Jorge había terminado su cosecha y era tiempo de probar el producto terminado. Su objetivo era tener el sabor original del producto, el garantizar su seguridad al consumo masivo y el que tuviera todas las propiedades nutricionales para ayudar a alimentar a viejas y nuevas bocas humanas.
Limpiando y lavando el producto, el núcleo caudado de su cerebro le avisaba que se aproximaba un placer, por ello su sistema de recompensa estaba alerta para enviar la descarga de dopamina. Ese placer próximo, parecía muy simple a la vista de cualquier ser humano, pero para él significaba un deleite para su sentido del gusto.
Fue entonces que tomó el tomate con su mano izquierda y le hincó el primer diente sobre el mismo, situación que causó un mar de emociones y sensaciones, que sus neuronas trabajaban conjuntamente con el hipocampo recordando que era una de sus verduras favoritas.
Estaba maravillado de que ese sabor, que tenía registrado en su cerebro, de un tomate orgánico era casi similar al de este tomate modificado genéticamente, pues necesitaba menos agua y crecía más rápido que el tradicional, incorporándose a otras variedades de productos del campo que por medio de la biotecnología de alimentos estaban ayudando a alimentar a las nuevas bocas que se incorporaban a la mesa para comer.
Ahora le agregó un poco de sal en la parte que había mordido de ese tomate, no porque requiriera mejor sabor, sino porque aumentaba el deleite de su paladar y la excitación neuronal, fue así que lo probó de nuevo con ese condimento y volvió a sentir la comunicación eléctrica y química en su cerebro con ese placer ya conocido. No cabía duda, estos alimentos tenían el sabor del tomate original y aunado a la seguridad en su consumo y la garantía de sus propiedades alimenticias, similares a comer uno totalmente orgánico.
Ante la reciente preocupación de los gobiernos sobre la escasez de comida, no resultara extraño que se tenga que buscar un nuevo Norman Borlaug, quien gracias a sus investigaciones logró producir unas semillas híbridas para Pakistán e India y así incrementar la productividad agrícola y contribuir a la alimentación humana. Debido a lo anterior, es considerado como padre de la Revolución Verde, que se refiere a los esfuerzos biotecnológicos para aumentar la productividad en la agricultura.
Dentro de la publicación de Foreign Policy, en el artículo de Lester R. Brown titulado “The New Geopolitics of Food” se habla precisamente de la escasez de los granos ligada a un aumento de precio en los mismos y que ello podría derivar en el nuevo motivo de una denominada “guerra de alimentos”.
En su escrito, Brown nos dice que anteriormente estábamos acostumbrados a que una escasez en los granos era debido, primordialmente, a que un fenómeno climático lastimaba la cosecha que se tenía programada, mermándola o eliminándola en su totalidad. Sin embargo, actualmente, tenemos otras variables que se ligan al factor de la falta de granos para alimentar al mundo; una de ellas es el rápido crecimiento poblacional, pues se calcula que cada noche se suman 219,000 personas que alimentar en la mesa global de la cena; la siguiente variable es que se marchitan los cultivos debido al alza en las temperaturas, también los cultivos se están usando para convertirlos en biocombustibles y por último debido a que estamos agotando los pozos de agua que se usan para irrigación de los sembradíos.
En cuanto a la primera variable que genera esta guerra de los alimentos, es decir el crecimiento poblacional, tenemos que la agricultura está perdiendo la capacidad para ofrecer sus productos a la voraz demanda de los mismos. Hablamos de escenarios similares a lo que previó Thomas Malthus, donde recordamos que decía que la población crece geométricamente y los alimentos aritméticamente, causando un déficit de los últimos como oferta hacia los primeros.
Lester nos ejemplifica que cada año, los agricultores alrededor del mundo deben alimentar a 80 millones de personas adicionales (79,935,000 si tomamos el dato de que cada noche 219,000 se aumentan bocas para cenar), casi todos provenientes de los países subdesarrollados. Esto debido a que la población mundial se ha duplicado, comparada con la de 1970, y no solamente eso, sino que esperamos que alcance los 9 mil millones en corto tiempo.
Aunado a esto, Brown, observa que también unos 3 mil millones de individuos quieren subir un peldaño en su dieta alimenticia, esto se refiere a que buscan comer otro tipo de alimentos al incorporar carne, leche y huevos a su menú. Esto se traduce en que las familias van subiendo de nivel económico, también quieren mejorar su forma de alimentarse y de ahí que demanden otra variedad de productos.
En el tema de los biocombustibles, tan solo en el caso de los Estados Unidos, Lester Brown, nos muestra datos que en el 2010 se cultivaron 400 millones de toneladas de granos y se usaron 126 millones de toneladas para la producción de un biocombustible: el etanol. Lo complicado viene, argumenta Brown, que al usar granos para producir combustibles, estamos ligando el precio de esos granos al precio de los energéticos o particularmente al precio del petróleo.
El problema viene sumado a que se están usando nuevas tierras para el cultivo de granos, pero esos granos no se destinan al consumo humano, sino que se usan para la industria. Usamos agua y recursos naturales de tierra para producir materia prima para los biocombustibles, a partir de alimento que ayudaría a que menos niños se fueran a la cama sin cenar.
Ahora en cuanto al cambio climático, es que de acuerdo a los ambientalistas, como lo señala Lester, cada aumento de un grado Celsius en la temperatura óptima de cultivo, se traduce en una pérdida de un 10% de la cosecha de los agricultores, en promedio. Como ejemplo, en el artículo mencionado, se cita el caso de Rusia que en el 2010 sufrió de un decremento de casi un 40% en la producción de sus plantíos, debido a este incremento en la temperatura ligado al cambio climático.
En cuanto al tema de los pozos o mantos acuíferos, Lester Brown, nos explica que gracias a estos se pueden crear “burbujas de comida”, en donde un país puede explotar un manto de agua para regar sus campos de cultivo y producir alimento, pero al agotar esa reserva de agua, volverán al esquema de importar sus granos, habiéndole dado a la población la imagen ilusoria de que habían solucionado el problema de producción de alimento. Esto dice Brown, es lo que ha estado haciendo Arabia Saudita y muy pronto tendrá que un pozo agotado, sin agua, y por lo tanto requerirá de importar granos. El Banco Mundial reporta que unos 175 millones de personas en India están siendo alimentadas por sobreexplotación de pozos acuíferos. De igual forma se estima que China tiene 130 millones de personas en el mismo caso.
Todo lo aquí descrito es un claro síntoma de que el planeta está resintiendo el camino del hombre y sus efectos en la explotación de los recursos naturales. Es por ello que es urgente que surja un nuevo Norman Borlaug y con la ayuda de la biotecnología de alimentos se logren desarrollar nuevos cultivos resistentes al calor, que consuman menos agua y que se puedan modificar genéticamente, manteniendo sabor y propiedades nutricionales, así como siendo inocuos para el consumo humano, con el objetivo de eliminar la cantidad de personas que se van a la cama sin cenar, pues según datos de Foreing Policy, se tienen 850 millones de personas con desnutrición y mil millones de personas con hambre en el mundo.
Es importante que se tomen políticas globales y se abra la puerta a la investigación científica y tecnológica de los alimentos, en materia de lo que es biotecnología alimenticia, para darle una solución concreta a este problema. No podemos esperar a que se aumenten los números de personas que se encuentran en desnutrición y las otras que están con hambre. Además de que tratemos de consumir solamente lo que nos satisface y no caer en la gula o peor aún, en tirar alimentos a la basura pues existen cálculos de New York Times que dan como resultado un 30% de la comida de los estadounidenses es desperdicio. Aprendamos a comer con medida y a compartir el alimento con los que les falte para no desperdiciarlo y no aumentar más la crisis que se avecina.

