Breve historia del ejército mexicano

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Ismael Vidales

La Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, promulgada el 18 de marzo de 1971, constituye el basamento jurídico de las actuales fuerzas armadas de México. Con ella se da perfil moderno y finalidades sociales a la institución, cuyos orígenes se remontan al siglo anterior a la conquista, en la concepción místico – guerrera del pueblo azteca.

Una vez derrotado por los conquistadores y sus aliados indígenas el último emperador azteca, el régimen político de Nueva España se estableció con las mismas características que el de la metrópoli, y surgió la institución del virreinato, a cuya cabeza se colocó al virrey como representante del rey de España, con  “…atribuciones en lo militar, en lo económico y en lo eclesiástico…”

La Nueva España no tuvo ejército debidamente constituido durante casi 200 años, y sólo la guerra surgida entre España y Gran Bretaña, en 1761, obligó  al virrey Joaquín de Monserrate a organizar una incipiente fuerza defensiva que dio origen al primer ejército del virreinato.

El general Daniel Gutiérrez Santos, en su Historia Militar, relata cómo nació esa primera fuerza militar organizada: “El total de las tropas que existían en la Nueva España antes de formarse el Ejército Virreinal era de 2715 hombres, los cuales fueron reforzados al crearse en Veracruz dos compañías de granaderos; el Escuadrón del Comercio en México; los batallones de León, España y Príncipe en Puebla, Oaxaca y Valladolid (la actual ciudad de Morelia); los Escuadrones del Rey, de la Reina, de Borbón y de Farnesio; varias compañías de milicianos en las costas de Barlovento y Sotavento; destacamentos estacionados en los pasos estratégicos de la Sierra Madre Oriental entre Veracruz y México, etc. Se establecieron depósitos de pertrechos en determinados sitios y se mejoraron las fortificaciones de Veracruz y de San Juan de Ulúa”.   Sin embargo, el ejército colonial nunca se enfrentó a las fuerzas de ninguna potencia extranjera.

Un documentado estudio del general de división Miguel Angel Sánchez Lamego señala que en el transcurso de la vida de México como nación independiente se forjaron sucesivamente tres ejércitos nacionales diferentes, “siempre encargados de salvaguardar la integridad del territorio patrio, así como de mantener y conservar el orden interior del país”.

El actual ejército de México, además, tiene la finalidad de “auxiliar a la población civil y cooperar con sus autoridades en casos de necesidades públicas y prestarles ayuda en obras sociales y en todas las que tiendan al progreso del país, conforme a las órdenes que se dicten al respecto”, según reza la ya mencionada Ley Orgánica de 1971.

 

El primer ejército

Los esfuerzos liberadores de Miguel Hidalgo en 1810 y de José María y Pavón no lograron conformar un verdadero ejército.  El Padre de la Patria sólo pudo reunir pequeñas huestes apoyadas por los provinciales de Celaya, Guanajuato y Valladolid, y por los dragones de la Reina, del Príncipe y de Pátzcuaro que en total constituyeron una precaria fuerza que fue destruida en la batalla del Puente de Calderón el 17 de enero de 1811.  Morelos, la figura militar más grande de la primera etapa libertadora, apenas logró tener bajo su mando a 5,000 hombres deficientemente organizados.

En realidad, el primer ejército nacional se integró en 1821 con las unidades del ejército virreinal que proclamaron el Plan de Iguala y las escasas tropas insurgentes que se sumaron a ese movimiento.   La vida de ese ejército se extiende hasta finales de 1860 cuando, al triunfar el movimiento de la Reforma, fue disuelto por decreto del general Jesús González Ortega, comandante en jefe del Ejército Liberal.

Este primer ejército que se constituyó con los insurgentes del general Vicente Guerrero y las ya citadas unidades del ejército español que se adhirieron al plan de Agustín de Iturbide se llamó, en principio, Ejército Trigarante (del Plan de Iguala o de las Tres Garantías) y estuvo integrado por 16,000 hombres, de los cuales 7,426 eran infantes, 8,000 dragones y 763 artilleros.  Al entrar en la capital de México y establecerse el primer gobierno independiente se convirtió en el primer Ejército Nacional Mexicano.

Fue organizado siguiendo el patrón europeo y regulado por la Ordenanza General del Ejército Español de 1803, adaptada al funcionamiento del nuevo gobierno.  Se establecieron cinco capitanías generales, 14 regimientos de infantería y 14 de caballería.

La convulsa etapa que vivió este ejército lo convirtió en un organismo conservador sobre el que prevaleció por muchos años la  figura del general Antonio López de Santa Anna.  Combatió la invasión española de Cabo Rojo (27 de julio de 1829), sostuvo el largo y frustraste conflicto con Estados Unidos, y participó en la revolución de Ayutla y en la llamada Guerra de Tres Años contra el movimiento de la Reforma que encarnaba como jefe político Benito Juárez.

 

Segundo Ejército Nacional

Las fuerzas de la Reforma, que constituían un ejército liberal, triunfaron en 1861 y formaron un nuevo instituto armado nacional o Ejército Federal, el que tuvo que librar la segunda guerra de independencia o de la intervención francesa, que culminó en el asedio y batalla de Querétaro que finalizaron el 16 de mayo de 1867.

Los gobierno de Benito Juárez y de Sebastián Lerdo de Tejada, que se extendieron en sucesión hasta 1876, reorganizaron el Ejército Federal bajo consignas de libertad e igualdad.  El largo período dictatorial del general Porfirio Díaz, quien introdujo cambios en el ejército para imponer su autoridad, fue también la etapa de la indisciplina y la arbitrariedad dentro de las fuerzas armadas.

La figura de Francisco I. Madero, opuesto a la nueva reelección de Porfirio Díaz señalada para 1910, se convirtió en la bandera revolucionaria contra el veterano dictador.  Pronto el país se levantó en armas con la consigna del Plan de San Luis y logró a renuncia del dictador el 25 de mayo de 1911.

La breve presidencia de Madero y su asesinato durante el cuartelazo de Victoriano Huerta, provocaron la sangrienta Revolución Constitucional que encabezó Venustiano Carranza en marzo de 1913.

Una serie de batallas dirigidas por los generales Francisco Villa, Pablo González y Alvaro Obregón, tuvo como consecuencia la rendición incondicional del Ejército Federal que se había constituido en sostén del ilegal gobierno de Victoriano Huerta.  Las tropas fueron licenciadas y llegó a su fin el segundo ejército nacional de México.

 

Tercer Ejército Nacional

Nacido de la rebelión maderista, con la que se inició la Revolución Mexicana, fortalecido y consolidado durante la Revolución constitucionalista, el tercer ejército nacional prevalece hasta nuestro días.

Las unidades del Ejército Constitucional, cuya primera jefatura ostentó Venustiano Carranza, y que constituyen el núcleo original del actual Ejército Nacional, aumentaron sus filas en 1920 como resultado de la unificación revolucionaria y el ingreso de generales, jefes y oficiales de las distintas fracciones, como villistas, zapatistas, etc.

En aquella fecha el ejército estaba regulado por la Ordenanza General del Ejército, promulgada por Francisco I. Madero el 11 de diciembre de 1911.

Durante la presidencia del general Plutarco Elías Calles, en 1926, se dictaron leyes y reglamentos para organizar las fuerzas armadas, entre ellos la Ley Orgánica del Ejército y Armada Nacionales, Ley de Ascensos y Recompensas, Ley de Retiros y Pensiones.  La Ley Orgánica del Ejército y Armada Nacionales fue derogada al entrar en vigor, el 18 de marzo de 1971, la actual Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos.

En el estudio ya citado del general Miguel Angel Sánchez Lamego se dice: “La tropa del actual Ejército Mexicano es voluntaria y está representada por jóvenes de diversas clases sociales que, conscientes de sus deberes ciudadanos, sirven en el instituto armado con el ánimo de ser útiles a la nación.  Los soldados, en su gran mayoría, saben leer y escribir y poseen una cultura incipiente, la que invariablemente desarrollan durante su estancia en las operaciones militares”.

Y agrega: “Actualmente el ejército cuenta con una oficialidad joven y profesional, cuya instrucción técnica y táctica es homogénea y moderna.  Esta oficialidad está casi totalmente constituida por elementos egresados de los diferentes planteles militares, de sólido prestigio, en donde la reforma educativa castrense ha contribuido para hacerles comprender el alcance de las reformas establecidas por los gobiernos de la Revolución”.

 

Escuelas militares

Las fuerzas armadas mexicanas cuentan actualmente con las siguientes escuelas de formación, aplicación y perfeccionamiento superiores:

Escuela Superior de Guerra, fundada en 1932 para formar y capacitar comandantes idóneos para ejercer los mandos.  Esta escuela imparte cursos de mando y estado mayor general y aéreo, y de investigación jurídica, militar y humanística.

Escuela Militar de Ingenieros, que tiene a su cargo la formación de ingenieros constructores, mecánicos, electricistas, químicos y en comunicaciones y electrónica.

Escuela Médico Militar, creada por decreto de Venustiano Carranza el 12 de octubre de 1916.   Comenzó sus labores el 15 de marzo de 1917 como Escuela constitucionalista Médico Militar.  Admite personal femenino.  La alta preparación científica de sus egresados le ha dado prestigio internacional.

Colegio Militar, de tradición heroica, que tiene la función de seleccionar y formar a los jóvenes mexicanos con vocación para la carrera de las armas.  Sus egresados son oficiales de infantería, caballería, artillería, zapadores y del servicio de intendencia.

Colegio del Aire.  Su primer antecedente fue la Escuela Nacional de Aviación creada el 5 de febrero de 1915.  En el actual Colegio del Aire funcionan la Escuela Militar de Aviación que forma a los pilotos aviadores de la Fuerza Aérea, la Escuela \militar de Mantenimiento y Abastecimiento para los mecánicos de aviación y la Escuela Militar de Especialistas de Fuerza Aérea que egresan de meteorologistas, controladores de vuelos, despachadores aéreos, especialistas en radio y electrónica y técnicos en electrónica de aviación.

Escuela Militar de Enfermeras, creada por decreto del presidente Lázaro Cárdenas el 21 de marzo de 1938.  Capacita a eficientes auxiliares de los médicos y los prepara en campos avanzados como la salud pública y el desarrollo de programas de medicina preventiva y social.

Escuela de Oficiales de Sanidad Militar. Tiene a su cargo la formación de oficiales del servicio, auxiliares técnicos y prácticos del médico, capacitándolos para impartir primeros auxilios, prevenir las enfermedades e instruir y manejar a las tropas del servicio.

Escuela de Graduados del Servicio de Sanidad Militar.  Imparte cursos de posgrado a personal militar y civil en 27 diversas especialidades.

Escuela Militar de Transmisiones, fundada en 1925 con el nombre de Escuela Telegráfica Militar.  Ofrece los cursos de formación de oficiales del servicio y de técnicos en transmisiones militares, que son los encargados de planear, operar y mantener los sistemas de transmisiones.  Los graduados de esa escuela también son asesores de los mandos en todo lo relacionado con las normas técnicas que deben reunir los equipos de transmisión del Ejército y la fuerza Aérea.

Además de los organismos relacionados, funcionan las siguientes escuelas y cursos militares: Escuela Militar de Aplicación de Infantería, Artillería, Zapadores y Servicios;  Escuela Militar de Aplicación de Caballería, Escuela Militar de Clases de Transmisiones. Escuela Militar de Clases  (de las armas), Escuela Militar de Materiales de Guerra, de Aplicación y Adiestramiento Táctico, de Capacitación de Tropas de Sanidad, de Capacitación de Tropas de Intendencia, y otros.

las escuelas militares mexicanas reciben alumnos militares de otros países y envían a destacados estudiantes militares mexicanos a cursos de especialización en el extranjero.

Servicios sociales.- Entre los servicios sociales, que prestan el Ejército y la Fuerza Aérea están: forestación y reforestación; campañas contra el cultivo, tráfico y consumo de estupefacientes; campañas contra el crimen organizado, abigeatos, plagas y epizootias, antirrábicas, de alfabetización; extinción de incendios forestales; construcción de carreteras y acondicionamiento de caminos vecinales; vigilancia de carreteras; plan Hicot para integrar a la vida del país a congregaciones indígenas; censos nacionales; vacunación, distribución de textos; auxilio a la población en casos de desastre.

Composición.- El ejército está formado por unidades organizadas, equipadas y adiestradas para las operaciones militares terrestres, y está constituido por armas y servicios.

Las armas son los componentes del Ejército preparados para el combate y están constituidas por Infantería, Caballería, Artillería, Ingenieros y Blindadas, que se organizas en pequeñas y grandes unidades.Las pequeñas unidades son escuadras, pelotones, secciones, compañías, escuadrones o baterías , batallones y regimientos.

Las grandes unidades son las brigadas, divisiones y cuerpos de ejército.

La fuerza Aérea está formada por unidades equivalentes a las armas del Ejército, con la misión específica de participar en combate aéreo y operaciones conexas.  Tiene también pequeñas y grandes unidades.  Las pequeñas son escuadrillas y escuadrones, y las segundas están formadas por los llamados grupos y alas.

 

Soldado

Francisco Medina Mena

Soldado mexicano

que vas a la trinchera,

donde la muerte extiende

su manto de dolor:

soldado, noble hermano,

así es la lucha fiera;

si nadie te comprende,

que le hace, tu Bandera

la Patria representa

y tú eres salvación,

 

 

No busques ambicioso

ninguna recompensa

al gran sacrificio

que un día llegaste a hacer

más bella y más hermosa

es la voz de la conciencia,

que lejos de artificio

te da la dicha inmensa

de ver tu sueño libre

y un buen patriota ser.

 

Mañana cuando caigas

al golpe del destino,

y guarde tus despojos

la madre tierra ya,

por héroe así más valgas

y habrá quien tu camino,

do quedan los recuerdos

vivientes de tu sino,

con paso firme y recto la senda cruzará

 

Más alto que las cumbres

es siempre el noble ejemplo,

porque éste si enardece

el alma nacional,

¡soldado! pues, no dudes

de ti por un momento;

enfréntate a la lucha,

que ahí más tarde el templo

de amor y gratitudes tu pueblo te alzará

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