la información necesaria oportuna, veraz sobre el quehacer público. Ser competitivo, adaptarse de mejor manera al entorno, no sólo local, sino internacional.

El sector público no está al margen del aprovechamiento tecnológico. En la medida en que sea para generar confianza, eficiencia, competitividad, tanto los usuarios como los propios servidores públicos adoptarán estas herramientas y serán indispensables en el trabajo cotidiano, que en ocasiones sigue sumergido en un considerable atraso.

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